miércoles, 27 de abril de 2016

Un Lugar en Mí


Un Lugar en Mí


Existe un lugar en mi corazón que alberga sentimientos, de esos que en las noches de frío te sumergen en un paraíso de sueños y de anhelos que quizás jamás se cumplan.

Y aquí estoy después de pensar cerca de 1000 noches en por qué a pesar de los años mi corazón cada noche de lluvia, cada noche de frío y cada día soleado sigue pensando en ti. Pienso en aquella curiosa Leyenda, que dice que las personas están unidas a su verdadero amor por un hilo rojo y me cuestiono si ese eras tú.

Me empeñe en alejarte de mi cientos de veces, pero con los años me di cuenta que era yo la que estaba enamorada., que era mi corazón el que tomaba las fuerzas de ti, de tu sonrisa, de tu amor y de tus caricias.

Me gusta pensar en ocasiones que alguna vez el destino nos juntara frente a frente y podremos disfrutar de nuestra vida, y que ese tiempo será tan valioso que olvidaremos todo lo sufrido y ya no quedaran recuerdos de todo el sufrimiento y de todos los años que nos alejamos una de la otra... Y en otros momentos quiero pensar que esto es solo un capricho de amor de niñez y que algún día llegara mi verdadero amor y me hará olvidarte para siempre, pero en eso que espero que llegue mi verdadero amor solo conozco personas con su corazón amargo que me causan dolor y pienso nuevamente en ti en lo hermoso que pudo ser todo y trato de anudar ese hilo rojo a mi corazón y estrangularlo para que deje de latir y nuevamente controlo mi mente y mis sentimientos y espero que llegue un nuevo amor y que traiga atado mi hilo rojo a su mano. ¡Quizás mi hilo rojo si estuvo atado a ti!,  lo mejor será cortar ese hilo que me une y mandarlo en una  carta al destino y pedirle que me dé un nuevo amor verdadero… 


   Nene ƸӜƷ



domingo, 24 de enero de 2016

Superfl- Ai wo hanatabago



Canción que cantaba Gabriela al ir a dejar a la Universidad a Lisa

  Ai wo komete Hanatabago

Vamos a tomarnos una fotografía juntos.
Con este nostálgico escenario.
Con esa misma POSE.
Quiero verte actuar totalmente nuevo,
Mirando hacia el cielo azul
Las nubes fluyen libremente
No son HERMOSAS las cosas,
HERMOSAS por que están muy lejos?
justo como tu prometiste.
Estoy muy contento de que vinieras aquí.
Si este sentimiento creciendo no es amor,
no se lo que es el amor.
Lo acepte incluso aunque
Tu ramo lleno de amor fue tan extravagante.
cosas como la razón,
no pueden ser escuchadas mas.
Justo ahora he olvidado toda precaución,
tomándolo con una cara seria,
Yo no soy tímido
tanto como ayer
hoy me perdí de nuevo
en el camino bifurcado
todo por mi cobardía.
Llorar es mi especialidad
y tu siempre me has confortado desde el principio,
como sigo eligiendo
el camino equivocado
podré alguna vez regresar aquí?
Yendo en círculos, yendo a través del tiempo
hacia el lugar donde estas
mi corazón esta siempre tratando de ir ahí
mas que ideales imposibles
el día en el cual sonreíste
es mucho mas feliz
Violeta, índigo, negro y azul
flama, amarillo, morado, azul cielo
Rosa, verde, amarillo, ceniza, café
Cual color debería darte?
violeta, añil, negro y azul
llama, amarillo, púrpura, azul cielo,
rosa, verde amarillo, fresno, castaño ……
qué color debo dar a usted?
Dando vueltas y vueltas pasando a través del tiempo,
hacia el lugar en el que está
mi corazón siempre trata de regresar a él
como un niño malcriado seré incapaz de decir “gracias”
hasta que llegues aquí otra vez
Lo acepté a pesar que su ramo lleno de amor era tan extravagante,
cosas como la razón
no pueden ser escuchadas más
Justo ahora he olvidado toda precaución,
tomándolo con una cara seria,
mi verdadero yo.



*Créditos traducción en español  http://fujimikyouya.tumblr.com

sábado, 23 de enero de 2016

Extraña VI


 La Historia de Lisa II

-Queda muy lejos de la universidad- Pregunto aun abrumada Lisa

-No tanto, no te preocupes, no te voy a violar- se rió y su acompañante se sonrojo.

