Shiori se retiro del lugar, mientras que Juri aun dormitaba, las puertas de la esperanza estaban abiertas nuevamente, la esgrimista seguía pensando en ella, pero la sentencia estaba dada, esta última había levantado un muro y ese era el del desprecio, el ser ignorada completamente por Arisugawa, pero aun así su mente seguía llena de recuerdo amables y dulces, pero todo se venía abajo cuando llegaba a su mente el nombre de “Charlotte Giordano”, es que la amatista no lo podía cree, ¿Qué tenía Giordano?, ¿Qué veía en ella Juri?, es decir, según Shiori ella misma era la pareja perfecta para la ojiverde, pero por ahora no podía hacer nada.
Charlotte andaba en busca de Juri, le había perdido la pista desde el desayuno, anduvo por casi una hora por toda la universidad, solo le faltaba el lugar preferido de su novia y este era el gran roble donde esta última dormía y/o reflexionaba y precisamente ahí estaba, durmiendo muy tranquila, se acerco sigilosa y se sentó a su lado, la observo como si se tratara de la obra de arte más hermosa, es que simplemente le fascinaba todo de Juri, amaba su fina sonrisa, la templanza, su valor, su amor por la carrera y disciplina, sus besos, el cuerpo, su tenue pero firme voz, todo eso y más le hacían perder la cabeza. Ahora debía despertar a la joven pelinaranja, la movió un poco pero no funciono, así solo le quedo otra forma de hacerlo y esa era llenar de besos a su novia, y así fue, primero en la frente de manera suave, para luego seguir a la punta de la nariz, después en el mentón, se acerco a una de sus mejilla y deposito un beso más firme, para por fin besar los tersos labios de su amaba, la cual al sentir los labios de su pelinegra le correspondió el beso y esta ultima se separo de ella.
-Estabas despierta- hablo sorprendida
-Si, pero quería disfrutar de tus besos más de lo habitual- sonrió divertida, para luego abrazarla, haciéndola caer en sus brazos
-Por cierto, ¿por qué desapareciste toda la mañana?-
-Estaba cansada, nada más
-Es que te busque por todos lados
-Charlotte, sabes que si no estoy en el salón de esgrima estoy aquí- acariciándole la cabeza
-Además, desde esta misma mañana algo te pasa.
-Charlotte- Aclaro su voz un poco- No me pasa nada- respondió, pero nuevamente le mentía a su novia, pero que le iba a responder, claro que la recién llegada había sido la mujer que más había amado en la vida y que quizás aun la amaba, que en un momento de debilidad dejaría todo a un lado y volvería con la amatista y que esta misma le había roto además de robado el corazón, que solo hace unos meses había comenzado a reconstruir su alma, todo gracias a su querida Charlotte, pero si le decía eso, el milagro de Shiori se concretaría otra vez y no, eso no podía ser, porque no caería dos veces en la misma trampa, ahora creía en ella misma, siempre lo había hecho, pero anteriormente estaba dentro de los duelos para conseguir los milagros, la eternidad, las estrellas, cualquier cosa que quisiera, pero más que buscar esas cosas, lo que quería Juri era echarlas por tierra, pero aun así el milagro de Juri era ese en el cual Shiori le correspondía, pero si se realizaba sabía perfectamente como terminaría y así era, es decir así fue, pero ni la misma Juri contaba con que Shiori sentía algo por ella y esto lo supo el último día que estuvo en Ohtori.
Hace 3 años atrás...
Ese día todo era complicado, en la mañana había hablado con sus compañeros del consejo estudiantil, les contó que se iba del instituto por motivos de fuerza mayor y los demás de cierta manera comprendían el hecho, Juri hablo en privado con el joven Kaoru, el ojiceleste, su mejor amigo solo le deseo lo mejor, el sabía todo el embrollo con Takatsuki y por eso la entendía mejor que nadie, luego de eso hizo todo el papeleo para su traslado, seguiría su último año en el instituto de la universidad donde se cambiaba y luego tomaría derecho.
Comenzaba a atardecer y decidió ir a ver a su amigo, a su superior de armas, compro unas rosas azules dirigiéndose al cementerio, llego a dicho lugar, se adentro en el mirando todas las tumbas que había hasta que llego a la de su amigo, hecha de mármol, donde estaba perfectamente esculpido el nombre de este “Tsuchiya Ruka”, se sentó en la esquina de la lapida.
-Hola… Hace un tiempo que no venía a dejarte rosas azules, que son tus preferidas- sonrió de medio lado- Gracias por cuidar siempre de mi, recuerdas las últimas palabras que me dijiste “No te preocupes Juri, no te preocupes”, bueno ahora ya no lo hago, ahora me iré de Ohtori y buscare mi propio camino, como lo hiciste tú, prometo volver cuando esté mejor- dicho estas palabra, puso las rosas en agua y rezo unas cuantas veces y se marcho del lugar. Ahora solo le quedaba una última cosa, pero no lo quería hacer, ¿Es que acaso se lo merecía? Medito Juri, pero era obvia la respuesta y esta era un no.
En la noche decidió ir al lugar que más le gustaba del instituto, este era el salón de esgrima, en donde obtuvo solo la victoria, se fue a cambiar y por ultima vez llevaría el uniforme de esgrima de la academia, abrió su casillero, saco a su compañero infalible, su querido florete, ya en el salón, respiro hondo; llenando sus pulmones con el aire del lugar, observo el recinto, se sentó en el piso y lo acaricio, toda la escena era nostálgica, luego se ubico en la silla, desde donde siempre observaba los combates y los entrenamientos de sus compañeros, medito un poco y tenía razón, iba a extrañar demasiado Ohtori, que sin importar que, era su casa, su hogar, ahí conoció a Miki, a Toga, a su amada Shiori y por su cabeza pasaron solo recuerdos de esta, su presencia, su risita nerviosa, su mirada que la desconcertaba, las pocas caricias que le regalo y su delicada voz, es que simplemente, la amaba por sobre todo; pero para espantar tan melancólicos pensamientos, procedió a levantarse y ponerse en guardia, despejo su mente e imagino un compañero de entrenamiento, con pasos firmes y una agilidad enorme, dio variadas estocadas cada una con una majestuosidad única, los ojos de la esgrimista brillaban al momento de ejecutar tales movimientos, es que este deporte la hacía sentir sumamente viva, pasaron las horas y se sintió satisfecha y a la vez cansada, descansó unos segundo, para después ir a tomar una ducha fría, sintiéndose más relajada miro su uniforme del consejo estudiantil con algo de pena y se lo puso ya por ultima vez al igual que su uniforme de entrenamiento. Todo estaba en penumbras cuando salió, amaba los colores que provocaba la noche, se dispuso a caminar pero una voz la llamo, se volteo a ver y sus ojos no le daban crédito, ahí estaba la dueña de su corazón.
-Shiori... ¿Qué haces afuera a estas horas?- habló pesadamente
-Quería verte-
-¿Por qué?- suspiro la pelinaranja, con un dejo de molestia
- Quiero estar contigo- respondió la joven
-No... Shiori- tomo aire y dejo salir todos los reproches que tenía dentro desde hace ya mucho tiempo- Entiende, ya no quiero más juegos, si te gusto, si me amas o que sé yo, dímelo, pero basta de este tortuoso juego, estoy cansada- respondió casi al punto de las lagrimas pero las contuvo para que así Shiori no se diera cuenta
-Yo...
-Tú, nada- Siguió reprochando a la amatista- Te fuiste de Ohtori, supuestamente me quitaste al chico que quería... Vuelves, tratas de acercarte, pero me quitaste algo que jamás me importo, Shiori... tu eras la que me importaba, nadie más que tu- Por fin hablo con sinceridad
-¿Te importaba?... ¿Es que acaso ya no es así?
-No, ya no... Me iré
-¿Dónde?... ¿Por qué ahora?- hablo desesperadamente…
-Eso no importa... Pero me alejaste de ti Shiori, con tus desprecios; con tus palabras, con tu mirada, con esa maldita actitud.- Alegó y tenía razón de sobra.
