domingo, 13 de mayo de 2012

Recuerdos 2


Capítulo 2
“Encuentro”

Lunes, como todos los días de invierno el día estaba grisáceo y me prepare para salir, gorro de lana rojo, sweater del mismo color, pantalones negros y bototos, también mi infaltable bufanda y claro una chaqueta negra de cuero, eran las 3:15pm y a las 16:00Pm debía estar en el centro comercial para verme con una chica, aun que estaba estúpidamente enamorada de Constanza eso no quería decir que fuese devota de ella ya que ella no lo era de mi, además la hermosa Constanza tenía un novio, el cual no la trataba muy bien y que quizás por eso se la pasaba conmigo cuando los estudios se lo permitían.
Salí rauda de la casa, no me gustaba llegar tarde y menos para ver a una chica, el trayecto al centro fue corto, llegue antes de lo esperado, mire mi móvil y eran las 3:33pm, así que me fui a dar una vuelta, había comenzado a lloviznar y aun que había gente que ya corría desesperada por la leves gotitas, a mi me parecía estupendo, hasta bonito, el invierno no tenía ese efecto que produce usualmente en la gente, si no que me alegraba, me sentía relajada, la lluvia disipaba en mi pensamientos tormentosos, pero en cambio el verano, solo me traía pereza, mal humor y dolores de cabeza al por mayor. Camine a un centro de vídeo juegos y películas y desde lejos divise a Magdalena y sin querer mis pasos me guiaron a ella.

-Hola!... Me recuerdas?- Pregunte de manera un tanto nerviosa.
-Claro… Vera-Sonrió.
-¿Qué haces aquí?- me puse a su lado, mientras ella me miraba fijamente
-Espero a un amigo… A Damián.
-Espera ¿Un chico alto, moreno y de lentes?
-Sí, el mismo, ¿De dónde se conocen?
-El nunca llega a tiempo, incluso puede que no venga, no conocemos hace unos 2 años, pero viendo como está el tiempo no creo que venga, que tal si me acompañas a caminar, debo hacer hora.

-No… Esperare- Al escuchar su respuesta me sentí algo molesta, además ella no se veía muy feliz, más bien lucia deprimida y el hecho no me gusto para nada, y sin más comenzó a llover, Magdalena se quedo ahí, la lluvia intempestiva la mojaba y la imagen no me parecía agradable, así que me saque mi chaqueta y se la puse, solo me miro de reojo e hizo un gesto de desaprobación, pero la tome de la mano y nos pusimos debajo de un techo para no seguir mojándonos.

-No quiero que te enfermes- Dije mientras me ponía las manos cerca de la boca para calentarla
-Creo que tú te enfermaras… Mira como has quedado por pasarme tu chaqueta- la verdad tenía todo el cabello mojada y de el caían gotitas de agua.
-No te preocupes- sonreí y mire mi reloj…- Magdalena debo irme, pero anótame tu e-mail para que hablemos un día de estos o me das el numero de tu móvil.
-No tengo… Pero te anoto mi msn- y la vi sonreír de una manera tan sincera que ese gesto provoco unas ganas terribles de quedarme con ella y olvidarme de todo, así me lo dejo en un papelito el cual guarde en mis bolsillos- Bueno, no vemos entonces- hablo despertándome  de mis ensoñaciones y luego me dio un beso en la mejilla, se lo respondí y me fui al lugar donde me juntaría con la otra chica… Estaba a escasos metros del lugar, la lluvia aun seguía, ya eran las 4pm me puse en la entrada del centro comercial hasta que por fin apareció la chica en cuestión, Mirna tenía algo que me gustaba y eso era su suave voz, además de su buen humor, ella poseía un cuerpo estilizado y una sonrisa fina, al verme se acerco y me tomo del brazo.

-¿Dónde me llevaras?
-¿Al cine? ¿A comer? Donde tú quieras guapa- y toque su mejilla.
-¿Por qué me haces eso?
-¿Qué cosa?- me reí.
-Eso, de ser tan galán, tan dulce y tan buena conmigo.
-Anda que no lo soy… Solo es que me gustas- respondí sincera.
Ella se apego más a mí, salimos del centro, caminamos a un restorán que tenía música jazz y blues, pedimos vino y una tabla de quesos para picar, ahí conversamos amenamente sobre las cosas que habíamos hecho durante la semana, Mirna es publicista, mientras que yo Abogada, aun que solo me había titulado hace 1 año, ella se comportaba muy melosa conmigo, me tomaba de la mano y me sonreía coqueta, mientras la música ponía un son romántico a nuestra cita, brindamos un par de veces, ya eran las 8pm y ella debía marcharse y yo también, ya que al otro día debía madrugar para estar en el juzgado y ella en la agencia. La lluvia era peor que hace unas horas, así que corrimos a refugiarnos a la parada de taxis, justo había uno en espera, abrí la puerta para ella y justo antes de entrar a este ella me dio un beso en los labios, para luego cuando ya se había ido yo seguía ahí aturdida por lo sucedido.
Comencé a sentir frio de la nada, comencé a correr para encontrar otro taxi, ya que los que pasaban estaban llenos, hasta que encontré uno vacío parado en un semáforo y me fui a casa, llegue a las 8:55pm, estaba hecha un desastre, me saque la ropa y revise mis bolsillo para luego lavar mi ropa y ahí encontré un papelito donde estaba escrito el e-mail de Magdalena, prendí la laptop y la agregue a mis contactos de msn, ahora más tranquila, deje la ropa en la lavadora y yo me fui a la ducha.

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CONTINUARA...

viernes, 11 de mayo de 2012

Recuerdos 1


Capitulo 1 
“Evento”.

Ya eran las 12pm, dentro de poco abrirían las puertas del teatro y de esa manera iniciaría el evento de música jazz, estaba claro que iría a dicho evento, ya que tenía un conocido en una de las bandas y el chico en cuestión cantaba muy bien.
Me había juntado con dos amigos antes del evento para beber algo, ya que adentro no podíamos consumir nada, solo podíamos entrar comida, luego de haber tomado una que otra cerveza, nos encaminamos a la entrada del teatro y ya había bastante gente aglutinada, ahí me encontró bastantes conocidos y amigos, así salude a mucha gente, también converse con varios que no veía hace tiempo. Luego de 20 minutos, la puerta se abrió y todos entramos al lugar, así la primera banda hizo su aparición, la verdad ni siquiera estaba pendiente, ya que ese día me preocupaba una persona en especial, una chica de la cual llevaba meses enamorada, es que era demasiado guapa, la verdad Constanza tenía un encanto especial, siempre que la veía su sonrisa me encandilaba y esperaba verla el día del evento, el teatro estaba a oscuras ya que todos los focos daban a las bandas que tocan, no sé cuanto tiempo paso, hasta que Constanza apareció, se acerco a mí, me sonrió mientras me abrazaba y depositaba un beso en mi mejilla para decirme al oído “Te ves hermosa mi querida Vera” y yo siento mi cara arder, sonriendo para mi misma…. Mis brazos se mueven por inercia y la estrecho contra mí, ella suspira, nos quedamos así unos segundos más, al soltarnos, lo primero que hago es enlazar mi mano a la de ella, siento el suave tacto de su mano, se veía tan hermosa, con su cabello negro azabache suelto, con un vestido algo corto y ajustado, lleva unas botas cortitas con taco lo cual la hace más alta que yo, aun que siempre lo ha sido, por lo tanto siempre la abrazaba por la cintura. Yo llevaba unos pantalones ajustado y bototos, una camiseta de mangas largas color negro al igual que el resto de mi ropa, a pesar del frio que hacia afuera, ya que estábamos en invierno, lo único que llevaba conmigo era una bufanda, estuve alrededor de 2 horas con Constanza hasta que ella se fue con unas amigas a otro lado del teatro, así me quede con las personas con las que había llegado, también se nos unieron otras chicas un grupo de 4, aun que solo conocía a dos de ellas, así que las otras me las presentaron, así conversamos animadamente los 7 que estábamos ahí, mientras abucheábamos a un grupo que tenía un pésimo vocalista, ahí me fije que una de las chicas que nos acompañaba era bastante guapa, tenía los ojos café claro, de piel blanca y amplia sonrisa, su cabello de un rojo cereza y sus labios sexymente gruesos, así por varios minutos fije mi atención en ella, es que tenía algo especial, algo que me llamaba tanto la atención pero me era imposible descifrar.