Cómo podía ser que una persona que había conocido hace horas, la había realmente cautivado, pero trato de alejar ese pensamiento y se concentro en el paisaje que le entregaba el viaje en auto, se sintió maravillada, vio grandes álamos, cerezos, el cielo azul fantástico y el sol infiltrándose entre los arboles, hacia de todo el lugar un paraíso.

-Estamos a punto de llegar- y Gabriela apunto a un gran portón que esta a unos 10 metros y Lisa vio un sendero de flores, que demarcaban el camino a la casa de la arquitecto, Lisa se sentía nerviosa, sabia que algo grande iba a suceder hoy, su cuerpo le indicaba eso, estaba ansiosa y extrañamente feliz, le sonrió a Gabriela, por fin entraron a la parcela, que en su placa de decía "Four Leaf Clover" miro al suelo y todo la entrada estaba cubierta con tréboles y algunas flores. ambas bajaron y entraron a la gran casa, Gabriela tomo de la mano y la guió dentro de la casa, le mostró la cocina que por cierto era gigante con muchos implementos de cocina e impecable cada rincón, pasaron por el gigante comedor con muebles algunos antiguos y otros que se notaban recién construidos por Gabriela, la llevo a un taller, donde se encontraban planos, materiales, fierro y maderas, pero todo ordenado, en ningún momento se soltaron de la mano, incluso Gabriela la tomo mejor entrelazando sus manos con la de la futura profesora continuaron el recorrido por la casa hasta llegar al gran patio, que tenía una piscina gigante.
-Que te parece mi humilde morada-
-Pero todo esto es tuyo
-Mis padres dicen que es mía completamente, en el testamento esta estipulado así
-Pero no hay nadie con quien compartas todo esto
-No, soy hija única - se rió un poco- y nadie con quien compartir todo esto...Bueno pero vamos a lo que vinimos, cocinare para la dos, si quieres te quedas acá o me acompañas- Gabriela soltó su mano y entro a la cocina, Lisa la siguió y algo tímida busco la mano de la joven y la volvió a tomar, pero se cuestiono sobre lo que estaba haciendo, así que la soltó bruscamente.-

-Lo siento, yo no quería
-Qué cosa?- sonrió de medio lado

No dijo nada, no se atrevía a decir que no entendía a Gabriela ni a ella misma, es que no le estaba tomando la mano como a una amiga, eso era imposible, no ha pensado en Gabriela como su amiga, la mira de una manera diferente, es que realmente le gusta, le gusta su forma de ser, o lo poco que ha visto, le gusta el toque de sus manos, la sonrisa de medio lado que se forma en ella de manera espontánea.

Veía como Gabriela, comenzaba a sacar cosas de la alacena, de la cocina, y comenzó a cocinar, Lisa, la miraba tratando de descubrir a la arquitecto, descubrir algún gesto que sabia que le encantaría, quería saber, saber todo, su corazón estaba desbocado, toco su pecho y era cierto, latía tan fuerte, pero era una sensación tan cálida.

-¿Qué pasa, te siente mal?- Gabriela, puso su mano en el pecho de Lisa y esta dio un pequeño brinco- -Oh late muy fuerte, ¿te quieres recostar?
-No, no, si estoy bien- respondió
-Bueno, cualquier cosa me dices, el almuerzo no tardara mucho en estar, hice un poco de carne y arroz, la ensalada esta lista, solo esperemos unos minutos más... Dime, que me cuentas de tí, te he visto tantas veces en el campus, pero nunca me he atrevido a hablarte jejeje-

- Oh!- exclamo sonrojada- Por qué no? tengo muy mala cara?-
-No no, es que siempre te ves tan ocupada, pero siempre te vez tan bonita, pienso que no te das ni cuenta de todo lo que te rodea, no te das cuenta de todos lo que te miran cuando pasas por los pasillos, de todos los que con solo mirarte se enamoran de ti- dijo de manera tan tranquila, mirando fijamente a Lisa, mirándola de tal manera que se sintió intimidada, ¿como alguien le podía decir eso sin chistar? Sintió mariposas en su estomago, esto era demasiado, quería huir, quería huir de la sinceridad de Gabriela, de cierta manera la estaba matando y reviviendo a la vez, que era lo que buscaba la arquitecto, que era lo que buscaba ella misma, que era eso que tanto deseaba Lisa en los ojos de una apacible Gabriela, quería sentir sus manos, la calidez que poseía, se estaba enamorando a primer vista o a segunda vista, todo esta era demasiado para ella, para alguien tan joven que en su vida había amado a alguien, tenía 22 años, unos simple años en los que nadie la había mirado a los ojos y escudriñado en su alma.