Juri por primera vez en su vida rechazaba a Shiori, siempre estaba detrás de ella, pendiente de cualquier cosa que viniera de esta, pero ya no, miro a su amada a quien se le nublaron los ojos, sintió tanta pena, Shiori la abrazo, Juri no lo soporto y lo correspondió, era la última vez que la tendría en sus brazos, le dolía, se le rompía el alma, pero debía hacer tripas corazón, pero no contaba con que Shiori atrapara sus labios en un beso con sabor a victoria y también a derrota, sintió las lagrimas de su adorada niña, y derramo unas también que se confundieron con las de su acompañante, terminaron separándose por falta de oxigeno, Arisugawa desvió su mirada para que la otra no viera sus lágrima, pasaron unos segundo y Shiori comenzó a caminar a los dormitorios comunes llevando con ella a la esgrimista, estaban a punto de llegar pero esta última detuvo el paso.
-No puedo... No quiero que esto acabe así- pronuncio estas palabras suavemente- Shiori ya no creo en ti- hablo casi lastimeramente, dicho esto, Juri le beso la frente y se marcho del lugar, dejándola sola.
-¡Pero yo te amo!- le grito
-No te creo- respondió sin voltear mientras las lagrimas se asomaban nuevamente
_____________________
CONTINUARA...
Historias Lesbicas originales
lunes, 13 de febrero de 2012
jueves, 29 de diciembre de 2011
Extraña II
Necesitaba un baño urgente, aun que ¿Para qué tanta parafernalia?, si solo saldría con una puta, pero aún así debía ir presentable, Gabriela tampoco era una mujer descuidada, por lo tanto fue a su casa de igual manera y ahí por fin, medito sobre ir o no, sobre ir a la casa de los Spinoza, pero ¿Por qué no disfrutar de un ambiente diferente al del hogar de su compañero de trabajo?, así que se baño lo más rápido posible, eligió un lindo conjunto, pantalón negro, una polera gris y un blazer negro también, peino su cabello en una cola de caballo, se maquillo un poco, algo de brillo en los labios y estaba completamente lista, escucho su celular y por el tono de este supuso que era un mensaje, pero lo ignoro, salio a toda prisa.
Miro su reloj, las 9:15 estaba bien en la hora, iría en auto, saco de su chaqueta la tarjeta de la joven, reviso la dirección, extrañamente la joven vivía cerca del trabajo de Gabriela, así que en 10min. estaría ahí y así fue, se encontró afuera de un lujoso edificio, lo miro bien incluyendo la placa que sirve de presentación de los edificios y en esta se encontraba inscrito el nombre de la arquitecto y lo recordó; el edificio en cuestión era uno de los primeros proyecto en los que participo, ahora si todo le parecía una broma, rió un poco y se dispuso a entrar en aquel edificio, este tenía 30 pisos y cada inquilino era propietario de un piso completo, además todos poseían una llave del ascensor, por lo tanto para subir se requería permiso del propietario. Gabriela se acerco al conserje para preguntar por Joan, el hombre de edad le otorgo una llave que la llevaría directamente donde la joven, esas llaves se introducían en una cerradura especial, según la llave era el piso, Joan vivía en el piso 30 y por lo que podía recordar este era el más grande de todos, saco conclusiones, al parecer la cabaretera era una mujer con mucho dinero o muchos amantes, imagino que hasta políticos, mafiosos y tipos de esa calaña, se habían acostado con la meretriz y en un momento sintió asco, no podía imaginar las cosas que hacía y aun que fuera un trabajo le parecía atroz que una mujer tuviera que usar esas estrategias para ascender en la vida ."Todos tenemos motivos para ser quienes somos" pensó, ya estaba en el piso 29, reviso su reloj, las 9:30 en punto, arreglo un poco su chaqueta, respiro hondo, los nervios estaba apareciendo, escucho la campanilla que indica la llegada al piso en cuestión. La puerta abrió de par en par, frente a ella, estaba el piso mas lujoso que podía haber imaginado, inspecciono todo con mirada critica, pero lo más extraño era que aun no aparecía su anfitriona, comenzó a sospechar que era una jugarreta del propio André, ¿Por qué como una cabaretera podía tener semejante lugar para ella sola?
Escucho unos ruidos extraños, más bien el ruido de alguien cayéndose, y ahí despertó de su letargo, caminó rápido al lugar donde había escuchado el sonido, entro despacio y no le dio crédito a sus ojos, frente a ella, un hombre corpulento, semidesnudo y con un gran tatuaje en el brazo, forcejeaba con la rubia, que estaba completamente desnuda y de un momento a otro cegada por la rabia Gabriela se abalanzo sobre el hombre, el cual solo con agitar su brazo se la saco de encima, pero la joven se lanzo nuevamente con las fuerza que tenía y logro que el hombre soltara a Joan, quien gritaba una y otra vez desesperada sin saber que hacer, el hombre se acerco con mirada asesina a Gabriela, la tomo por el cuello tratando de asfixiarla, pero la arquitecto un poco mas rápida le dio un golpe bajo en los genitales y el hombre callo estrepitosamente quejándose, pero tomo una pierna de la arquitecto haciéndola caer, la arrastro hacia él y le quebró el brazo derecho a la joven y seguido de eso un puñetazo en la nariz, la cual sangro estrepitosamente, el dolor era demasiado fuerte, Gabriela solo gritaba, con la cara toda ensangrentada, pero llena de adrenalina con el brazo libre y con todas sus fuerzas le dio un golpe en la cara al corpulento hombre que aun yacía en el suelo, le dio uno en el ojos y cuando el hombre se cubrió y la soltó, rápidamente se puso de pie y con la pierna derecha le dio una patada en la cara y le piso la mano hasta sentir como se quebraran los huesos de este, el agresor quedo inconsciente tal vez de dolor o quizás Gabriela le dio en una parte delicada, pero así rápidamente llamo a la policía, minutos más tarde, las jóvenes se encontraban en el hospital, ya que al ver el desastre que había quedado en el departamento y el estado deplorable de Gabriela y unas evidentes marcas de golpes en Joan, fueron llevadas ahí y un hombre de unos 40 años les tomaba declaración a las jóvenes y el matón de turno estaba abajo siendo llevado a comisaría.
-Cuénteme Señorita Klimt, ¿Qué fue lo que paso?
-Bueno, yo venía por la señorita, la llevaría a cenar, pero cuando llegue escuche ruidos extraños, así que fui a ver y fui testigo de como el hombre trataba de violar a la señorita y trate de sacárselo de encima, forcejee con él, como ve mi brazo derecho está hecho un desastre y me dio un golpe en la nariz, y yo me tuve que defender como pude.
-Así veo... Señorita Klimt gracias por su declaración, pero su deber era llamar a la policía primero, no dárselas de héroe, luego sera llamada a declarar a un tribunal, el hombre con el cual paso todo es un fugitivo, muchas gracias por su ayuda de todas formas.
A Joan le habían tomado declaración por separado, así que pasaron unas horas para que pudieran verse, Gabriela permanecía recostada en una camilla, ya que al parecer no solo tenía el brazo quebrado si no que un esguince en el pie izquierdo, por lo tanto no se podía mover mucho, lo único que hacía era quejarse y suspirar.
-Pero quien me manda a hacer de heroína, si soy una debilucha- se decía así misma en voz alta
-Pues yo no pienso eso...- Escucho la voz de la rubia, que entraba a la habitación- Gracias por salvarme-
-No me las des... Cualquiera hubiera hecho lo mismo- Hablo recta, casi rabotica.
-Ahora yo te debo mucho- Se acerco y le acaricio la frente, se sentó en una silla cercana a la camilla
-No debes hacer nada por mi...-Hablo casi suspirando...-Solo una última cosa... Toma mi celular y busca el nombre de André Spinoza y llámalo para que me venga a recojer
Dicho así, la joven marco pero no contestaba hasta que por fin atendió, pero no era la voz de el, si no la de una chica, la voz de Lisa.
-Gabriela? estás con André?
-Disculpe...No habla con Gabriela, pero ella necesita que la vengan a buscar a la clínica Almeida, puede decirle al señor Spinoza que venga por ella.