 Al termino del evento, me despedí de las chicas, sobre todo de la joven de cabello rojo que se llamaba Magdalena, después de eso me fui junto con mis amigos de fiesta, a pesar del frio el ambiente estaba preciso para salir a bailar y tomarse unas copas, esa noche bebí hasta aburrirme, no me di ni cuenta y estaba amaneciendo y aun mantenía un botellín de cerveza en las manos, todas las personas en la casa en donde me encontraba dormían y otros vomitaban en el patio, el frio se intensifico y me percate como la respiración exhalada se convertía en vapor, me puse mi bufanda, me termine la cerveza, desperté a mis amigos y salimos del lugar, tomamos el metro y me dormí en el transcurso del camino, al despertar ya estaba cerca de casa, así deje a mis amigos, camine a paso lento y pesado, la resaca ya estaba apareciendo , necesitaba un baño y la comodidad de mi cama; apure el paso y por fin llegue, entre y comencé a despojarme de mis ropas las cuales quedaron regadas en hilera, me bañe y luego de eso llene la tina con agua semi-caliente, me metí quedándome ahí por horas, incluso dormí unos minutos, ahí me sentí mucho más relajada, me envolví en una gruesa toalla y fui por un té y algo de comer, ahora mi estómago también estaba en paz; me puse el pijama, eran las 10am, es decir una hora estupenda para dormir, así termino mi día.

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CONTINUARA...

miércoles, 9 de mayo de 2012

Un pincel & Un Microfono 4


Capítulo 4

Al escucharla sentí que lágrimas se asomaban por mis ojos, pero no deje que cayeran, mientras ella cantaba sus ojos se posaron en mi, mirándome a veces por el rabillo del ojo y otras de frente… La ovación del público no tardo en aparecer y los aplausos, las palabras de simpatía se hacían presentes, la gente se acercaba, le decían lo buena y lo hermosa que era su voz, Isabella solo agradecía algo ruborizada ante tanto halago, bajó del escenario y desde mi mesa podía verla con su ¿“novio”? y el, beso sus labios y luego camino a la salida, lo seguí con la mirada hasta el final, ahí se perdió entre la multitud, en ese momento me sentí relajada y sonreí, mire a Camille que me miraba intrigada.
-Es solo qu- trate de responder a su mirada de intriga
La voz de Isabella interrumpió la frase- ¿Te gusto mi canción?- me hablo al oído y rodeo mis hombros por la espalda…
-¿Ah?
-No digas “¿Ah?”… Dime si te gusto- se sentó con nosotras
-Si…-
-Me encanta lo animada que estás- dijo fastidiada
-A mi si me gusto tu canción- Hablo Camille sonriendo –Hace un rato vi a André, ¿Por qué se fue?
-Su madre lo llamo…
-¿Y como van las cosas con él?
-Mmm... A decir verdad no lo sé, últimamente no me siento muy a gusto con él, si, él se comporta como un cielo conmigo… Pero hace tiempo que deje de amarlo y no sé que hacer, solo siento cariño y eso, pero nada más.
-¿Pero no deberías decírselo?- Dije mientras prendía otro cigarrillo
-No sé, se me hace muy difícil… Sofía puedes dejar de fumar por favor, que me duele la cabeza.
-Pero si aquí todos fuman
-Como sea, apágalo por favor
-Bueno, bueno
Se escucho el sonido de un móvil, el de Camille, pero ella no lo escucho, tuve que sacarlo de su cartera y dárselo, luego de 5min de hablar creo que con su madre o algo así me miro como con tristeza.
-¿Qué paso?
-Mi madre, que llamo para avisarme que la tía Carmen está enferma y me pidió que fuera con ella
-Te acompaño entonces- me estaba levantando de la silla
-No- tomo mi mano- Iré sola, si tampoco es que sea para tanto, mi mamá es algo exagerada
-Pero deja que te lleve entonces.
-No, quédate aquí, si aún es temprano
-Camille… No seas terca, deja que Sofía te lleve- Atribuyo Isabella
-Bueno, bueno pero después volverás al bar, creo que Lucia te necesitara después
-Que si y tu cuando todo esté bien llámame para ir por ti…¿Estás segura que quieres quedarte solita allá?
-Sí…-suspiro- Sofía no me pasara nada… ¿Vamos entonces?
Asentí y le deje dicho a Lucia que volvería para ayudarle a cerrar el bar. Camille conversaba con Isabella mientras yo buscaba las llaves
-Isabella ¿te puedo pedir un favor?- hablo Camille
-Sí, ¿dime?
-Por favor puedes venir con nosotras, es que de vuelta el camino es largo y me da algo de temor que vuelva sola.
-Pero ¿y la presentación?-Pregunto Isabella
-No te preocupes, hablare con Lucía, ella lo entenderá
-Momento… ¿Escuche mal?- Me acerque a las chicas - Prácticamente, tendré una niñera… Camille no soy una bebe
-Sofía… El camino de vuelta a casa es muy largo, creo que ni siquiera llegaras a ayudar a Lucia- acaricio mis mejillas y me beso en los labios
-Pero
-Nada de peros Sofí, lo único que hago es cuidarte
-Pero no con niñera incluida… Y no me digas “Sofí” me carga… Además Isabella debería quedarse, ¿cierto Lucia?- Recalque esperando que Lucia me apoyara
-Yo no tengo problemas, además el público la recibió bien y como es su primer día lo perdonare
-Me encanta cuando estás de mi lado- le reproche a Lucia, quien reía con satisfacción al verme fastidiada…-Ya bueno vayámonos por favor
-Sofía no estés molesta
-Que no lo estoy… Puedes dejarme tranquila- volví a gruñir
-Parece que no tienes muy buen humor- Isabella reía
-Solo estoy fastidiada por tener chaperona
-No seas infantil- Contribuyo la ojiverde
-Sofía- hablaba de manera sabia- Camille se preocupa por ti, por eso me hizo venir con ustedes, porque créeme preferiría seguir con mi trabajo
-Lo sé, lo sé- sí, Isabella tenía razón, cada vez que salíamos en auto con Camille se preocupaba demasiado –Ah y lo siento por hacerte venir- sarcasmo –Créeme que a mí también me hubiese gustado que te quedaras en el bar

-Como sea… Isabella te acompañara y punto ya- Respondió una molesta Camille
Me sentí como una niña pequeña, sentí que el camino se hacía eterno, Camille iba sentada a mi lado e Isabella atrás… Pero con cada kilómetro que avanzábamos las estrellas se hacían más visibles, la brisa también era más húmeda y fresca, el camino se hacía cada vez más agradable, estábamos a pocos metros de la casa de la tía Carmen, se veían varios autos estacionados ahí mismo.
-No es necesario que te bajes, no te preocupes- agrego la rubia
-Pero… Quiero saludar a tu madre, hace tiempo que no la veo- le reproche haciendo una especie de puchero.
-Bueno- suspiro

Entramos y la primera que apareció fue la madre de Camille la Sra. Eugenia, la cual al verme me abrazo.
-Tanto tiempo Sofía… Disculpa por hacerte venir.
-No se preocupe, yo quise venir, no puedo dejar sola a Camille
-Bueno… Supongo que se quedarán aquí
-No queremos molestar… - Respondió Isabella
-Entonces me llamas para venir a buscarte, de todas formas lo puedes hacer a cualquier hora- Abrace y bese la mejilla de Camille, pero cuando termine de besar su mejilla, se acerco a mi rostro y me beso en los labios.