-Esto es demasiado para mi Gabriela, no puedes decirme todo eso- prácticamente la reprendió

-No estoy diciendo nada malo, solo hablo lo que pienso de ti..- sonó el horno- La carne esta lista, pondré la mesa, me ayudas- sin mas se levanto como si no le importara nada de lo que decía Lisa, Gabriela era una persona extraña. la joven la acompaño, ayudo a poner el mantel, pusieron los vasos y servicio correspondiente, puso jugo natural de arándanos en la mesa y Gabriela sirvió, la carne y el arroz sabia demasiado bien, la ensalada tenia el aderezo perfecto, todo estaba demasiado sabroso, era verdad, la prominente arquitecto tenia un buen sasón.

-Quieres postre? Tengo fruta en conserva, helado de fresas, de chocolate, dime y yo te sirvo lo que quieras-

-La verdad quiero irme a casa- Respondió triste, sentía demasiadas cosas en tan pocas horas y eso la había puesto un poco mal

-Tan pronto... Perdón por monopolizar tu tiempo, tal vez fue un poco brusca..- Dijo con un toque de tristeza-. Te iré a dejar, buscare las llaves, tus cosas están en el comedor, te esperare afuera-

Busco sus cosas, miro el lugar y se sintió triste, es que estaba tan a gusto con Gabriela, pero estaba aterrorizada, ¿que debía hacer  y que quería hacer?, salio al ante jardín y ahí estaba Gabriela montada en su auto, con la mirada totalmente diferente, no era fría ni había atisbo de molestia solo no había nada.

-Dame la dirección de tu casa, o quieres que te deje en otro lugar

-No es necesario, puedes dejarme en la universidad.

-Cómo quieras

El camino se volvió algo tedioso y triste, algo doloroso, Gabriela no la miraba, solo cantaba en voz baja una canción que Lisa jamás había escuchado, tarareaba algo en japones, algo que la joven estudiante de pedagogía no entendía ni un poco, pero con esto el ambiente no estaba tan tenso, hasta que poco a poco comenzaron a ver grandes edificios, estaban cerca del campus de la Universidad, eran las 3 de la tarde y el calor se había vuelto insoportable, ya cuando estaban en el campus de educación Gabriela se detuvo.

-¿Está bien por aquí?- Lisa asintió- Espero verte el viernes en mi casa, gracias por almorzar conmigo
-No, no gracias a ti por invitarme a tu casa- Lisa se acerco para despedirse de Gabriela, pero algo fue mas fuerte que ella y de una tan forma natural le dio un casto beso en los labios a la arquitecto, la cual quedo impresionada y trato de tomar por el brazo a Lisa, pero esta huyo del auto y corrió sin rumbo alguno por el campus de educación para esconderse y espero a que Gabriela se fuera, cosa que fue difícil, porque esta ultima aun la buscaba por el campus, pasaron unos largos 10 min hasta que se fue.

-Pensé que esto no tenía fin... Pero que hice!- Sacudió su cabeza negando lo que había hecho y se fue a casa, la que no estaba tan lejos de la universidad, camino de manera lenta, tratando de despejar su mente, llegó a casa, ahí su madre ni la saludo, su padre Luis era un hombre arisco en ocasiones, pero por lo menos se dignaba a ser cariñoso con la joven estudiante y le pregunto si quería almorzar pero Lisa negó y solo se fue a su habitación, miro el reloj, solo eran las 4pm y lo único que tenia que hacer era estudiar y se sintió profundamente sola, triste y atrapada en su propio hogar. Se miro al espejo analizándose, estaba más delgada, aun que esto no le sentaba mal, tenia una sonrisa bonita y eso lo sabia, su cabello era con ondas a veces lo alisaba y su rostro cambiaba cuando hacia eso, era de estatura mediana, generalmente usaba vestidos y le encantaban, pero a pesar de ser tan guapa, era una persona tímida con los demás, no dejaba que las personas la conocieran tanto, siempre desconfiaba de todos, su baja autoestima a veces le jugaba una mala pasada, pero esta baja en su amor propio era a causa de su madre Eugenia De La Cuadra era una mujer egoísta y desagradable, capaz de pasar a llevar a cualquiera que no le cayera bien e incluso a sus propios hijos y eso para Lisa era devastador, por eso todos los hermano de ella, no vivían en la cuidad, la mayoría se había buscado la vida fuera del país, que solo venían a casa en el cumpleaños la estudiante que era la menor de 4 hermanos e incluso preferían ver solos a su hermana y sentirse como una verdadera familia, pero también se detuvo a pensar en que diría su familia si supieran que se estaba enamorando de una chica, de una mujer, algo que sería totalmente anormal y esto le daba miedo, pero le daba más miedo aun darse cuenta de lo que estaba sintiendo.