-¿Qué le paso a Gabriela?, yo soy amiga de ella, soy Lisa la esposa de André
-Tuvo un accidente
-Voy para allá- y colgó, Joan le entrego el celular a Gabriela
-Estaba André?- pregunto una adolorida arquitecto
-No, me contesto una mujer, dijo que se llamaba Lisa
-¿Qué le dijiste?
-Que estabas aquí, que habías tenido un accidente
-Rayos... No debiste decirle... Dios santo ahora comenzaran las preguntas
-Pero si vendrán por ti y estarás mejor
-No... No estaré mejor, si no que Lisa estará sobre mi todo el día
-Pero relájate... Ahora debes sanar tu brazo
-Lo sé y lo peor es que con este brazo hago los planos y todo- La cara de Gabriela no era la mejor, además del brazo, tenia la nariz resentida, morada por el golpe y una herida, pero todo tapado con un parche- Debo verme divertida con todo esto
-La verdad sí- rió un poco Joan y Gabriela la siguió, así el ambiente se relajo un poco y ambas se durmieron, Joan apoyada a lo pies de Gabriela, hasta que el ruido de la puerta las despertó. Un poco adolorida Gabriela abrió los ojos y vio a Lisa, a quien le brotaban lágrimas de sus azules ojos.
-¿Qué paso?- la abrazo despacio
-Nada, nada
-¿Y quien es ella?- apunto a la rubia
Gabriela no sabia que decir, la rubia no era su amiga, no era su novia, solo una puta, una mujerzuela
-¿Es tu novia acaso?... La veo muy a gusto durmiendo mientras te tiene tomada de la mano- Cierto, la rubia se veía tan relajada durmiendo y además tenía suavemente tomada de la mano a Gabriela y esta última no pudo evitar sonreír.
-¿Qué tiene que ver eso?... ¿Acaso son celos Lisa?
-No...-Respondió dubitativa- ¿Pero dime qué fue lo que te paso?
-Te digo nada- hablo casi susurrante
-¿Por qué hablas tan bajo?
-No quiero despertarla, no paso una buena noche... Sólo pídeme un taxi para irme a casa
-Pero si yo te puedo llevar- inquirió
______________________
CONTINUARA...
CONTINUARA...
martes, 27 de diciembre de 2011
Extraña
EXTRAÑA.
Ya estaba un poco
fastidiada de la vida de oficina, siempre lo mismo, pero en el fondo ese era el
trabajo que amaba, trabaja en una constructora, tenía su oficina propia, con
esos sillones que indican que tienes un alto puesto, con esos que tus compañeros de trabajo envidian, pero que a veces te aburren, sobre todo cuando no
existe ningún proyecto que te entusiasme, así se encontraba Gabriela Klimt que ya no
encontraba proyectos interesantes, nada le quitaba el sueño últimamente, de
cierta manera necesitaba más energía, más vida, alguien que le robara las
sonrisas o incluso que la hiciera llorar, ¿Por qué algo tan drástico?… Simple,
ya no sentía nada por nadie ni nada, tampoco se había vuelto una persona banal
o egoísta, tan solo nada la movía.
La tarde había caído
estrepitosamente sin que ella se diera cuenta, ya llevaba horas y horas
revisando papeles, ordenando su oficina, despachando materiales y un centenar
de tramites, miro el reloj, las 11pm, sintió un poco de incertidumbre pero no
sabía porque, sabia que llegaría a casa, dormiría y en la mañana temprano
saldría de casa para nuevamente estar detrás del escritorio que ocupaba precisamente en estos momentos.
Aun quedaba gente en la
oficina, algunos compañeros de trabajo, esos que hacen hora para llegar tarde a
casa para no ver a sus esposas, algunos que siempre quieren ir por una copa. Gabriela
tomo sus cosas, un pesado bolso y algunas carpetas, se despidió de los que se encontraban ahí,
pero uno hombre de 1.80mts la detuvo y le sonrió.
-Vamos por una copa?
-André…¿No quieres ver a tu mujer?
-No… Demasiados problemas
-¿Y? ¿Qué le dirás?, ¿Qué te quedaste trabajando conmigo?... Lisa pensara que soy tu amante o que sé yo.
-No, pero no pensara que ando tras alguna mujer, sabes que te tiene confianza-
-Pues bien, vamos entonces, ¿Dónde me llevaras?-
La verdad, siempre que salía con André, terminaban en un bar de mala muerte, de esos que apestan y esta lleno de borrachos buscando pelea, pero a ambos les quedaban esos lugares, ya que eran unos busca pleitos, pero Gabriela no quería terminar nuevamente con el labio rajado o André con un brazo roto. André Spinoza de 25 años al igual que Gabriela era un hombre de armas tomar, su cabello negro azabache y su blanquecina sonrisa de galán lo caracterizaba, pero nunca tuvo efecto sobre Gabriela, que eran más hermanos que compañeros de trabajo.
-André…¿No quieres ver a tu mujer?
-No… Demasiados problemas
-¿Y? ¿Qué le dirás?, ¿Qué te quedaste trabajando conmigo?... Lisa pensara que soy tu amante o que sé yo.
-No, pero no pensara que ando tras alguna mujer, sabes que te tiene confianza-
-Pues bien, vamos entonces, ¿Dónde me llevaras?-
La verdad, siempre que salía con André, terminaban en un bar de mala muerte, de esos que apestan y esta lleno de borrachos buscando pelea, pero a ambos les quedaban esos lugares, ya que eran unos busca pleitos, pero Gabriela no quería terminar nuevamente con el labio rajado o André con un brazo roto. André Spinoza de 25 años al igual que Gabriela era un hombre de armas tomar, su cabello negro azabache y su blanquecina sonrisa de galán lo caracterizaba, pero nunca tuvo efecto sobre Gabriela, que eran más hermanos que compañeros de trabajo.
-Hace tiempo quiero
visitar un lugar- Habló André con voz ronca- Pero esta vez te aseguro que no habrán
problemas, me han comentado que todo es muy tranquilo y tengo la sensación de
que también te agradara, además andamos vestidos para la ocasión- Sonrió para
luego bajar al garaje e ir en su auto.
Se estacionaron en una
calle bastante pintoresca, la verdad tenía aspecto de ser un “Barrio rojo” en donde están todos los cabaret, café con piernas y tugurios de esas clases, Gabriela hizo una mueca de desagrado y André rió.
-No que era un lugar
tranquilo… Mentiras
-Hey! Gabriela cálmate… Sígueme
-Hey! Gabriela cálmate… Sígueme
Entraron a un pasaje
angosto, se pararon frente a una puerta negra de metal, parecidas a esas
típicas de fabricas, en donde pasan cosas terroríficas, toco un par de veces, se
asomo un hombre un tanto corpulento, pero de sonrisa afable, este abrió la
puerta, primero se adentro André y luego Gabriela con un aspecto algo tenso y
justo ahí, frente a sus ojos, vio algo que solo en películas se ve… Un
fantástico cabaret, uno parecido a la película Moulin Rouge, quedo
boquiabierta, frente a ella, hermosas mujeres, cuerpo esculpidos a mano, corsé
por doquier, champán y tragos con fuertes colores iban y venían, André la
hizo volver en sí y la tomo del brazo guiándola a un sofá cerca del escenario.
-Ves? Te dije, este es un lugar tranquilo… Uno de mis amigos me lo recomendó y no quise venir solo… Sé que tú me acompañas en todo.
-Sí, pero esto es ridículo.
-Ridículo?...¿Por qué?,-Pregunto casi incrédulo- Si aquí hay hermosas chicas, luces, alegría Gabriela, Alegría- Recalco esta ultima palabra- Ahora solo disfruta, que yo invito.
-Ves? Te dije, este es un lugar tranquilo… Uno de mis amigos me lo recomendó y no quise venir solo… Sé que tú me acompañas en todo.
-Sí, pero esto es ridículo.
-Ridículo?...¿Por qué?,-Pregunto casi incrédulo- Si aquí hay hermosas chicas, luces, alegría Gabriela, Alegría- Recalco esta ultima palabra- Ahora solo disfruta, que yo invito.