Así nos alejamos del lugar, ya íbamos a mitad de camino e Isabella dormía plácidamente en el asiento del copiloto, me saque la chaqueta y la tape con ella.
-Gracias… Tenía algo de frío – Susurró al acurrucarse
-Lo siento si te desperté
-No importa- sonrió
-¿Quieres que te vaya a dejar a casa?
-No te preocupes
-Mínimo que lo haga, ya que por mi tuviste que venir
-mmm... puede ser- Sonrió pícaramente

Ella me dio las indicaciones para llegar, realmente no era muy lejos del bar como a 15min en auto.
-Entonces nos vemos-
-Pero ¿Quieres pasar?
-Pero…-Dude
-Mínimo si viniste a dejarme- Sonrió de manera dulce.
Reí ante sus palabras y asentí con la cabeza, subimos al ascensor y ella enlazo su brazo al mío y apoyo su cabeza en mi hombro, presiono el piso n° 7 el cual era el último… Poco a poco el nerviosismo se acrecentaba, especialmente con su cercanía a mí, la puerta se abrió de par en par, dimos algunos pasos y estábamos frente a su puerta, metió la llave sonó un “clic” y la puerta cedió y justo en ese momento sentí que estaba frente a una nueva vida…

Presente…

Ahora me siento igual y sentada en el sofá con Isabella, la cual me miraba un poco preocupada.
-Sofía quiero pedirte perdón… Es que no sé que hacer…- se llevo las manos a la cara, con una mueca de dolor
-No, Isabella, no… Es que no lo hagas, no me pidas perdón… Isabella yo te quiero demasiado y ¿sabes? estoy cansada, demasiado cansada- Me saque los lentes y lo deje en la mesa.
-Sofía, yo también estoy cansada, estoy cansada de tener que ocultar lo que soy… Es que no puedo salir contigo, no puedo tomarte de la mano ni nada en publico y cuando me miras veo en tus ojos lo mal que te hago sentir- Su voz comenzó a quebrarse y su expresión era amarga
- Estoy resignada, ya no importa nada de eso, quiero descansar y respirar tranquila… Desde mi punto de vista, creo que estas mejor con André.
-¿Pero por qué me empujas a estar con él?, si no lo quiero, ¿Sofía acaso no entiendes?
-¡¿Qué quieres que entienda?!- Grite
-Que te amo, que contigo quiero pasar mi vida, no importa como sea, no importa nada más que tú y yo… Hoy, cuando estuve en tu casa y vi a Camille, me descompuse totalmente, me sentí celosa, sentí rabia- comenzó a llorar
-Entonces debes saber como me siento cuando te veo con André…- Dije sin mirarla
-Es que… ¿Por qué estas siempre con Camille?, no entiendo… ¿Sofía tienes algo con ella?- pregunto inquisitivamente
-¿Por qué me preguntas eso?- me sentí descubierta
-Es que ¿por qué tienes que vivir con ella?
-Isabella, no salgamos con agobios… Será mejor que me valla, no tengo intención de discutir contigo- Tome mi bolso
-No te vallas… Lo siento, es que vuelvo a decir no sé que hacer, realmente quiero estar contigo y poder abrazarte, verte despertar todas las mañanas conmigo, que cuando vuelvas a casa este yo esperándote y nadie más… Desde que te vi, sentí que mi vida estaba contigo, sentí que juntas seríamos felices.
-¿Tú crees que yo no sentí lo mismo?- Reproche -Pero dime ¿Acaso sabes cómo me sentí cuando te vi la primera vez con André?, ¿cuándo el te toma la mano?-
-Hablas y hablas de Camille, sé que tienes algo con ella.
-¡¿Qué tiene que ver ella en esto?! Estoy harta de ella y de ti, me ahogan, me aburren
-¿¡Entonces por qué viniste a mi casa?
-¡Porque pensé que contigo podría tener algo de estabilidad por unos días, porque creí que aquí podría descansar…!- el tono de mi voz creció hasta ser un grito, que no descendía, mi respiración se volvía entre cortada y mi pulso estaba acelerado, sentía un mareo terrible y sin más mi mente se nublo, solo sentí cuando caí al suelo…Poco a poco abrí los ojos y me encontré tendida en la cama de Isabella, escuche voces en la sala, quise levantarme, pero no pude, me sentí debilitada, el cuerpo me pesaba, la puerta se abrió y detrás de ella venían Camille e Isabella.

-Has dormido toda la noche- Dijo Isabella sentándose a mi lado mientras tocaba mi mejilla- Vino el doctor a revisarte y dijo que estás anémica- Me miro preocupada.

-Sofía, ¿Qué hubiera pasado si te desmayas en la calle?- Hablo Camille y se hinco en el suelo y apoyo su barbilla en la cama-

-¿Isabella te llamo?- pregunte
-No… Yo vine porque supuse que estabas aquí, estaba preocupada- Suspiro- No quiero que sigamos discutiendo- su voz denotaba arrepentimiento

-Camille creo que no es muy adecuado hablar acerca de eso ahora- Reprocho Isabella

-Pero… -Me miro tiernamente- Sofía quiero que vuelvas a casa.

-Dejemos las cosas claras… No me quedare aquí, fue un infortunio el hecho de que desmayara, porque Isabella sabe que estaba a punto de irme de aquí…

-Pero Sofía tienes que descansar, por favor quédate, el doctor dice que tienes que guardar reposo.

-No me interesa quedarme aquí contigo, ni tampoco contigo Camille… Prefiero estar sola- Así luego de mis rotundas palabras, me levante de la cama, aun que me sentía seriamente debilitada y realmente necesitaba descansar, pero en aquel momento no quise hacerlo…-Por cierto no me busquen.

-¿Por qué siempre crees que tú lo eres todo?, ¿Por qué demonios eres tan arrogante?- Espeto la ojiverde que estaba molesta.

-¿A ver?… Primero me dices que no quieres discutir más conmigo, luego me pides que vuelva a casa y ¿ahora me criticas diciendo que soy arrogante?…No te entiendo, realmente no te entiendo… Por eso estoy harta, harta de todo.

-Por favor Sofía no te alteres que te hará mal- Isabella siempre tan preocupada.

-No te preocupes, estaré bien… Nos vemos- Ya en el ascensor, solo pude recargarme en las gélidas paredes, me sentía tan cansada, el dolor de cabeza había pasado a ser una leve cefalea que no cesaba, caí al piso apoyada en mis piernas, sentí frío y antes de llegar al primer piso, presione el nº7, al abrirse la puerta del ascensor me encontraba aun sentada en el piso, con la cabeza gacha y unas nauseas terribles, me puse de pie a duras penas, ayudada por las paredes anduve por el pasillo hasta la puerta de Isabella arrastrando mi bolso el cual me parecía tremendamente pesado en ese momento y antes de tocar la puerta, esta se abrió y solo alcance a ver el rostro de Isabella con sus ojos llorosos antes de que se nublara la vista… 

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Continuará...