jueves, 21 de enero de 2016

Extraña V

Eran las 8 am y Lisa estaba despierta, no concilio el sueño en toda la noche, estaba preocupada por Gabriela, preocupada, porque posiblemente la poca relación que quedaba entre ambas se estaba destruyendo, le dolia el pecho, le dolía sentir que una parte de su alma se dividía de tal manera que se sentía rota y absurda. por fin se había dado cuenta de algo que era mas que evidente, no soportaba estar lejos de Gabriela, no podía soportar el hecho de que la joven mirara a otra chica Lisa estaba celosa, quiso dormir un poco, pero no aguanto más, se metió a la ducha, el reloj dio las 9:30, reviso su cartera, tenia todos lo que necesitaba en el y fue por Gabriela, salio en el auto, manejo a toda velocdad y llego a la clínica Almeida, corrio a la habitacion de la joven arquitecto, pero ya no estaba, la habitacion estaba vacía, salio y le pregunto a una enfermera, esta le dijo que se habia ido, una chica vino por ella. Se quedo pasmada, por fin había tomado la decision de hablar con Gabriela, decirle la verdad, contarle la historia completa, ya que nunca podía.

Flash Back

Hace unos 3 años atrás

La Historia de Lisa I

Lunes 10 am mes de diciembre, caminaba rápidamente a la universidad, se habia dormido, habia despertado 2 horas tarde, jamás le sucedia eso, era puntual, siempre como reloj en clases, algunos la tachaban de cerebrito, aun que de cierta manera era verdad, pero gracias a eso mantenía una beca y sus calificaciones eran notables,Lisa estudiaba Pedagogia en Lenguaje estaba ya en ultimo año, a punto de salir, ya había dado clases en un colegio básico y ahi por primera vez se enamoro realmente de la educación... Por fin había llegado a clases, pero no habían clases precisamente, mas bien era una reunión de curso, donde todos se encontraba sentados en el suelo.

-Lisa, llegas tarde! - Hablo uno de sus compañeros, llamado juan
-Lo siento, me dormí- hablo aun con sueño
-Bueno, pero acercate, estamos preparando una fiesta junto con los chicos de Arquitectura- Ahi se acerco, dejando sus cosas en el suelo, acomodandose entre algunos de sus compañeros- Lisa te quiero presentar a Gabriela, es de arquitectura, también esta en último año.
-Hola- y Gabriela se levanto y fue a darle un beso en la mejilla - mucho gusto, soy Gabriela Klimt-
-El gusto es mio- Lisa sonrio nerviosa -Soy Lisa Blanchard y el gusto es mio, respondio un poco timida
- Bueno chicos, entonces será en mi casa la fiesta, no hay problemas, tengo una casa gigante- Le hablo a todos Gabriela.-Recuerden es el viernes y el que guste pueden quedarse hasta la hora que quieran.
-Pero estas segura de eso, no serán muchas persona- pregunto Lisa
-No, hicimos una lista y ahí están todos los asistentes, solo gente de nuestra clase mas 1, yo creo que seremos unas 100 personas en total- respondió alegre a todos los presente- Bueno chicos debo volver a clases, miren que me escape- Miro a Lisa- Chau bonita, no vemos el sábado- y beso nuevamente su mejilla, la siguió con la mirada y pensó para si sobre la personalidad de la recién conocida estudiante de Arquitectura, al parecer era una mujer espontánea y alegre, llena de vitalidad e incluso recordó haberla visto por el campus con un montón de cosas,  porta planos y un bolso gigante y se rió de eso, algunos compañeros miraron extrañados a Lisa, al parecer estaba en una nube.

-Hey Lisa, comenzaran las clases- Hablo Juan
-Ah sí, lo siento- Todos volvieron a sus puestos correspondientes, Lisa volvió al mundo real, el profesor llego al salón, pero no dio clases, más bien converso con algunos estudiantes con respecto a a tesis que tendrán que presentar y sobre hacerlo en parejas o en grupos, pero Lisa eligió hacerlo sola, siempre ha trabajado sola y esta vez no es la excepción y así termino la clases.
-Para que me levante tan rápido, me hubiese quedado en casa- habló para si- Tomo sus cosas, salió al campus, había un sol esplendoroso,habían demasiados estudiantes, algunos en las bancas tomando un poco de sol y otros huyendo de este, entre estos, pudo divisar a Gabriela, que al parecer recien salia de clases, iba cargada de planos, la vio refugiarse en un arbol e instintivamente camino hacia ella. Gabriela se dio cuenta de ello y la saludo con la mano y también hizo un ademan invitandola a sentarse con ella, a lo que obedecio de inmendiato.