Gabriela, suspiro y no
pasaron ni 5 minutos y dos hermosas jóvenes se acercaron al par. Una de ellas
rubia casi de cabello platinado, de busto voluptuoso, pero de sonrisa picara, coqueta,
ojos celestes, parecía más una actriz porno que otra cosa, no llevaba mucha
ropa, mas bien su cuerpo era cubierto solo por la tela de encaje del sostén y
las pataletas, esta se sentó en las piernas de Gabriela, quien no sabía como
reaccionar, pero la rubia más inteligente, tomo una de las manos de esta y la
coloco sobre su pierna, y Klimt casi se
desmaya, por su parte André, solo se rió, además a su lado, se encontraba una
pelirroja de infarto, de busto normal, pero de blanca piel y labios carnoso,
ojos como zafiros, que lo primero que hizo, fue besar a André.
-Esto no…-Alcanzo a decir antes de que la rubia besara tiernamente a Gabriela y cuando el beso termino, esta ultima sólo pudo poner mala cara, segundos después aparto a la rubia y tomo a André por la camisa arrastrándolo a una esquina.
-Si me querías traer a una prostíbulo, deberías haberme dicho- hablo molesta
-Tranquilízate, solo pasa un buen rato
-No quiero llevar una mujerzuela a la cama
-Pero si te encantan
-Lo sé, pero no quiero una ramera- luego de esas palabras lo que sintió fue un fuerte golpe en su mejilla.
-No soy una ramera, ¿Quién te crees que eres?- Le grito a la arquitecto
-Uf pues para mi si, eres una PUTA, con todas sus letras- Hablo despreciativa, justo cuando veía venir otro golpe, para en seco a la rubia.
-Este es mi trabajo, imbécil-
-Entonces te dejo trabajando… Me largo de esta estupidez! Y André, me llevo tu auto, nos vemos mañana- Grito y salió empujando a todos los que se encontraban en su camino, al único que le sonrió fue al corpulento hombre de la entrada quien le devolvió la sonrisa.
-Esto no…-Alcanzo a decir antes de que la rubia besara tiernamente a Gabriela y cuando el beso termino, esta ultima sólo pudo poner mala cara, segundos después aparto a la rubia y tomo a André por la camisa arrastrándolo a una esquina.
-Si me querías traer a una prostíbulo, deberías haberme dicho- hablo molesta
-Tranquilízate, solo pasa un buen rato
-No quiero llevar una mujerzuela a la cama
-Pero si te encantan
-Lo sé, pero no quiero una ramera- luego de esas palabras lo que sintió fue un fuerte golpe en su mejilla.
-No soy una ramera, ¿Quién te crees que eres?- Le grito a la arquitecto
-Uf pues para mi si, eres una PUTA, con todas sus letras- Hablo despreciativa, justo cuando veía venir otro golpe, para en seco a la rubia.
-Este es mi trabajo, imbécil-
-Entonces te dejo trabajando… Me largo de esta estupidez! Y André, me llevo tu auto, nos vemos mañana- Grito y salió empujando a todos los que se encontraban en su camino, al único que le sonrió fue al corpulento hombre de la entrada quien le devolvió la sonrisa.
Así, salió maldiciendo al
mismo diablo, arranco a toda velocidad y llego a su departamento y en el camino
recordó que no llevaba su móvil, lo mas probable es que estuviera en su auto o
en su oficina, bueno importaba bien poco, las únicas llamadas que recibía eran
las del trabajo y si no contestaba, eran redireccionadas a teléfono de la
oficina.
Jamás se había molestado
tanto… Es que Gabriela, era demasiado formal para algo así, si quería a alguien,
lo hacia de manera adecuada o anticuada, invitaba a la chica en cuestión a salir, así y se
daba algo más o si le gustaba mas de la cuenta actuaba, pero ir a un prostíbulo
por una chica, era demasiado bajo para ella y mas aun llevada a traición,
prefería andar por ahí peleándose con gañanes que otra cosa, pero ya era tarde y necesitaba
descansar, se metió a la ducha, tomo un baño de tina y acto seguido se fue a la
cama.
A la mañana siguiente, el
timbre sonaba una y otra vez de manera irritante, en pijama Gabriela se levanto y
solo rió al ver que André estaba en la puerta, con la ropa llena de labial y de
trago.
-Hueles a diablos André!
-Maldita seas Gabriela.
-Hey no me culpes, yo no tengo nada que ver… Pero ya, pasa y ve a bañarte, debo suponer que Lisa no sabe nada y debe estar preocupada, cuando lleguemos a la oficina yo la llamare y le diré que dormiste acá porque estábamos viendo un proyecto o que se yo.
-Gracias…
-Hueles a diablos André!
-Maldita seas Gabriela.
-Hey no me culpes, yo no tengo nada que ver… Pero ya, pasa y ve a bañarte, debo suponer que Lisa no sabe nada y debe estar preocupada, cuando lleguemos a la oficina yo la llamare y le diré que dormiste acá porque estábamos viendo un proyecto o que se yo.
-Gracias…
Mientras André se bañaba, Gabriela buscaba su móvil y si, debía estar en la oficina, pasado 20min, André ya
estaba hasta vestido, el joven muy astuto, siempre dejaba trajes en la casa de
la joven arquitecto, además ambos casi siempre vestían iguales, como si fueran
hermanos o algo así, Gabriela se metió a bañar y en 30min ambos estaban en
la oficina, y acto seguido la arquitecto llamaba a Lisa.
-Hola.
-Gabriela?, dime... ¿Excusaras a André?
-Eh? Si!, estaba en mi casa para variar, proyectos que ver y cosas así
-No sé porque te creo, pero bueno, los espero a ambos para cenar.
-Gracias Lisa
-No sé porque no me fui contigo cuando me lo ofreciste- respondió lastimosa y colgó.
-Hola.
-Gabriela?, dime... ¿Excusaras a André?
-Eh? Si!, estaba en mi casa para variar, proyectos que ver y cosas así
-No sé porque te creo, pero bueno, los espero a ambos para cenar.
-Gracias Lisa
-No sé porque no me fui contigo cuando me lo ofreciste- respondió lastimosa y colgó.
-Que te dijo la Lisa…
-Nada, que nos esperaba a cenar.
-Nada, que nos esperaba a cenar.
Hace casi unos 3 años
cuando Gabriela aun no se titulaba, ella y Lisa, tenía una relación que jamás se
concreto, simplemente porque esta última tenía un miedo enorme al que dirán,
además quería tener hijos, una familia, cosa que Gabriela le ofreció pero la otra
joven fue cegada por el miedo.
Cada uno fue a su puesto de trabajo correspondiente, para el agrado de ambos aun no llegaba ni el jefe,
pero aun así querían adelantar trabajo, para no tener que llevar nada a casa,
aun que de cierta manera Gabriela se entretenía bastante revisando papeleo el fin
de semana si no tenía nada que hacer, algunas veces cenaba con los Spinoza,
usualmente Lisa era quien extendía la invitación, pero de la misma manera las
rechazaba, le era incomodo observar como André no tomaba en cuenta a su hermosa
esposa, solo asistía cuando se veía sobrepasada en llamadas de la joven mujer.
Bajo por un café un
mokaccino, ese generalmente era su desayuno con un panecillo con nueces, Gabriela
no era muy adicta a los chocolates, pero si estos eran mezclados con café, era
lo mejor, poco a poco mientras bajaba por el ascensor vio como el edificio se
llenaba de gente, ahora si, eran las 8am y todo comenzaba a funcionar como un
reloj, con los engranajes perfectos, saludo a varios compañeros, a otros solo
les dedico una sonrisa, en la oficina se respiraba un agradable olor a café y a
chocolate, era normal, la mayoría para despertar tomaban esas bebidas, en 2 horas había hecho la mayoría del trabajo, hoy en realidad no
había mucho, solo supervisar una obra, debía estar ahí a las 2 pm y solo
eran las 10 am no paso mucho tiempo y comenzó a dormirse, ya era habitual
dormir ahí, por lo menos tenía un sofá de 3 cuerpos en su amada oficina, así
que le paso un mensaje a su secretaria diciendo que nadie la molestara, pero
dicha secretaria ya sabía que la arquitecto dormía a veces y este era el motivo del mensaje de "No molestar" Gabriela se tendió sobre
el sofá y no pasaron ni 3 segundos y ya descansaba plácidamente, descalza e incluso se saco la camisa que llevaba hoy,
la dejo en el perchero, siempre llevaba una polera debajo, así que estaba cómoda, pero como todo en la vida, nada es para siempre y escucho la voz de su
secretaria llamándola.