jueves, 3 de mayo de 2012

Un Pincel & Un Microfono 3

Capítulo 3


Se escucho el “clap, clap” de los aplausos, yo estaba maravillada y solo era una prueba, la voz de Isabella me conmovió, y aquella vez en ese mismo instante supe que la amaba.
-Isabella estás más que contratada, bienvenida a nuestro bar “Clover Leaf”-
-Ves, si yo tenía razón… Siempre la tengo- Camille se vanagloriaba de su acierto
-Oh!, por cierto ¿puedes presentarte hoy mismo?
-Si claro- respondió con una bella sonrisa… Y yo suspire, salí precipitadamente del salón y fui a mojarme la cara, había entrado en pánico, era la primera vez que me sentía así frente a una desconocida, mientras reflexionaba
-¿Qué paso, por qué estás aquí?- se escucho una voz tras de mi.
-Dios por que me asusta así- respondí
-Es que de la nada saliste- hablo
-Nada, nada
-Sofía te conozco demasiado bien
-De verdad no es nada- sonreí falsamente, tome su mano y volvimos
-Bueno ya saben que tienen que estar aquí a las 9pm más o menos- Lucia se dirigía a nosotros
-Si claro- respondió Camille por ambas y me llevo a la salida- Nos vemos bye, bye- antes de que cerrara la puerta, pude divisar el rostro de Isabella que me miraba con una especie de tristeza, pero ¿por qué?… En ese minuto no lo supe…
-Sofía, ¿Qué te pareció Isabella?
-mmm...…- Dude en mi respuesta- Si, tiene encanto, creo que con esto a Lucia le bastara- reí un poco
-Si, es que la chica lo tiene, ¿Así que la madre de Isabella es tu jefa?-
-Si…- Aun tenía en la cabeza a la joven… Nos subimos a mi auto, un mini color cereza, durante todo el trayecto yo no mencionaba palabra alguna, así llegamos a casa, me tire en la cama mientras que Camille se duchaba.
-¿Sofía vendrás a darte una baño de tina conmigo?- llamo desde el baño
-Claro- sonreí y a cada paso que daba al baño dejaba detrás una prenda de ropa, así desnuda entre, me pare en el marco de la puerta- Supongo que me lavaras el cabello, necesito que me mimes hoy
-Obvio, ven, ven y dame un beso antes, ya que en el bar no me tomaste mucho en cuenta- respondió indignadamente divertida
-Lo siento, pensaba en otras cosas… O más bien tanto beber y fumar me tenía un poco distraída- respondí mientras me metía a la tina y me acomodaba entre las piernas de Camille, esta tomo un poco de shampoo entre sus manos y comenzó a masajear mi cabello, estaba acostumbrada a que lo hiciera cuando nos bañábamos juntas… Bostece, cerré los ojos, me apoye en el hombro de Camille y descanse, luego de tan relajante baño, me estire nuevamente en la cama solo con toalla, el cabello ya lo había secado, sentí un calor en mi mejilla, claro era la leve respiración de Camille que yacía en desnudez junto mi, desató la toalla que sostenía mi cuerpo, me miro unos segundos, para luego volcarse sobre mi, apoyo su rostro en mi pecho, sus manos buscaron las mías y las entrelazo, atrapándome bajo su cuerpo, dejó caer suaves besos por el camino entre mis pechos, su cabello que aun estaba algo mojado dejaba caer gotitas en mi cuerpo lo cual me causaba escalofríos.
-¿Sabes cuanto te quiero?
-mmm...… no lo sé- dije infantilmente
-Mucho, te quiero mucho.
Su cuerpo se pego al mío, y en un suave movimiento nuestros cuerpo jugaron, su respiración agitada me hacia pedir más de ella, así continuamos por unas horas, en un juego de emociones complementadas, en un juego con sabor a amor. Caí dormida sobre su cuerpo, al despertar eran casi las 9pm y Camille estaba vestida mirándome y acariciando mi cabello.
-¿Por qué no me despertaste?... Llegaremos tarde y Lucia pondrá una cara horrible- reí al final
-Es que… Me daba no sé que despertarte, lucias muy cansada en la tarde.
-Gracias por la consideración- la bese en los labios
-Sabes, busque la ropa que te gusta y esta lista para que te vistas.
-ha ha no tenías porque hacerlo… No soy una niña Camille
-mmm... creo que a veces si lo eres, ya mejor será que te vistas.
La ropa estaba sobre la silla, unos pantalones negros pitillos, camisa blanca ajustada, una corbata a cuadros roja, la chaqueta de cuero y claro mis bototos negros… Camille llevaba un vestido blanco con puntitos negros, zapatos negros de charol con un taco bajo, se veía muy hermosa… Eran ya las 9:15 y recién estábamos saliendo de casa… El bar estaba repleto, lo primero que vi fue a Isabella, sus ojos me miraron, éramos ella y yo, las voces había desaparecido y solo tuve ojos para ella, se acerco de manera seductora hasta nosotras, sonrió con satisfacción y beso nuestras mejillas, pero algo cambió en su mirar justo en el momento en el que los labios de Camille me robaron un pequeño y risueño beso, risueños, porque esos besos siempre me causaban risa y cosquillas.
-Oh! te deje algo de labial en la boca- dijo disimulando falsa sorpresa
-Oh si? Limpiame...- reí nuevamente y Camille limpio mis labios.
Isabella arqueo la ceja, dio media vuelta y desapareció
-Menos mal que llegan- hablo Lucia, que venía con un botellín de cerveza y un cigarrillo en la boca.
-Tú sabes, me quede dormida… Típico, veo que tiene todo a tope
-Si, se podría decir que no doy abasto… Pero va todo bien
-Mínimo- reí –Por cierto ¿A qué hora se presenta Isabella?
-A las 10:30 y creo que también tocara piano
-Ves, si tenía razón, definitivamente me merezco muchos besos hoy- Camille seguía vanagloriándose
-Que si, te daré muchos besos
-Respondes como si fuera una molestia
-Hey déjense de muestras de amor y vayan a su mesa, o prefieren la barra
-No lo sé… Quiero una mesa cerca del escenario- Respondí al tiempo que apuntaba dicha mesa- ¿Lucia te quedan cigarrillos de miel?
-Obvio… te mando una cajetilla y dos botellines de cerveza

Nos sentamos y lo único que hacia era buscar con la mirada a Isabella, no la veía por ningún lado y solo suspiraba una y otra vez, estaba inquieta, Camille por su parte me miraba muy extrañada, a ratos creo que quería preguntar que me pasaba pero dudaba y solo tomaba mi mano como si entendiera mi inquietud, hasta que por fin la pude divisar y lo que vi no me gusto, a su lado se encontraba un chico de aspecto apacible, su ropa era algo formal, llevaba traje, corbata y usaba lentes, el cabello corto y su sonrisa denotaba amabilidad, aquel tenía de la mano a Isabella y de una manera amorosa, a ratos le daba besos en las manos a esta y eso me descoloco totalmente y fue la primera vez que sentí celos de verdad. Bebí lo que me quedaba de un solo sorbo y prendí un cigarrillo con nerviosismo, incluso mis manos temblaron, aun que luego de unos minutos estaba más calmada y ya no estaba al pendiente de Isabella, ahora me ocupaba de mi adorable Camille, conversábamos de algunos planes que teníamos para irnos unos días de la cuidad, de las exposiciones, de los proyectos que yo tenía con Alice Martín y de las cosas que pasaban en la editorial, en fin, trivialidades que nos rodeaban, pero también sobre nuestras familias, en cuanto a la de Camille era muy estricta pero aun así nunca tuvieron reparos en cuanto a nuestra relación, y la mía, mi familia conocía a Camille, pero no hablaban mucho del tema, quizás mi madre preguntaba.
Mire mi reloj y era ya las 10:30 e Isabella se presentaría, no dejaba de lado el cigarrillo y tampoco la mano de Camille, las luces dieron hacia el escenario y todas las personas miraron hacia el, no sé porque razón pero me sentí orgullosa.

-Disculpen, un poco de atención- Lucia había subido al escenario…- Primero, un gusto tenerlos a todo a ustedes en Clover Leaf y segundo, hoy tenemos a una hermosa joven que amenizara con su voz nuestras noches, con ustedes ¡Isabella Giordano!-
El “clap, clap” de los aplausos se dejaron escuchar, Isabella hizo su aparición y yo sonreí.
-Buenas noches a todos, es un agrado estar en el Clover Leaf, espero que disfruten-

La luz se volvió tenue, los ojos de Isabella brillaron y todo comenzó.


Estar contigo
“Cuando escuche el sonido de tu voz,
rompiste los esquemas de mi vida y cantare por ti corazón de ángel tan herido
Quiero estar contigo y robarte cada segundo que pasa
Porque quiero estar en tu vida
quiero robarte los suspiros que lanzas en las noches de soledad
Porque en el cruce de las miradas te encontré
Deja que cambie tu mundo, abre la puerta y llena de luz mi vida
Puedo dejar ir las cadenas que atan mi corazón, puedo dejar ir mi pasado...
Porque puedo despertar cada mañana a tu lado
Y quedarme junto a ti sin remordimientos
Siento que te infiltras en mi pecho
En mis suspiros, en mi sangre y en mi piel
Ahora solo quiero una cosa, solo quiero que estés en mi vida
Porque rompiste mis esquemas
Porque quiero robarte cada segundo que pasa
Porque quiero ser los suspiros que lanzas en las noches de soledad
Puedo dejar ir las cadenas que atan mi corazón, puedo dejar ir mi pasado...
Porque puedo despertar cada mañana a tu lado
quedarme junto a ti sin remordimientos
Y cantar por ti mi canción” 

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CONTINUARA...