-Hace tanto calor- hablo Gabriela sentadose en el pasto
-Demasiado... Aun tienes que entregar trabajos?- apunto los planos.
-Ah? no, solo estoy llevandolos a casa, ya los evaluaron y me fue excelente, además estos mismos los quiero presentar a una empresa en la que estoy trabajando, estoy ansiosa porque se levanten estos edificios
-Ya estas trabajando? Qué rápido
-Sí, vivo sola, asi que me busque la vida rapidamente, no puedo esperar a graduarme y tú que me cuentas?- hablo alegre
-Yo- se ponía nerviosa- Nada, es decir, estudio pedagogia y amo la carrera, ya he dado clases, espero dar mis tesis y comenzar a trabajar e irme a vivir sola.
-Oye tienes hambre? Vendrías conmigo a almorzar, cocino bastante bien
Lisa la miro sorprendida, se habian conocido hoy, con suerte hablaron un poco y la arquitecto ya la estaba invitado a su casa.
-Tus padres no diran nada?-
-Ah ellos no estan en el país, estoy sola hasta no sé cuando y creeme en ocasiones extraño la compañia de la gente o tener a mis amigos cerca...Siento ser tan sincera, no puedo evitarlo - y se rio un poco e incluso sonrojandose...-Pero aceptas mi invitación?
-Oh claro! la verdad no tengo nada más que hacer- Mentía subitamente, tenía mucho que hacer, ir donde su abuela a hacerle compañía, buscar material  y leer mucho para su tesis, pero ahí estaba, siendo arrastrada por la curiosidad, siendo llevada por alguien que despertó algo en ella, se sentía atraída por Gabriela, por su carisma.
-Genial, esperame aquí ire por mi auto, te dejo mis cosas aquí, cuidalas, no te vayas-
Luego de unos minutos aparecio con un mini cooper color cereza en el venia gabriela, esta bajo del auto y cordialmente abrio la puerta de su acompañante y coloco todas las cosas y bolsos en el asiento trasero. Lisa queria preguntarle cosas, por ejemplo su amabilidad, saber mas de ella.
 -Siempre te veo en el campus, siento que te conozco de toda la vida, - se rio un poco y Lisa se sintió abrumada. Justo en ese instante de golpe recordo la historia sobre el hilo rojo del destino, esa historia que habla sobre esa persona que esta conectada con nosotras sin importar el tiempo ni las circunstacias, que es nuestro real destino y que ese hilo jamás se cortaría y que esa persona es nuestra alma gemela.

Continuara
 



Destino

Destino


El que al parecer seria un día de esos comunes, con toda su normalidad, resulto ser un día de aquellos que deseas que no lleguen, Samantha no había tenido uno de sus mejores días en la academia de literatura, su maestra le encomendó escribir una historia romántica, lo cual para Sam como la llamaban sus conocidos resultaba nada menos que caótico, ella solía escribir historias de ficción y de terror , de esas con personajes que te dan escalofríos con solo leer dos líneas, pero su maestra la famosísima Julia Moscato una hermosa mujer alta y esbelta, de cabellos negros , ondulados y ojos color miel se esmeraba en pedir a Sam una historia romántica, cargada de amor y fantasías, en la clase del día de hoy le dio como tarea a la muchacha que en su estudio recordara sus historias de amor, lo cual para Sam resultaba un fastidio ya que nunca hablaba sobre esas cosas , mucho menos con Julia.

Al llegar  la noche Samantha, una mujer de 26 años, de estatura mediana, cabello largo y cobrizo, se encontraba ya instalada en su estudio, el cual habitualmente se encontraba hecho un desastre, tomo una copa de espumante y con la botella al lado se puso a pensar. Pensó en un amor que tuvo a eso de los 17 o 18 años, un amor que hacía lo posible por no recordar, ya que había quedado con el corazón destrozado al romper esa relación.  Pero que mas daba, tenía que terminar su tarea para la mañana siguiente, ya que de esto dependía que aprobara su curso de literatura.

De un momento a otro lo único que se escuchaba en su departamento era el sonido de las teclas de su PC.