-Marta, estoy ocupada, quien quiera que sea que vuelva más tarde…
-Señorita Klimt, aquí hay una joven que insiste en verla y no se quiere retirar
-Pues bien hazla pasar- respondió molesta
-Marta, estoy ocupada, quien quiera que sea que vuelva más tarde…
-Señorita Klimt, aquí hay una joven que insiste en verla y no se quiere retirar
-Pues bien hazla pasar- respondió molesta
Se puso la camisa y sus
zapatos, tomo una posición mas recta y se sentó tras su escritorio y su placa
dorada donde esta inscrito perfectamente su nombre “Gabriela Klimt”, pasaron unos
segundo y tocaron a la puerta, a lo que Gabriela respondió con un “adelante” de tono firme, nuevamente como la noche anterior, quedo boquiabierta, frente a sus
oscuros ojos, la platinada chica de la noche anterior se sentaba frente a ella,
cruzando las piernas frente a una estupefacta Gabriela.
-Así que “Gabriela Klimt”-
pronuncio sensual la rubia
-Sí, dígame que necesita señorita-
-Qué formal!- rió picaramente la rubia
-Sólo pregunto por protocolo, como ha llegado aquí, hay algo que necesite de mí- Hablo más formal de lo habitual
-La verdad he venido a dejarte algo querida- y de su bolso saco el móvil de Gabriela
-¿Cómo?, ¿Dónde?...Gracias- dijo aliviada- Además siento haberme comportado como una imbécil ayer en la noche, ¿De qué manera puedo pagarte?
-Llévame a cenar- sonrió casi satisfecha la bailarina
-Eh?...Pues bien, yo la llevare a cenar, a donde paso por usted?
-Pues a mi casa… Aquí esta mi tarjeta…- así se paro lentamente, se acerco a Gabriela y le beso la mejilla… -Hoy a las 9:30 Pm… Espero por ti- le susurro en el oído… Segundos mas tarde, la arquitecto aun no comprendía lo que había sucedido, si bien, la platinada le devolvió el móvil, ahora tenía una cita con ella, miraba la tarjeta, una rosada, con letras negras y una tipografía muy decente que llevaba un perfume bastante exquisito, la verdad pensó que la tarjeta seria de esas de poca monta, con un perfume barato, pero al parecer la rubia, llamada “Joan” como decía la tarjeta, era una mujer bastante detallista. Guardo la tarjeta en el bolsillo de su chaqueta y salió de su oficina camino a la de André, en el pasillo, todos comentaban acerca de la rubia despampanante que había pasado por ahí, escucho también que parecía actriz porno y no lo pudo evitar, se fue riendo, hasta llegar a la oficina de Spinoza .
-¿Así que la rubia estuvo aquí?- dijo al tiempo que levantaba una ceja.
-La chica tenía mi móvil, así que me lo vino a dejar- respondió sonriendo
-Tal vez te lo robo y esta fue la excusa para verte y veo que te entusiasma la cabaretera.
-No, jamás…Tengo dignidad André… Pero tengo un problema…La llevare a cenar- hablo casi con pesadez
André comenzó a reír y no paraba, obvio le parecía cómico, que su mejor amiga, llevara a una cualquiera a cenar a una puta, con todas sus letras.
-Por lo tanto no iré a cenar con ustedes, discúlpame con Lisa.
Luego de ello, volvió a la oficina y lo peor de todo es que no podía sacarse a la rubia de la cabeza, es que había que decirlo, fuera o no una cabaretera, era guapa, tenia una sonrisa bonita, la chica era un ángel, lo peor de todo, era que no tenía la imágen de ella de hoy, si no la de la noche anterior, esa imagen en donde estaba casi desnuda, pero debía sacársela de la cabeza, si sólo era una cualquiera y la cena, sólo sería para agradecer.
Se arreglo un poco, debía supervisar una obra, cogió su auto y partió, al llegar todos los obreros la saludaron cortésmente, algunos de ellos ya la conocían, Gabriela Klimt, era de esas personas que son fáciles de querer, porque era una joven simpática, de buen humor, porque jamás hacia juicios de valor, a pesar de no creer ya en nada ni en nadie, sabía que los demás no tenían la mínima culpa de ese comportamiento y por ello mismo jamás dejaría que otros pagaran los platos rotos, no estuvo mucho tiempo, más que nada fue a revisar unas cosas, pero se sentía cansada, así que entro a su auto y se durmió afuera de la obra, no se sabe cuanto tiempo paso, pero su celular sonó y del otro lado, la voz del joven André.
-Donde estas?
-En mi auto
-Gabriela son las 8 de la tarde…
-Demonios… He dormido todo el día… Rayos, voy para allá
Arranco a toda velocidad, debía estar en la empresa, para entregar unos informes, justo a tiempo, con carpeta en mano, fue donde el jefe, fue sumamente corto el tramite, hablo sobre tramites de la obra con el jefe, hasta se rieron con algunas cosas y las 8:45 ya estaba lista, pero ahora venía otro percance, su cita con Joan, no tenía tiempo de pasar a su casa a cambiarse, pero necesitaba un baño.
__________________________________
CONTINUARA
-Qué formal!- rió picaramente la rubia
-Sólo pregunto por protocolo, como ha llegado aquí, hay algo que necesite de mí- Hablo más formal de lo habitual
-La verdad he venido a dejarte algo querida- y de su bolso saco el móvil de Gabriela
-¿Cómo?, ¿Dónde?...Gracias- dijo aliviada- Además siento haberme comportado como una imbécil ayer en la noche, ¿De qué manera puedo pagarte?
-Llévame a cenar- sonrió casi satisfecha la bailarina
-Eh?...Pues bien, yo la llevare a cenar, a donde paso por usted?
-Pues a mi casa… Aquí esta mi tarjeta…- así se paro lentamente, se acerco a Gabriela y le beso la mejilla… -Hoy a las 9:30 Pm… Espero por ti- le susurro en el oído… Segundos mas tarde, la arquitecto aun no comprendía lo que había sucedido, si bien, la platinada le devolvió el móvil, ahora tenía una cita con ella, miraba la tarjeta, una rosada, con letras negras y una tipografía muy decente que llevaba un perfume bastante exquisito, la verdad pensó que la tarjeta seria de esas de poca monta, con un perfume barato, pero al parecer la rubia, llamada “Joan” como decía la tarjeta, era una mujer bastante detallista. Guardo la tarjeta en el bolsillo de su chaqueta y salió de su oficina camino a la de André, en el pasillo, todos comentaban acerca de la rubia despampanante que había pasado por ahí, escucho también que parecía actriz porno y no lo pudo evitar, se fue riendo, hasta llegar a la oficina de Spinoza .
-¿Así que la rubia estuvo aquí?- dijo al tiempo que levantaba una ceja.
-La chica tenía mi móvil, así que me lo vino a dejar- respondió sonriendo
-Tal vez te lo robo y esta fue la excusa para verte y veo que te entusiasma la cabaretera.
-No, jamás…Tengo dignidad André… Pero tengo un problema…La llevare a cenar- hablo casi con pesadez
André comenzó a reír y no paraba, obvio le parecía cómico, que su mejor amiga, llevara a una cualquiera a cenar a una puta, con todas sus letras.
-Por lo tanto no iré a cenar con ustedes, discúlpame con Lisa.