miércoles, 2 de mayo de 2012

Un Pincel & Un Microfono 2


Capítulo 2


   El sonido de la cerradura abriendo me despertó de aquellos pensamientos, seguí sentada en el jardín recibiendo los cálidos rayos del sol… Sentí unos brazos rodeándome y unos labios en mi mejilla.
-Te veías tan tranquila- Suspiro – Es raro… Pero, te extrañe demasiado a pesar de solo estar unas horas afuera- frunció el ceño en señal de molestia y prosiguió- A veces no sé porque razón, me gustaría quedarme todo el día contigo, sin tener que salir, sin tener que dar trazo alguno en un lienzo, solo cerrar la puerta y quedarme- Aun tenía el ceño fruncido, su expresión en si era casi de dolor. Mis labios permanecieron sellados, ¿que debía decirle?, es primera vez que Camille dice cosas así, hasta el momento sus actitudes siempre han sido despreocupadas pero hoy, su tono de voz suena muy afligido…Me observo por unos segundos mas esperando una respuesta y luego se fue a su habitación, una vez más me quede pensando, al parecer las cosas se estaban complicando, no quiero que Camille este atada a mi, ni siquiera quiero que Isabella lo haga, estoy bien así, libre, aun que este mismo hecho a veces me hostigue de sobre manera…Analice un segundo más la situación y me levante, camine casi de manera dubitativa a la habitación de Camille, estuve a punto de mover la manilla de la puerta y el timbre interrumpió mi acción, sonó una y otra vez de manera imprudente, hasta que me canse, fui a abrir la puerta y lo que paso a continuación me dejo en shock

-¿Por qué no contestabas mis llamadas?… Estaba demasiado preocupada- luego de estas palabra me abrazo
-Isabella, ¿Qué…qué haces aquí?- mis voz sonaba asombrada
-Al parecer no te agrada mi visita
-No, no me gusta para nada que estés aquí… ¿Vienes con André?- Ironice
-No metas a André en esto… Él no tiene la culpa
-Lo sé, él no tiene la culpa de nada, esa la tienes tú… Isabella acaso no entiendes
-Que quieres Sofía si no puedo hacer nada, sabes que mi familia no toleraría lo nuestro
-¡¿Que nuestro?! Si aquí ya no queda nada, sabes como duele y me molesta el hecho de verte con André, saber que en los mismos lugares de tu cuerpo que yo he besado el también lo ha hecho, creo que no sabes y no sabrás nada… Ah y es mejor que te vallas, realmente no tengo ganas de discutir contigo, ni siquiera escuchar tus excusas baratas
-Es que, es que quiero que escuches lo que tengo que decir…
-¡Es que nada! No necesito tus palabras sin sentidos ni tus disculpas, mejor preocúpate del pobre André, que el debe ser la persona que mas te ama- Deje la puerta abierta y me fui al jardín, Isabella siguió mis pasos, tome un cigarrillo y comencé a fumarlo con una larga calada
-Sabes que no me gusta que fumes
-Y sigues con lo mismo, ¿por qué me fastidias tanto Isabella? podría echarte y no dejarte volver mas a mi casa, incluso no es mala idea que te lleves alguna de tus cosas, así que es mejor que lo hagas, obvio es por el bien de ambas- El sarcasmo aflora con mayor ímpetu, me pare y a ratos la observaba, ella hizo uno que otro intento de acercarse a mi y yo solo la evitaba –Me molesta saber que vienes a disculparte, por favor Isabella ten algo de orgullo, siempre supe que lo que teníamos no tenía ni pies ni cabeza, que no llevaría a nada- Mis palabras se volvieron flexibles, la comprensión tomaba la situación- Sé que tu no tienes la culpa, si no que soy yo la que fomento esto, la que te ve y te sigue, la que añora tus besos y todo de ti… Creo que lo mas sensato que puedo hacer es dejar esto hasta aquí y olvidarnos de todo lo que ha pasado entre nosotras…- Isabella permanecía muda, como si aun estuviera analizando cada una de mis palabras, me senté a su lado, le di la ultima calada a mi cigarrillo y lo tire al suelo, mientras pensaba que decirle o mas bien que agregar para despertarla de su letargo, sonó mi móvil, y para mi sorpresa la voz que escuche del otro lado pertenecía a la madre de Isabella.
-¿Sofía?
-Si, dígame
-Oh querida te llamaba para invitarte a la cena que habrá por mi cumpleaños, puedes venir con quien gustes
-Pero…
-No, Sofía tienes que venir, es mañana… Que estés en casa alrededor de las 7pm está bien, además solo habrá amigos íntimos de la familia
-Estaré ahí no se preocupe… Hasta mañana entonces.
-Si no vienes me molestare bastante, oh! además hay algunos proyectos de los cuales quiero hablarte, hasta luego- colgué

-Al parecer estaré ligada a ti eternamente… ¿Por qué no me dijiste lo de tu madre?- sonreí como de fastidio seguido de una mueca de lamento
-Bueno, ni yo sabia que haría algo- respondió con la cabeza gacha
-Como sea, aun que tenga problemas contigo, aprecio mucho a tu madre como para dejarla plantada.
-¿Sofía?- la voz de Camille desde la habitación- ¿Estás con alguien?- Su tono de voz era el mismo despreocupado de siempre
-¡Si... Está conmigo! - Respondió Isabella de manera molesta.
Se escucho el “tap, tap” de los rápidos pasos de Camille hacia el jardín, se paro en el marco del gran ventanal y su sonrisa era demasiado cínica no pudo disimular su antipatía ante la visita de Isabella, esta última al verla solo arqueo la ceja
-Tu tono sonaba molesto querida Isabella- Sarcasmo a la médula
-No… Solo que me choca un poco saber que tú también vives en esta casa.
-Mala suerte mí querida Isabella, vivo con Sofía hace más de 5 años y obvio, paso más tiempo del que tú puedes pasar con ella, además esta casa la compramos juntas- las respuestas de Camille eran cada vez más hirientes, yo solamente escuchaba, en el fondo me causaba un poco de risa y preocupación saber de Camille defendía su posición, pero mi sentencia estaba dada, ella se ato a mi y yo no me di cuenta, no sé que rumbo tomara esto.
- Será mejor que me valla, tengo que ir con André, me escape de casa por unos minutos, solo para poder verte Sofía- dijo tristemente
-Dale mis saludos al agradable André- Ironizo Camille
-Hasta mañana Sofía- y luego de sus palabras deposito un suave beso en mis labios no sin antes verter unas cuantas lagrimas, las cuales cayeron en mis mejillas.
-Lo siento- susurre, a decir verdad, no me gustaba esto ya que me provocaba dolor y un gran cargo de conciencia.
Solo se escucho la puerta cerrándose levemente, los ojos de Camille se posaron sobre los míos, su mirada denotaba reproche, molestia, era primera la primera vez en años en la cual me mira de esa manera
-Al parecer aun no entiendes las cosas
-Camille no empecemos con agobios, me basta y me sobra sentirme mal por Isabella…Y ¿entender que? Que quizás cometí el error más grande al dejar que estas cosas pasaran, dejar que entraras en mi vida, dejar que el corazón se me dividiera entre ella y tú… Eso- le grite y proseguí – Estoy aburrida de darle vueltas a lo mismo cada vez que las veo, no quiero que ninguna de las dos se ate a mi
-Eres demasiado egoísta Sofía, estas solo por tu bien estar
-Lo soy y por lo mismo me voy de esta casa
-Y ahora escapas
-Llámalo como quieras- prendí un cigarrillo y camine a mi habitación…- Voltee y proseguí -Cuando este instalada vendré por mis cosas- Busque lo mas esencial que tengo, o sea, mi notebook, mi móvil, el Mp4, las gafas de sol, mis escritos, algo de ropa, zapatillas y cigarrillos que es mi mayor vicio y obvio dinero, o si no mi vida se iría literalmente por un tubo, ya con mis cosas listas, tome mis llaves y camine a la puerta sin si quiera despedirme de Camille, creo que estaba mas que molesta, demasiado, hace algo más de 30min mí relación sentimental con Isabella se había terminado y todo en un mas que caluroso día… Eran alrededor de las 6pm y aun se ve el sol, así que solo vago por las calles que siguen atiborradas de gente, mientras camino pesadamente pienso en donde dormir y que obviamente me otorgue estabilidad por unos días, en realidad a mi parecer la única persona que me puede otorgar algo de eso es Isabella, pero no podía quedarme con ella, sería como meterme a la boca del lobo, aun que se que ella no es estúpida y sabe fácilmente diferenciar entre el amor y la amistad o mas bien sabe lo que es un no. De esa manera no me queda más que ir a su departamento en el centro, aun que en el camino a este me devolví unas 5 veces, hasta que anocheció ya son las 11Pm y ahí estoy fuera de su puerta con el dedo tembloroso a punto de tocar el timbre y una vez más titubeo.
-Pero… ¿por qué estoy aquí?- susurre casi con pesar más bien con arrepentimiento.
-¿Sofía?...-
-Isabella… yo- No soy capaz de mirarla a los ojos
-¿Por que estás aquí?... ¿Pasó algo?- estaba visiblemente preocupada y me siento tan aliviaba al escucharla, se acerca y pone su mano en mi mejilla, ahí me doy cuenta que no puedo dejar de amarla y que no puedo alejarme de ella aun que lo quiera.
-Lo siento, lo siento Isabella
-No importa… ¿Solo dime que paso y por qué llevas un bolso?… ¿No será que Camille te hecho de casa?
-No, y no puede hacerlo esa casa es de ambas, solo puedo decir que no me sentía muy cómoda con ella-
-No te preocupes, puedes quedarte, de todas formas el departamento es muy grande para una persona solamente
-Pero- me mordí el labio y fruncí el ceño
Sus brazos me rodearon en un cariñoso y delicado abrazo
-No importa, no importa- respondía mientras apoyaba su barbilla en mi hombro.