“… Recuerdo un amor, de esos que te ponen los pelos de punta, de esos que te hacen temblar, aun más que las escenas de terror de la película de moda, un amor de esos que jamás te dejan, que jamás se van ni se apartan de tu pecho. Fue una mañana o una tarde, ya no lo recuerdo, pero sé que el día estaba hermoso, el sol radiante iluminaba los rostros de todas la personas que circulaban por el centro de la ciudad, Celeste estaba un poco perdida, no sabía bien cuál era el lugar que habían acordado con la muchacha que conocería, pero sin más preguntaba a las personas que pasaban por la estación de tren, era una nueva ciudad y una nueva experiencia.
Fue en ese momento cuando Celeste se encontró sola entre la multitud esperando, cuando a lo lejos pudo ver la mujer más bella que jamás imagino, solo la había visto por fotos y realmente en persona se veía aun mas hermosa, se acercaba paso a paso a ella nada menos que Amy, la bella mujer que conoció por las redes sociales, con la cual llevaban ya unos meses entablando largas conversaciones todos los días, en momentos pasaban horas hablando de sus vidas y compartiendo experiencias. Celeste sentía que sus manos temblaban que su cuerpo estaba temblando, fue cundo se acerco Amy y con una sonrisa solo dijo: Hola, Celeste, es un gusto poder al fin conocerte.
Celeste entre temblores, mariposas y escalofríos se acerco y saludo a Amy con un beso en la mejilla, sintió como la mejilla suave de Amy se iluminaba con un tono rosa.
Ambas muchachas se miraron y se tomaron de las manos, y de ese modo se dispusieron a caminar por entre a gente…. “


Sonaba a lo lejos el despertador del celular. Fue entonces cuando Sam de un salto salió de la cama, se metió a la ducha, lavo su largo cabello, lavo su cuerpo, rápidamente se seco y se puso un lindo vestido de color damasco con unos tacos color negro que hacían juego con su cartera. Rápidamente tomo los papeles que se encontraban sobre la impresora, era un alto de unas 20 hojas, no podía creer que había terminado su historia de amor.
Cuando estaba en el auto, no podía dejar de pensar en que finalmente logro terminar su historia de amor, claro, con algunos cambios y con un final de sueños, no con el final que tuvo en su vida, ya que Sam era una mujer más bien solitaria y sin pareja, ya que le costaba un poco abrir su corazón, detalle que su maestra conocía muy bien, ya que siempre insistía en que abriera su corazón y expresara su verdadero ser, “verdadero ser” que es eso reclamaba Sam a medida que conducía su auto, ya quedaban solo algunas cuadras para poder llegar al centro de literatura.

Rápidamente Sam abrió las puertas del alto edificio en el cual se encontraba la escuela de literatura, corrió a la sala, y ahí se encontraba nada menos que su Maestra, de piernas cruzadas en su escritorio, Julia giro, miro a Sam y extendió su mano para que le entregara la historia, simplemente no dijo nada.
Julia comenzó a leer, y una lágrima recorrió su mejilla. No dijo ninguna palabra hasta cerrar el texto.

Julia: - Samantha, no puedo creer que tan bellas palabras, que tanto sentimiento y emoción emanen de tu ser, es maravilloso, no sé qué decirte. (Julia miraba a Sam detenidamente, guardo silencio unos segundos y dijo) Aprobado, con esto das fin a esta etapa. Aprobado el curso.

Samantha se acerco a Julia y la abrazo con todas sus fuerzas y le dijo suavemente al oído: -Muchas gracias, de no ser por ti mi corazón no latería como lo hace hoy.

Ya eran un poco más de las 9 de la noche, Samantha se estaba arreglando para asistir a un concierto al cual la habían invitado unos amigos. Nada menos que a un concierto de música clásica, en el cual se presentaría una famosa artista como le habían dicho sus amigos.

Cuando iba en el taxi, sentía un nerviosismo extraño, de esos que se sienten cuando algo pasara, pero Sam no tomo atención a esa sensación, se bajo del taxi, iba con un vestido negro y largo, con un tajo que llegaba hasta su cadera derecha, su cabello lo llevaba suelto,  con ondas, y sus labios de color rojo. Al entrar al local vio a lo lejos a sus amigos que la esperaban en la mejor mesa, ya que tenía la mejor vista al escenario, compartieron unos tragos, Samantha solía tomar espumante solo o con frambuesas, en cambio sus amigos ya llevaban unos cuantos whisky.