Luego de ello, volvió a la oficina y lo peor de todo es que no podía sacarse a la rubia de la cabeza, es que había que decirlo, fuera o no una cabaretera, era guapa, tenia una sonrisa bonita, la chica era un ángel, lo peor de todo, era que no tenía la imágen de ella de hoy, si no la de la noche anterior, esa imagen en donde estaba casi desnuda, pero debía sacársela de la cabeza, si sólo era una cualquiera y la cena, sólo sería para agradecer.
Se arreglo un poco, debía supervisar una obra, cogió su auto y partió, al llegar todos los obreros la saludaron cortésmente, algunos de ellos ya la conocían, Gabriela Klimt, era de esas personas que son fáciles de querer, porque era una joven simpática, de buen humor, porque jamás hacia juicios de valor, a pesar de no creer ya en nada ni en nadie, sabía que los demás no tenían la mínima culpa de ese comportamiento y por ello mismo jamás dejaría que otros pagaran los platos rotos, no estuvo mucho tiempo, más que nada fue a revisar unas cosas, pero se sentía cansada, así que entro a su auto y se durmió afuera de la obra, no se sabe cuanto tiempo paso, pero su celular sonó y del otro lado, la voz del joven André.
-Donde estas?
-En mi auto
-Gabriela son las 8 de la tarde…
-Demonios… He dormido todo el día… Rayos, voy para allá
Arranco a toda velocidad, debía estar en la empresa, para entregar unos informes, justo a tiempo, con carpeta en mano, fue donde el jefe, fue sumamente corto el tramite, hablo sobre tramites de la obra con el jefe, hasta se rieron con algunas cosas y las 8:45 ya estaba lista, pero ahora venía otro percance, su cita con Joan, no tenía tiempo de pasar a su casa a cambiarse, pero necesitaba un baño.
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CONTINUARA
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Dialogo de dos componentes
-¿Qué es lo que deseas? pregunto el corazón al alma y el alma solo se quedo en silencio...
-Sé lo que quieres- respondió el corazón herido
Lleno de vendas, de moretones, incluso le faltaban partes, ya no tenia esa apariencia fuerte de antes, ahora mas bien se veía sumamente débil, el alma lo miro y igual que el corazón, el alma estaba hecha trizas, era como un cristal roto, pocas partes de ella estaban en pie, y las otras partes estaban regadas por todo el lugar, incapaz de volver a ponerla en su lugar, el alma las dejo ahí, esperando que el tiempo regenerara cada parte de ella, pero estaba llena de vendas y heridas que una vez mas había sido abiertas.
-Debemos dejar de buscar esa parte que nos falta- hablo por fin el alma
-Lo sé... Sé que el tiempo sera nuestro aliado en todo esto... Pero necesitamos que alguien nos componga, que nos vuelva a armar o que simplemente nos deje descansar.
-No podemos irnos aun que quisieramos, porque a pesar de todo, amamos nuestra vida- dijo el alma
-También lo sé, pero dime, ¿por qué?, ¿por qué seguimos luchando de manera tan desesperada?, es que acaso no hemos aprendido de que es una batalla perdida, que por más que nos arreglen, siempre terminamos destrozados- dijo con pesadez y derramo algunas lágrimas.
-Que podemos hacer? Sabes que esperaría el tiempo que fuera necesario, para que nos arreglen y podamos estar en paz otra vez... Pero caemos en la desesperación, porque sabemos que nuestra otra parte, esta vagando sola por ahí y que tal vez tenga el mismo miedo que tenemos nosotros-
-Pero nosotros nos hemos acercado lo suficiente para hacerla entender o no- hablo el corazón mas enfadado que otra cosa, era sumamente injusto... Desde hace ya un tiempo, tanto el alma como el corazón tenían esta converzaciones para saber que hacer.
-Esta claro que hemos hecho lo posible, pero tal vez nos ha faltado enteresa, mas comprensión, a veces nosotros también hemos sido egoístas con esa princesa.- reflexiono el alma
-Pero ambos intuimos de que esa princesa no nos quiere- reprocho
-Aun así, nosotros si la queremos a ella, no importa como nos trate o si juega con nosotros- suspiro el alma
-Porque ambos sabemos que esa princesa esta igual de dañada que nosotros, tal vez deberíamos dejarla sola y terminar de molestarla, quizás deberíamos dejar de pensar en ser un caballero de la justicia- rió un poco el corazón.
-Pero jamás podríamos hacerlo, porque necesitamos alguien que nos ame o que nos quiera aun que sea un poco, pero a que precio... También es injusto para nosotros, nadie es capaz de entendernos.-
-Sé que ambos estamos aburridos, de que siempre nos tiren al tacho de la basura, se que ambos estamos sumamente cansados de seguir viviendo así, pero sabes que es lo que más temo.- dijo el corazón.
-Sí lo sé... convertirnos en hielo, levantar unos gigantescos muros, construir un cuarto en donde nos encierren con llave desde fuera, para que no podamos hacer nada más.
-Tal vez solo debamos esperar...- Hablo por ultima vez el alma, para desmayarse
-Sí tal vez debamos esperar un poco más... Ojala nuestra princesa se de cuenta de todo- respondió y de la misma manera se desmayo.
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Jun Mutsu
martes, 15 de noviembre de 2011
Two girls, Two Life
Dos chicas, dos historias...
Despertaba somnolienta, cansada en ocasiones, pero amaba su trabajo, todas la mañanas se arreglaba especialmente para verse guapa, sus manos estaban hechas para la peluquería, para peinar, el manejo de la apariencia era lo suyo, era capaz de convertir en un cisne a cualquiera si ella se lo proponía, era bastante talentosa en su especialidad... Nene era bastante guapa, llevaba su cabello corto y la verdad tenia una obseción con este, de sonrisa coqueta, que cualquiera caería en sus redes si la joven así lo deseaba puesto que sabia cuales eran sus fortalezas, pero así mismo también sus debilidades y esta era el amor y la soledad, a sabiendas de que ama esta última condición, la soledad en si misma la complica, como el amor, puesto que para ella este ha traído en su mayoría infortunios... Pero a pesar de todo esto Nene se ha convertido en una mujer estupenda, pero su sonrisa por mas hermosa que fuera, siempre tenía ese dejo de dolor, de un vació, que por mucho que ha querido llenarlo no se atreve, ni ahora mismo es capaz de hacerlo, la cobardía se convirtió en su escudo, puesto que era una opción sumamente cómoda.
Sin querer se ha vuelto una mujer fría, tal vez el mundo en el cual se mueve la ha llevado a esta frivolidad, que no coincide con ella, pero que de cierta manera ha tenido que acostumbrarse y con ello a darse cuenta que la vida no es tan hermosa como se ve en ocasiones.
Es usual verla sonriendo, puesto que la seriedad no va mucho con ella, cuando esta despistada se puede ver en sus ojos que esta soñando con un futuro mejor, uno en donde no existan miedo ni nada, uno en donde la persona que la acompañe, la ame por sobre todo y de esta manera ser el centro de la atención de su amante, en donde todos los días se sienta seducida por la mujer que la acompañe. Nene es una soñadora empedernida.
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Siempre con un block de dibujo en sus manos, y estas mismas siempre manchadas con tinta o con el polvillo del lápiz grafito que usaba hace ya varios años, su cabello de un corto hasta los hombros, era normal en ella, muy pocas veces lo llevaba atado, la verdad era una joven bastante practica, en cuanto a algunas cosas, así mismo su manera de vestir seguía el mismo patrón, jeans azul o pantalón negro, zapatillas de esas que la mayoría usan, poleras o camisas de tonalidades oscuras, sus ojos siempre estaban cubiertos por el delgado cristal de sus anteojos y solo en situaciones de demasiada luz, usaba las gafas de sol, esas de aviador que tanto amaba, acostumbraba a caminar bastante, a disfrutar de la simplicidad de la vida, del paisaje que en ocasiones le parecía asombroso y otra veces simplemente deplorables, a pesar de su ojos critico sobre la arquitectura y las pinturas de paisajes, no dibujaba nada de ellos, ni paisajes ni edificios, ni animales, la verdad era bastante autoreferente y como no serlo si simplemente el mejor modelo que uno puede tener es uno mismo y así lo hacia ella, así lo hacia Jun, tenia años siguiendo el mismo patrón, pocas veces dejaba de ser autoreferente, tal vez porque simplemente había descubierto que la inspiración era simplemente momentánea, como los estados anímicos, como el supuesto amor que alguna vez ha sentido... Pero esos momentos, más que ablandar su corazón, solo crearon en este un escudo, en donde nadie tiene derecho a entrar.