Entramos y me sentí como la primera vez que entre en este departamento

Hace 2 años atrás…

Aquella vez estuve todo el día en el bar donde canta actualmente, ¿que hacía ahí yo?... Bueno ayudaba a la dueña, Lucia, ya que somos amigas de infancia y hace poco que había abierto y necesitaba ayuda con algunas cosas, el lugar era bastante cuidado, las paredes eran de color caoba, el piso era de baldosa negra y en cada mesa había una especie de lamparita, las mesas y sillas eran de madera barnizada, en total habían unas 15 mesas, en si el bar era bastante acogedor… Lucia necesitaba un complemento para el bar, para darle el toque especial del cual ella llevaba semanas hablándome, por eso estaba yo ahí, porque le había comentado que Camille conocía a una joven muy “interesante” según sus propias palabras, ella la traería al bar…Eran las 5pm, con Lucia estábamos fumando mientras esperábamos a Camille, el lugar ya estaba levemente aromatizado con el olor del tabaco de miel el cual solemos fumar cuando conversamos.

-Ésta chica con la que vives, Camille… ¿Hace cuanto que conoce a esa joven?- pregunto mientras destapaba un botellín de cerveza
-mmm... hace 1 años o más, no lo sé realmente, pero según Camille, esta chica creo que se llama Isabella es muy talentosa o algo así
-ha ha no me irán a traer a cualquier estúpida.
-No lo creo, Camille no es tonta, ademas está advertida- reí
-Por cierto como va la relación de ustedes
-Oh eso… Es una relación abierta, Camille no pasa mucho en casa a veces y le dije que ella podía hacer lo que quisiera, que no está atada a mí
-Oh! Sabias palabras Sofía ha ha ha- estábamos bastante animadas
-¿Y tú?, ¿no hay nadie, ni una chica o un chico por lo menos?
-Realmente no tengo tiempo, y ellos o ellas exigen mucho y es un fastidio y menos ahora con el bar… Ves si podríamos haber sido pareja Sofí, pero no eres mi tipo.
-Tu tampoco lo eres Lucia- seguíamos riéndonos
-Ha pasado algo de una hora y aun no están aquí, ¿crees que paso algo? Y ya llevamos 4 botellines de cerveza
Se escucho el “tock, tock” de la puerta, Lucia se paro a abrir y por fin aparecían las mujeres que esperábamos, Camille nos saludo a ambas, mientras la otra chica, Isabella, miraba de manera nerviosa el lugar
-Bienvenida a mi humilde bar “Clover Leaf”… Mi nombre es Lucia Caut- se dirigía a la joven desconocida.
-Gracias… Soy Isabella Giordano, mucho gusto, gracias por darme esta oportunidad- la joven sonaba muy cortes… Yo seguí bebiendo mi botellín y dando una que otra calada a mi cigarrillo totalmente distraída
-Disculpa… ¿tu eres Sofí cierto…?-Entrecerró los ojos ¿O sea Sofía Almeida? - se acerco- ¿Tú… trabajas con mi madre? Con Alice Martín- habló de manera muy animada casi sorprendida- Te he visto un par de veces en el trabajo de mi madre.
-¿Ah?- mire de reojo mientras bebía aun-... Oh… ¿Tu madre?...- la mire directamente- hahaha como no me di cuenta el parecido...Sí, yo trabajo con ella
- Sí- Rió… - siempre me habla de ti, ella dice que escribes como lo dioses, a pesar de lo joven que eres, pero ella nunca menciono lo guapa que eras.
-¡OH!... ¿Yo? ¿Guapa?… No, no lo soy- sonreí mientras fumaba al punto de quemarme los dedos
-Ahora se hace la modesta…- reprochaba Lucia con una sonrisa burlesca…- Ya basta de conversaciones, a lo que vinimos, por favor Isabella en el escenario es tuyo.
- Sí-
Se paro ahí, yo quede boquiabierta por la belleza de la joven, actualmente me sigo maravillando con ello, pero en aquel entonces era una niña para mí.
-Cantare algo que escribí


“Mientras esperaba por ti, comprendí muchas cosas
Donde esta el amor que tanto espere
Donde se perdió eso que teníamos
Acaso desapareció entre mis dedos
Acaso desapareció entre los cuerpos que danzan
Sin tocarse el uno al otro
Y mire dentro de mi alma y viaje a mis adentros
Pensé que había olvidado eso que llaman amor
Pensé que lo había enterrado y aun esta ahí
Esperando que el roce de tus dedos y el calor de tu cuerpo lo despierte
Espero que me despiertes, solo espero a que despiertes”

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Continuará...

miércoles, 25 de abril de 2012

Un Pincel y un Micrófono 1

 Camine durante toda la noche, pensando, pensando en ti, en este tortuoso amor, en ese que a veces no me deja dormir, que a veces me trae de cabeza y hace que me hace cometer mil errores solo por la simple razón de querer verte y poder sentir el abrazo que tanto he extrañado… A veces me siento desnuda y sola, ya que aun que mire otros ojos es imposible no pensar en ti… Muchas veces he deseado encontrarme contigo, pero con una “tú”más madura, feliz, no quiero encontrarme con la mujer que me cautivo en un principio, porque sería enamorarme de un recuerdo.

He pasado semanas con la cabeza en la luna, con la mente en un infierno constante… He pasado meses, probando el amor de otras mujeres, escuchando las tonadas de otras voces, y el tacto de otras pieles…

                                                                                                                         Sábado 12-Septiembre-2009
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Capítulo 1

La música y el humo del cigarrillo son mi compañía últimamente, la tenue luz de los bares también lo son y hoy, hoy no es la excepción, el sonido de la música, el suave vaivén de melodías hace que mi cuerpo y mente entren de un lapso de tranquilidad, quizás por esa razón me gusta estar aquí, la luz se apaga y uno de los focos apunta al escenario del bar, ahí una bella joven de 21 años se sienta en uno de los banquillos, un violín hace su aparición y la chica comienza a cantar, todos los jueves se presenta y yo estoy acostumbrada a escucharla, a veces toca el piano mientras canta, es como si ella con su voz le diera el toque final a mi noche… Su presentación es de una media hora y todo el bar disfruta de su música, después de cantar, siempre se sienta a mi lado en la barra, apoya su cabeza en mi hombro y susurra en mi oído “Te extrañe”, me quita el vaso del cual estoy bebiendo y bebe de el, sonríe y besa mi mejilla; sus manos buscan las mías, las entrelaza a las de ella, son las 3 de la mañana y nos retiramos del bar, caminamos a su pequeño departamento, la mujer que canta y que en estos momento lleva mi mano se llama Isabella Giordano, una joven de cabellos negros con mechones rojizos, una joven de amplia sonrisa y voz suave, esa voz que al susurrar se vuelve exquisita, sus ojos, sus bellos ojos celestes que son como el cielo, su contextura es delgada y piel blanca, posee unos lindos labios carnosos y nariz respingada, de dedos delgados y frágiles, propios de una pianista y así de esta manera Isabella es la mujer ideal para mi.  Su caminar es un tanto seductor, quizás seductor desde mi perspectiva, la ropa que usa siempre esta ceñida a su esbelto cuerpo, solo a veces lleva cosas holgadas y aquellas veces es porque le gusta ponerse mis chalecos luego de hacer el amor. Su aroma…Isabella tiene un olor muy especial, como a frutos rojos, a frutillas y arándanos, cuando me abraza su olor queda en mis ropas, cuando duerme en mi cama su olor también yace ahí…