 Carlos, insistía en preguntar a Sam si estaba saliendo con alguien, a lo que ella respondía que aun no encontraba a la mujer indicada,  entre risas y palabras, un silencio se apodero de todo el recinto, fue en ese momento que el escenario se ilumino y ahí estaba la famosa artista con su Violoncello , Samantha estaba un poco distraída, pero en ese momento comenzó la música y su cuerpo temblaba, sentía un escalofrió tan grande que no podía controlar, se dio vuelta y al mirar al escenario, no era nada menos que Julia, su maestra la que estaba frente a sus ojos, vestía  de negro, con un pantalón ajustado y una blusa , sus manos se movían como bailarinas al compas de la música que proyectaba , Samantha no dejaba de pensar (como es posible, Julia, mi maestra, esa música, que me sucede), a medida que pensaba no podía despegar sus ojos de Julia, es que se veía tan distinta, tan sensual, la joven no se dio cuenta y de pronto los ojos de Julia estaban sobre ella , y en los labios de ambas se dibujaba una sonrisa.

 El concierto continúo algo así como 1 hora, fue en ese momento que Julia, si nada menos que Julia Moscato, bajo del escenario y no por la escalera trasera, si no por una pequeña escalera que se dirigía hacia el lugar en el que estaba Samantha y sus amigos, se acerco a la mesa y susurrando en el oído de Sam le dijo: -  Me das un minuto, quisiera poder hablarte.

Sam se paro sin pensarlo dos veces, y juntas caminaron a la barra.

Julia: - Samantha, estas muy linda, no esperaba verte por aquí (decía Julia y a la vez sonreía)

Samantha : -  Es que no imagine verte a ti aquí, no , mucho menos tocando de esa manera, no sé qué decirte, lo siento no sé porque pero estoy muy nerviosa ( Julia se acerco suavemente a Sam y tomo su cintura con sus manos, suavemente acerco sus labios a los de la joven, y la beso, la beso apasionadamente, tan apasionadamente y con tanta dulzura que era imposible pensar, Sam solo continuo besándola  y por un minuto si es que no mas su mente dejo de funciona, no pensaba, solo sentía felicidad, sentía que su cuerpo temblaba, sentía que sus manos sudaban, sentía que su corazón se saldría de su cuerpo, y sentía que el de Julia también se saldría.


Julia se acerco al oído de Sam y le dijo: - Pequeña, yo siempre te he amado, desde la primera vez que te vi , desde la primera vez que viniste a esta ciudad, desde esa vez en que me esperabas entre la multitud para conocernos, Samantha la abrazo fuerte y le dijo a julia en el oído: - Julia yo siempre te he amado, solo tú sabes hacer latir mi corazón, quiero que sepas que jamás quise separarme de ti, espero que nunca más te vayas de mi lado, ya que el destino siempre junta nuestros caminos.

                                           Nene

domingo, 24 de agosto de 2014

Extraña IV

Cap IV

Ya habían pasado 2 horas desde que las dos mujeres se fueron de la clínica dejando a la arquitecto descansar, su aspecto era el peor de todos, era primera vez que le sucedía esto, las únicas veces que tenía este tipo de percances era cuando salia con André, pero eran juegos de niños, pero fuera de eso, su actitud siempre fue intachable, siempre fue un buen ejemplo, tanto de belleza como de personalidad, pero ahora todo eso estaba en la basura, su buen aspecto estaba acabado, Gabriela tenía el cabello largo lacio, usaba lentes, de nariz respingada, ojos almendrados de un dorado especial, su piel era bastante suave y blanquecina totalmente, si tenía algo de color en su cara, era en la nariz, porque el sol le daba a veces en plena cara cuando supervisaba alguna obra de un edificio, media algo de 1.65mts, era de complexión mediana y vestía bastante bien, sabia que no era una mujer despampanante pero si tenía mucho a su favor, puesto que era bastante inteligente, elocuente, respetuosa y había entrado al mundo de los arquitecto por su personalidad y sus proyectos, pero ahora mismo no podía sostener nada de ello, se encontraba con la nariz rota, con el brazo lastimado y una de sus piernas esquinzada, ya no podría trabajar por unas semanas o quizás por unos meses, si tan solo no hubiese aceptado la invitación de la rubia, pero esa fue su forma de agradecerle, quería por un día olvidarse de muchas cosas, salir y disfrutar con otra persona y justo apareció esta invitación, pero ahora que estaba a solas pensaba también en la joven, no sabía absolutamente nada de ella, solo sabía su nombre, pero nada más, la había visto sólo 3 veces y le preocupaba la vida de la platinaba, también se había dado cuenta que era una mujer dulce y cariñosa ¿O esto era producto de su trabajo como prostituta?, le molestaba no tener idea de ella, es que ni siquiera tenía su número de celular, tampoco tenía la tarjeta que le había dejado el día anterior... Sólo recordaba donde vivía ¿y si no la podía ver mañana?, ¿La iría a ver a su casa e incluso al cabaret?, debía saber más de ella, pero tal vez no era aconsejable... Hasta que tanto reflexionar se durmió.