_________________________________________________________________________
Caminaba por el centro de la cuidad, por esas calles que siempre están atiborradas de gente, donde el smog hace dificultosa cualquier tipo de deporte, pero por ahí andaba caminando rápido, necesitaba algunas cosas, hace ya tiempo se había cambiado de casa, pero aún le faltaban cosas para estar más a gusto, necesitaba un cuadro para adornar una de sus paredes, Nene al ser tan soñadora, siempre buscaba algo perfecto, algo que evocara en ella cosas lindas, a pesar de todo era una joven bastante positiva, ya llevaba horas buscando su cuadro "especial" como ello lo había denominado, pero la tarea se había vuelto tediosa, así que aprovecho y fue a sentarse a unas bancas donde hay algo de naturaleza, había poca gente, era una especie de parque, pero todas las bancas estaban ocupadas con esas parejas que sólo saben besarse de manera descarada en publico, a lo lejos pudo divisar una banca donde solo había una persona, así que se acerco, pidió permiso a la persona, mas bien a la chica que estaba ahí, pero esta ni la miro, así que se sentó de todas formas, la joven que estaba a su lado le llamo la atención, no por su actitud, si no por lo que sostenía entre sus manos y miraba con ojo critico, un block de dibujo y sus bocetos, la joven saco unas gafas, para al parecer ver mejor, y así siguió examinando, Nene por su parte sentía curiosidad, así que se fue acercando, mas y mas a la joven.
-¿Quieres ver?- hablo suavemente la joven
-¿Puedo?
-Claro- la joven le paso el block de dibujo y Nene pudo observar que decía "Jun" en la parte baja de la hoja y supuso que ese era el nombre de la joven
-¿Jun?-
-Si, soy yo- rió la joven...
Por su parte Jun, sonrió ampliamente y le pareció divertido que la joven que estaba a su lado fuera tan curiosa.
-Disculpa, cual es tu nombre- pregunto Jun
-Nene- respondió para luego dar una risilla un tanto nerviosa
-Mucho gusto...- hablo, mientras se escuchaba el sonido de un bajo proveniente de su bolso, urgeteo y ahí estaba, su celular sonaba, una llamada entrante -Ah? Si... Bueno, nos vemos allá.- miro a Nene y volvió a hablar- Me tengo que ir- dijo al tiempo que se sacaba sus gafas para ponerse los lentes de sol- Ha sido un gusto... y practicamente corrió.
Sumida en sus pensamiento, Jun camino rápido, pero con una inusual sonrisa en sus labios...
-Linda chica- hablo en voz alta- El día no ha sido tan malo.
La tarde se había ido, para dar paso a la noche, en la tarde después de pasar al parque, fue a un bar, a pasar el rato con algunos amigos, pero al llegar a casa se percato de un pequeño detalle, su block no estaba, trato de hacer memoria- Nene- dios había olvidado uno de sus objetos mas preciados en las manos de una desconocida.
-Dios... Debo recuperar mi block... Pero ¿Cómo la encontrare?- suspiro fastidiada.
Nene marchaba a su casa con un especie de cuaderno... La joven que conoció en la tarde, había olvidado su block, así que decidió llevarlo con ella, no podía dejar un objeto tan preciado en la basura, sobre todo, porque de curiosa miro las otras hojas del cuaderno y encontró hermosas ilustraciones, de cierta manera se sintió maravillada, pero varias de éstas estaban con anotaciones, tachadas, porque al parecer para la dibujante había cosas mal hechas, pero Nene no podía entenderlo muy bien.
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Despertaba somnolienta, cansada en ocasiones, pero amaba su trabajo, todas la mañanas se arreglaba especialmente para verse guapa, sus manos estaban hechas para la peluquería, para peinar, el manejo de la apariencia era lo suyo, era capaz de convertir en un cisne a cualquiera si ella se lo proponía, era bastante talentosa en su especialidad... Nene era bastante guapa, llevaba su cabello corto y la verdad tenia una obseción con este, de sonrisa coqueta, que cualquiera caería en sus redes si la joven así lo deseaba puesto que sabia cuales eran sus fortalezas, pero así mismo también sus debilidades y esta era el amor y la soledad, a sabiendas de que ama esta última condición, la soledad en si misma la complica, como el amor, puesto que para ella este ha traído en su mayoría infortunios... Pero a pesar de todo esto Nene se ha convertido en una mujer estupenda, pero su sonrisa por mas hermosa que fuera, siempre tenía ese dejo de dolor, de un vació, que por mucho que ha querido llenarlo no se atreve, ni ahora mismo es capaz de hacerlo, la cobardía se convirtió en su escudo, puesto que era una opción sumamente cómoda.
Sin querer se ha vuelto una mujer fría, tal vez el mundo en el cual se mueve la ha llevado a esta frivolidad, que no coincide con ella, pero que de cierta manera ha tenido que acostumbrarse y con ello a darse cuenta que la vida no es tan hermosa como se ve en ocasiones.
Es usual verla sonriendo, puesto que la seriedad no va mucho con ella, cuando esta despistada se puede ver en sus ojos que esta soñando con un futuro mejor, uno en donde no existan miedo ni nada, uno en donde la persona que la acompañe, la ame por sobre todo y de esta manera ser el centro de la atención de su amante, en donde todos los días se sienta seducida por la mujer que la acompañe. Nene es una soñadora empedernida.
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Siempre con un block de dibujo en sus manos, y estas mismas siempre manchadas con tinta o con el polvillo del lápiz grafito que usaba hace ya varios años, su cabello de un corto hasta los hombros, era normal en ella, muy pocas veces lo llevaba atado, la verdad era una joven bastante practica, en cuanto a algunas cosas, así mismo su manera de vestir seguía el mismo patrón, jeans azul o pantalón negro, zapatillas de esas que la mayoría usan, poleras o camisas de tonalidades oscuras, sus ojos siempre estaban cubiertos por el delgado cristal de sus anteojos y solo en situaciones de demasiada luz, usaba las gafas de sol, esas de aviador que tanto amaba, acostumbraba a caminar bastante, a disfrutar de la simplicidad de la vida, del paisaje que en ocasiones le parecía asombroso y otra veces simplemente deplorables, a pesar de su ojos critico sobre la arquitectura y las pinturas de paisajes, no dibujaba nada de ellos, ni paisajes ni edificios, ni animales, la verdad era bastante autoreferente y como no serlo si simplemente el mejor modelo que uno puede tener es uno mismo y así lo hacia ella, así lo hacia Jun, tenia años siguiendo el mismo patrón, pocas veces dejaba de ser autoreferente, tal vez porque simplemente había descubierto que la inspiración era simplemente momentánea, como los estados anímicos, como el supuesto amor que alguna vez ha sentido... Pero esos momentos, más que ablandar su corazón, solo crearon en este un escudo, en donde nadie tiene derecho a entrar.
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Caminaba por el centro de la cuidad, por esas calles que siempre están atiborradas de gente, donde el smog hace dificultosa cualquier tipo de deporte, pero por ahí andaba caminando rápido, necesitaba algunas cosas, hace ya tiempo se había cambiado de casa, pero aún le faltaban cosas para estar más a gusto, necesitaba un cuadro para adornar una de sus paredes, Nene al ser tan soñadora, siempre buscaba algo perfecto, algo que evocara en ella cosas lindas, a pesar de todo era una joven bastante positiva, ya llevaba horas buscando su cuadro "especial" como ello lo había denominado, pero la tarea se había vuelto tediosa, así que aprovecho y fue a sentarse a unas bancas donde hay algo de naturaleza, había poca gente, era una especie de parque, pero todas las bancas estaban ocupadas con esas parejas que sólo saben besarse de manera descarada en publico, a lo lejos pudo divisar una banca donde solo había una persona, así que se acerco, pidió permiso a la persona, mas bien a la chica que estaba ahí, pero esta ni la miro, así que se sentó de todas formas, la joven que estaba a su lado le llamo la atención, no por su actitud, si no por lo que sostenía entre sus manos y miraba con ojo critico, un block de dibujo y sus bocetos, la joven saco unas gafas, para al parecer ver mejor, y así siguió examinando, Nene por su parte sentía curiosidad, así que se fue acercando, mas y mas a la joven.