Entramos al departamento cierro la puerta y ella se abalanza sobre mi dejándome contra la puerta, busca mis labios como un alivio a su desesperación, tira el bolso, toma mis manos y las pone sobre su cintura. Ha pasado casi una semana desde la ultima vez que hicimos el amor, el beso se profundizo y las lenguas se palparon, el calor de la situación provoco que poco nos fuéramos desnudando y ahí, ahí la quise mas que nunca, solo la contemple unos segundos, la apegue a mi nuevamente, el tacto de su exquisita piel me volvía loca; deslice mis dedos por su espalda, bese su cuello, lamí sus pechos, mordí sus pezones, quería demasiado a Isabella, caímos al amplio sofá, la brisa de la noche que se colaba por las cortinas provocaba un leve escalofríos en ella y buscaba mis brazos nuevamente, deposita poco a poco besos en mi cuello, en mis hombros en mi barbilla, con sus dedos delinea la curva de mis pechos y los lleva a su boca, los chupa y los muerde, no puedo negarlo cuando estoy con ella pierdo un poco la cabeza.
-Sofía… Sofía- gemía – Sofía estoy tan enamorada de ti- Decía mientras una de mis manos acariciaba su sexo, estaba sentaba sobre mis piernas de frente, a cada paso que se acercaba al orgasmo sus dedos se clavaban en mi espalda, sus labios besaban mis mejillas y boca, su mano bajo por mi vientre y palpo la humedad dentro de mi y comenzó a acariciar hasta que llegue al orgasmo junto con ella, se recostó sobre mi y beso mis manos, se acurruco en mi pecho he hizo que la envolviera con mis brazos, al parecer su piel se había enfriado quise ir en busca de una manta pero no me detuvo.

-Deja que me quede más así, Sofía, extrañaba tu aroma, extrañaba tu cuerpo- Susurró

 Las horas pasaron y el sol asomó por el horizonte, abrí los ojos y no sentí a Isabella a mi lado, levante la cabeza por sobre el sofá y ahí estaba mirando por el ventanal hacia el amanecer, podía escuchar como tarareaba una de sus canciones.

-¿Vienes a dormir conmigo?- Sonreí mientras estiraba mis brazos hacia ella
-Tengo que salir… Tú sabes- corto mi inspiración
-Sí, lo sé, para mi lástima- dije con molestia

Me levante del cálido sofá en busca de mis cosas, me metí a la ducha... Diez minutos más tarde ya estaba afuera y vestida, la mire expectante, me acerque.
-¿Tan pronto te iras?- pregunto con un dejo de dolor
-Isabella, bien sabes que me quedaría más, pero tú debes salir y no estoy como para quedarme todo el día aquí esperando por ti… Cuando te desocupes llámame o…
-Sofía no te molestes- puso sus manos en mis mejillas
-Molesta no… aburrida de la absurda situación en la cual estoy por tus silencios- quite sus manos de mis mejillas.
-Sofía quiero que te quedes, que me esperes- busco mi mirada
-No… Isabella no soy tu juguete, quizás esta sea la última vez que este en esta casa, o más bien la última vez en la cual hiciéramos el amor… Nos vemos.

Camine hacia la puerta y mire de reojo a Isabella que solo me miraba confusa y triste, tome también mis gafas de sol, por un momento quise volver, abrazarla y decirle “Me quedare y te esperare” Pero no… Cerré la puerta tras de mi.
 El día estaba caluroso, solo voy con una polera holgada y gafas de sol, me dirigí a casa, no voltee a ver como desaparecía del panorama el departamento de Isabella que esta en el 7 piso el cual es el último, no sé si para mi fortuna o desgracia, en su casa no tenia casi nada de mi ropa, puesto que no solía quedarme a dormir, pero por el contrario ella si lo hacía en mi casa, mi habitación estaba cubierta de pequeños detalles de esta mujer, entré de manera sigilosa, por fin estoy en mi habitación y odie profundamente cada cosa de Isabella, escuche que tocaban a mi puerta y luego un rostro más que familiar se asomaba, era la linda Camille… Si “linda” porque lo es, con sus sonrisas, sus cariños furtivos, sus abrazos de sorpresa cuando yo estaba absorta en mis pensamientos, sus tasas de café a altas horas de la noche en esas noches frías mientras yo trabajaba en algún proyecto, y también por su rostro y su físico, somos casi de la misma estatura 1.65 y de la misma edad, ella es muy pálida, tiene los ojos cristalinos de un verdoso profundo, sus mejillas son levemente rojizas como si constantemente estuviera ruborizada, su cabellos son, como decirlo ¿castaños? Mejor dicho rubios, lleva el pelo hasta los hombros, aun que la mayoría de las veces lo lleva recogido y así también se ve linda, su voz, no sé porque pero siempre puedo recordarla… Entró a la habitación y directamente se tiro sobre mi cama, yo permanecía sentada en mi escritorio mirando algunos trabajos que había pospuesto, Camille estiro uno de sus brazos y atrajo mi silla hasta ella, me miro con sus bellos ojos y se mordió los labios, solo suspire y la entendí, me acerque mas y rocé sus labios, poco a poco me fui posicionando sobre ella, pero no llegue nada mas, solo la bese y no era por excitación si no que era de cariño, sus besos siempre están dotados de ternura, de complicidad, sus caricias son tan delicadas, siempre, siempre se ha comportado tan dócil y yo tan mimada con ella, es que la adoro.

-Sofía… Discutiste con Isabella ¿cierto?- su voz sonó algo distante
-Algo así… Sabes a lo que me refiero
-Por que no la dejas… ¿No sería más fácil?
-No lo sé…
-Bueno da lo mismo, se que siempre volverás a casa, se que tus labios también son míos y que aunque la estúpida de Isabella te tenga, se que estas mas cerca de mi que de ella… Oh! por cierto hoy la veré, tengo algunas cosas que ajustar con respecto a sus presentaciones

¡Lo olvidaba!... Camille, es pintora, muy reconocida por cierto, y también la persona que arreglaba las presentaciones de Isabella, irónico ¿cierto? Las dos mujeres con las cuales me acostaba eran amigas o algo así… Si, se puede pensar que soy una persona mala y perversa y quizás lo soy… Pero Isabella tiene novio, si un novio esplendido aun que no recuerdo como se llama, pero se que el adora a su novia, siempre le envía flores o la llama en la noche antes de una presentación, a veces estaba presente y con eso tengo que soportar el hecho de que se besen en mis propios ojos, o que pasen por mi lado tomados de la mano, al final se podría decir que solo Camille es inocente por el simple hecho de que no besa a nadie mas que yo, y yo…yo tengo el corazón dividido…

_________________
CONTINUARÁ...

lunes, 13 de febrero de 2012

Crees en los Milagros?? Parte 4

Shiori se retiro del lugar, mientras que Juri aun dormitaba, las puertas de la esperanza estaban abiertas nuevamente, la esgrimista seguía pensando en ella, pero la sentencia estaba dada, esta última había levantado un muro y ese era el del desprecio, el ser ignorada completamente por Arisugawa, pero aun así su mente seguía llena de recuerdo amables y dulces, pero todo se venía abajo cuando llegaba a su mente el nombre de “Charlotte Giordano”, es que la amatista no lo podía cree, ¿Qué tenía Giordano?, ¿Qué veía en ella Juri?, es decir, según Shiori ella misma era la pareja perfecta para la ojiverde, pero por ahora no podía hacer nada.