-¿Quieres ver?- hablo suavemente la joven
-¿Puedo?
-Claro- la joven le paso el block de dibujo y Nene pudo observar que decía "Jun" en la parte baja de la hoja y supuso que ese era el nombre de la joven
-¿Jun?-
-Si, soy yo- rió la joven...
Por su parte Jun, sonrió ampliamente y le pareció divertido que la joven que estaba a su lado fuera tan curiosa.
-Disculpa, cual es tu nombre- pregunto Jun
-Nene- respondió para luego dar una risilla un tanto nerviosa
-Mucho gusto...- hablo, mientras se escuchaba el sonido de un bajo proveniente de su bolso, urgeteo y ahí estaba, su celular sonaba, una llamada entrante -Ah? Si... Bueno, nos vemos allá.- miro a Nene y volvió a hablar- Me tengo que ir- dijo al tiempo que se sacaba sus gafas para ponerse los lentes de sol- Ha sido un gusto... y practicamente corrió.
Sumida en sus pensamiento, Jun camino rápido, pero con una inusual sonrisa en sus labios...
-Linda chica- hablo en voz alta- El día no ha sido tan malo.
La tarde se había ido, para dar paso a la noche, en la tarde después de pasar al parque, fue a un bar, a pasar el rato con algunos amigos, pero al llegar a casa se percato de un pequeño detalle, su block no estaba, trato de hacer memoria- Nene- dios había olvidado uno de sus objetos mas preciados en las manos de una desconocida.
-Dios... Debo recuperar mi block... Pero ¿Cómo la encontrare?- suspiro fastidiada.
Nene marchaba a su casa con un especie de cuaderno... La joven que conoció en la tarde, había olvidado su block, así que decidió llevarlo con ella, no podía dejar un objeto tan preciado en la basura, sobre todo, porque de curiosa miro las otras hojas del cuaderno y encontró hermosas ilustraciones, de cierta manera se sintió maravillada, pero varias de éstas estaban con anotaciones, tachadas, porque al parecer para la dibujante había cosas mal hechas, pero Nene no podía entenderlo muy bien.
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martes, 25 de octubre de 2011
Entender que?
Me pides que entienda...
Comprendo el miedo a la soledad, comprendo que ames este mismo hecho
Pero esta en tus manos, ahí frente a tus ojos es tu solución.
Como puedo saber algo si tu simplemente no me dejas
Me tienes a medias, solo te soy útil cuando tienes problemas
tal vez soy una válvula de escape...
Sabes como me agradaría poder entenderte en su totalidad, pero es que nuevamente no me dejas
Y tu aún no me comprendes, aún no dilucidas lo que yo llevo dentro, pero que mas da si esto trata de ti y no de mi.
No se trata de tiempo, no se trata de darme un trabajo ni tampoco por necesidad, me mantengo ahí porque lo quiero así.
No puedo olvidarme de nada, al igual que tu, yo también vivo con el corazón destrozado
También soy una sobreviviente y tengo los mismo miedos que tu, pero sé que eres mas sensible de lo que recuerdo, y si lo sé, eres una niña, sé que también eres una mujer fuerte, ya que por algo eres capaz de exteriorizar lo que sientes.
Entiende que se trata de que me gusta estar contigo y es que acaso no te das cuenta
¿De verdad me prefieres lejos?
Y no tengas miedo, que la vida es así, que siempre hay fantasmas y a veces hay que huir y otras enfrentarlo
la solución a tus problemas esta en tus manos, los errores son perfección, yo dentro de mi utopía que trate de construir para ti hace tiempo también me equivoque, pero aquí estoy siendo agradecida con la vida, puesto que nos volvimos a ver.
Vivir con miedo no vale la pena, el miedo es una cadena que jamás te dejara salir de tu jaula pequeño pajarillo, tal vez yo no poseo la llave de tu jaula, puesto que esta en tus propias manos, yo solo soy una espectadora que espera a verte libre, feliz... Por favor no me mal entiendas, quizás mis palabras te suenan a compromiso, quizás piensas que solo voy detrás de como un cachorro esperando a que me acojas y me dejes entrar en tu corazón pero entiende que no es así, me mantengo a tu lado porque no me gusta saber que tienes tu bella sonrisa rota, me mantengo ahí con palabras lindas como tu las denominas, con seriedad y cariño, porque la vida es injusta extremo y solo da tristezas a quien simplemente no lo merece.
¿Piensas que sigo contigo por qué quiero algo más?
Entiende tal como tú me lo pides a mi, mis intenciones nunca van mas allá, ya que te respeto y jamás pasaría el limite que tu me has impuesto.
Pero aun tengo una pregunta mas que levantar y esa es
¿Que buscas tu en mi?
¿Porque te gusta tenerme a tu lado?
¿Porque te dio miedo cuando desaparecí?
lunes, 24 de octubre de 2011
¿Príncipe?
Estos últimos días han sido en extremo extraños...
Abro los ojos para enfrentarme a la realidad, a una que no me agrada, que odio que desprecio por sobre todo.
¿Por qué debo pasar por esto nuevamente?
Tal vez hay lecciones que aún no termino de aprender y esa es que tal vez deba dejar de llorar por algo que jamás fue mío y jamás lo será.
Así me enfrento a la realidad, así salen de mis labios desde el fondo de mi corazón la frase
"Ya no creo en los milagros".
Pero mi rol de príncipe al parecer aún no termina, al parecer hay algo que sigue tirando de mi, de la invisible capa que llevo, al parecer soy sigo siendo un príncipe para ti, como lo escribiste una vez o tal vez no te referías a mi.
Pero ahí estas, siendo la princesa que jamás olvide, siendo la mujer a la cual siempre quise salvar, nunca hable de manera directa, pero siempre estuviste presente.
Pero eres una princesa que simplemente me traiciono y me dejo. Y ahí estás, impávida frente al dolor que te provoca otra princesa y yo estoy a tu lado, siendo algo que sé, que no tiene ni pies ni cabeza, estoy ahí sin siquiera saber que sientes por mi, tal vez las capas de tu corazón no te dejan reaccionar, tal vez estas ciega y te gusta vivir esa realidad, se que te gusta soñar, se que te gusta amar...Por eso me agradas tanto.
Pero dime Oh! joven princesa ¿A que costo amaras a una princesa que no tiene corazón?...
Sé que jamás seras mía y sé también que tu corazón esta encerrado en una jaula y que no quieres salir de ahí, porque de cierta manera te sientes reconfortada.
Oh dulce princesa abre tus alas y vuela, vuela alto, ríe, sueña, sé feliz.
Que yo me quedare aquí viendo como surcas el cielo, viendo como eres feliz y que siempre te protegeré.
Oh hermosa joven, no dejes que te roben la sonrisa.
Oh mi querida princesa si te sientes triste piensa en mi, que yo jamás romperé tu corazón.
Pero mi bella princesa, ¿Alguna vez me has visto como yo te veo a ti?
¿Alguna vez has pensado en llegar a mis brazos?
¿Alguna vez me has extrañado?
¿O simplemente pronunciando mi nombre
te has visto sorprendida con una sonrisa en tus labios?
Sé que nunca podre ser en realidad tu príncipe porque no lo quieres.
Tal vez deba irme y no volver.
Oh mi querida princesa de sonrisa rota, se sincera conmigo,
y dime si quieres que este a tu lado y que simplemente cuide de ti sin ningún compromiso.
Oh!, dime si quieres que me marche, o si es que tu te quieres marchar y alejarme de ti
Oh, dime que es lo que te da miedo de mi.
Oh mi dulce princesa mi labor es inútil
Oh mi dulce princesa...
Sé que no me quieres junto a ti.
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