Charlotte andaba en busca de Juri, le había perdido la pista desde el desayuno, anduvo por casi una hora por toda la universidad, solo le faltaba el lugar preferido de su novia y este era el gran roble donde esta última dormía y/o reflexionaba y precisamente ahí estaba, durmiendo muy tranquila, se acerco sigilosa y se sentó a su lado, la observo como si se tratara de la obra de arte más hermosa, es que simplemente le fascinaba todo de Juri, amaba su fina sonrisa, la templanza, su valor, su amor por la carrera y disciplina, sus besos, el cuerpo, su tenue pero firme voz, todo eso y más le hacían perder la cabeza. Ahora debía despertar a la joven pelinaranja, la movió un poco pero no funciono, así solo le quedo otra forma de hacerlo y esa era llenar de besos a su novia, y así fue, primero en la frente de manera suave, para luego seguir a la punta de la nariz, después en el mentón, se acerco a una de sus mejilla y deposito un beso más firme, para por fin besar los tersos labios de su amaba, la cual al sentir los labios de su pelinegra le correspondió el beso y esta ultima se separo de ella.

-Estabas despierta- hablo sorprendida
-Si, pero quería disfrutar de tus besos más de lo habitual- sonrió divertida, para luego abrazarla, haciéndola caer en sus brazos
-Por cierto, ¿por qué desapareciste toda la mañana?-
-Estaba cansada, nada más
-Es que te busque por todos lados
-Charlotte, sabes que si no estoy en el salón de esgrima estoy aquí- acariciándole la cabeza
-Además, desde esta misma mañana algo te pasa.
-Charlotte- Aclaro su voz un poco- No me pasa nada- respondió, pero nuevamente le mentía a su novia, pero que le iba a responder, claro que la recién llegada había sido la mujer que más había amado en la vida y que quizás aun la amaba, que en un momento de debilidad dejaría todo a un lado y volvería con la amatista y que esta misma le había roto además de robado el corazón, que solo hace unos meses había comenzado a reconstruir su alma, todo gracias a su querida Charlotte, pero si le decía eso, el milagro de Shiori se concretaría otra vez y no, eso no podía ser, porque no caería dos veces en la misma trampa, ahora creía en ella misma, siempre lo había hecho, pero anteriormente estaba dentro de los duelos para conseguir los milagros, la eternidad, las estrellas, cualquier cosa que quisiera, pero más que buscar esas cosas, lo que quería Juri era echarlas por tierra, pero aun así el milagro de Juri era ese en el cual Shiori le correspondía, pero si se realizaba sabía perfectamente como terminaría y así era, es decir así fue, pero ni la misma Juri contaba con que Shiori sentía algo por ella y esto lo supo el último día que estuvo en Ohtori.

Hace 3 años atrás...

Ese día todo era complicado, en la mañana había hablado con sus compañeros del consejo estudiantil, les contó que se iba del instituto por motivos de fuerza mayor y los demás de cierta manera comprendían el hecho, Juri hablo en privado con el joven Kaoru, el ojiceleste, su mejor amigo solo le deseo lo mejor, el sabía todo el embrollo con Takatsuki y por eso la entendía mejor que nadie, luego de eso hizo todo el papeleo para su traslado, seguiría su último año en el instituto de la universidad donde se cambiaba y luego tomaría derecho.
Comenzaba a atardecer y decidió ir a ver a su amigo, a su superior de armas, compro unas rosas azules dirigiéndose al cementerio, llego a dicho lugar, se adentro en el mirando todas las tumbas que había hasta que llego a la de su amigo, hecha de mármol, donde estaba perfectamente esculpido el nombre de este “Tsuchiya Ruka”, se sentó en la esquina de la lapida.

-Hola… Hace un tiempo que no venía a dejarte rosas azules, que son tus preferidas- sonrió de medio lado- Gracias por cuidar siempre de mi, recuerdas las últimas palabras que me dijiste “No te preocupes Juri, no te preocupes”, bueno ahora ya no lo hago, ahora me iré de Ohtori y buscare mi propio camino, como lo hiciste tú, prometo volver cuando esté mejor- dicho estas palabra, puso las rosas en agua y rezo unas cuantas veces y se marcho del lugar. Ahora solo le quedaba una última cosa, pero no lo quería hacer, ¿Es que acaso se lo merecía? Medito Juri, pero era obvia la respuesta y esta era un no.

En la noche decidió ir al lugar que más le gustaba del instituto, este era el salón de esgrima, en donde obtuvo solo la victoria, se fue a cambiar y por ultima vez llevaría el uniforme de esgrima de la academia, abrió su casillero, saco a su compañero infalible, su querido florete, ya en el salón, respiro hondo; llenando sus pulmones con el aire del lugar, observo el recinto, se sentó en el piso y lo acaricio, toda la escena era nostálgica, luego se ubico en la silla, desde donde siempre observaba los combates y los entrenamientos de sus compañeros, medito un poco y tenía razón, iba a extrañar demasiado Ohtori, que sin importar que, era su casa, su hogar, ahí conoció a Miki, a Toga, a su amada Shiori y por su cabeza pasaron solo recuerdos de esta, su presencia, su risita nerviosa, su mirada que la desconcertaba, las pocas caricias que le regalo y su delicada voz, es que simplemente, la amaba por sobre todo; pero para espantar tan melancólicos pensamientos, procedió a levantarse y ponerse en guardia, despejo su mente e imagino un compañero de entrenamiento, con pasos firmes y una agilidad enorme, dio variadas estocadas cada una con una majestuosidad única, los ojos de la esgrimista brillaban al momento de ejecutar tales movimientos, es que este deporte la hacía sentir sumamente viva, pasaron las horas y se sintió satisfecha y a la vez cansada, descansó unos segundo, para después ir a tomar una ducha fría, sintiéndose más relajada miro su uniforme del consejo estudiantil con algo de pena y se lo puso ya por ultima vez al igual que su uniforme de entrenamiento. Todo estaba en penumbras cuando salió, amaba los colores que provocaba la noche, se dispuso a caminar pero una voz la llamo, se volteo a ver y sus ojos no le daban crédito, ahí estaba la dueña de su corazón.

-Shiori... ¿Qué haces afuera a estas horas?- habló pesadamente
-Quería verte-
-¿Por qué?- suspiro la pelinaranja, con un dejo de molestia
- Quiero estar contigo- respondió la joven
-No... Shiori- tomo aire y dejo salir todos los reproches que tenía dentro desde hace ya mucho tiempo- Entiende, ya no quiero más juegos, si te gusto, si me amas o que sé yo, dímelo, pero basta de este tortuoso juego, estoy cansada- respondió casi al punto de las lagrimas pero las contuvo para que así Shiori no se diera cuenta
-Yo...
-Tú, nada- Siguió reprochando a la amatista- Te fuiste de Ohtori, supuestamente me quitaste al chico que quería... Vuelves, tratas de acercarte, pero me quitaste algo que jamás me importo, Shiori... tu eras la que me importaba, nadie más que tu- Por fin hablo con sinceridad
-¿Te importaba?... ¿Es que acaso ya no es así?
-No, ya no... Me iré
-¿Dónde?... ¿Por qué ahora?- hablo desesperadamente…
-Eso no importa... Pero me alejaste de ti Shiori, con tus desprecios; con tus palabras, con tu mirada, con esa maldita actitud.- Alegó y tenía razón de sobra.

Juri por primera vez en su vida rechazaba a Shiori, siempre estaba detrás de ella, pendiente de cualquier cosa que viniera de esta, pero ya no, miro a su amada a quien se le nublaron los ojos, sintió tanta pena, Shiori la abrazo, Juri no lo soporto y lo correspondió, era la última vez que la tendría en sus brazos, le dolía, se le rompía el alma, pero debía hacer tripas corazón, pero no contaba con que Shiori atrapara sus labios en un beso con sabor a victoria y también a derrota, sintió las lagrimas de su adorada niña, y derramo unas también que se confundieron con las de su acompañante, terminaron separándose por falta de oxigeno, Arisugawa desvió su mirada para que la otra no viera sus lágrima, pasaron unos segundo y Shiori comenzó a caminar a los dormitorios comunes llevando con ella a la esgrimista, estaban a punto de llegar pero esta última detuvo el paso.

-No puedo... No quiero que esto acabe así- pronuncio estas palabras suavemente- Shiori ya no creo en ti- hablo casi lastimeramente, dicho esto, Juri le beso la frente y se marcho del lugar, dejándola sola.

-¡Pero yo te amo!- le grito

-No te creo- respondió sin voltear mientras las lagrimas se asomaban nuevamente

_____________________
CONTINUARA...