Mientras tanto en la casa de Lisa, esta no paraba de pensar en lo que había pasado, Gabriela estaba completamente herida, nunca la había visto así, se sintió pésimo, porque si las cosas no fueran como son, tal vez nada ahora estarían juntas tal vez en otra cuidad, pero no podía hacer nada, porque la chica de lentes no la soportaba, no le gustaba estar mucho tiempo a su lado y era obvio... A veces se arrepentía de haber tomado esa decisión que hizo cambiar todo, dejo a Gabrielle por miedo, por un simple miedo al que dirán... Sabía todo lo que la amaba, que quería construirle una casa, una casa para ambas, con un enorme patio adornado con flores, para poder tener dos hijos, tener una vida juntas, sin importarle nada, pero cuando Lisa hablo con sus padres sobre la relación que tenía con la entonces universitaria todo se fue al tacho de la basura y aun que Gabriela trato de convencerla no hubo caso y terminaron así nada más y años después conoció a André y se caso con él, sabía que Gabriela y el cabellos azabaches era amigos desde pequeños, se caso con él para poder estar cerca de ella, para poder verla, sólo que nunca dimensiono el daño que le hacia a la arquitecto, que de verdad la lastimaba y más aún, hoy se sintió celosa, porque apareció alguien que si se preocupa por la joven, pero tampoco toleraba que una mujer con semejante facha se haya acercado a "su Gabriela", tal vez si dejaba a André podría acercarse a la arquitecto, quizás de esa manera llamaria su atención, porque estaba mas que segura que Gabriela aun la amaba, que aun sentía cosas, que aun sentía celos y eso era un punto a favor para ella, mientras seguía pensando, también recordó el momento cuando le pidió matrimonio, ese día fue el más emocionante de su vida, incluso le había dicho que aceptaba, pero al momento de recordarlo e incluso recordar la mirada de la arquitecto, comenzó a llorar, lloro amargamente y se maldijo, ¿cómo estropeo un amor tan sincero? ¿Cómo sus miedos pudieron más que el amor por Gabriela?  La relación con André no iba a ningun lado, su matrimonio era un fiasco, no querían tener bebes, no tenían relaciones sexuales, dormian en camas separadas, André nunca estaba en casa, las escenas de celos de Lisa no eran por André, si no que por la arquitecto, sabía perfectamente que ambos siempre andaban en bares de mala muerte, donde podía aparecer una cualquiera y llevarse a la mujer de su vida y eso la volvía loca.

Al día siguiente, la arquitecto despertó, se sintió algo sola, no había nadie, tampoco podía ir a trabajar, la verdad tendría 2 meses con licencia, suspiro profundo y prendió la televisión, pronto le traerían desayuno y la verdad moría de hambre, por fin llego una enfermera con el desayuno en una bandeja, pero ahora le era mas difícil, comer seria un suplicio, la enfermera la ayudo a acomodarse en la cama.

-Muchas gracias- sonrió Gabriela
-Señorita Klimt, debo decirle que tiene visitas
-Pero no se supone que a las 3 puede entrar gente a verme
-No, eso fue porque el doctor se irrito por las jóvenes que estaban aquí
-Pero ¿quién es?
-Es una señorita rubia... Si quiere le digo que se vaya
-No, no, hágala pasar, la estoy esperando- hablo un poco agitada
-Iré por ella

Gabriela algo nerviosa se dio cuenta de su aspecto, llevaba esas incomodas batas de clínica, se sintió avergonzada, pero en menos de 5min la enfermera volvió acompañada de la rubia.

-Oh mi Gabriela, estás mejor?- Dijo la platinada y le beso la frente...-Te ves mejor que ayer... Además te llevare a mi casa, para tu recuperación
-A tu casa?
-Sí, de hecho vengo a buscarte
-Pero...
-Nada de peros, al final todo esto es mi culpa...- Trato de sonreír y Gabriela le tomo la mano.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Extraña III

 Cap. III

-No quiero que me lleves...-
Tocaron a la puerta y entro el doctor.
-Señorita Klimt, le recomiendo que pase la noche acá en la clínica, no puede irse aun, por lo menos debe tener una noche de reposo, mañana podrá irse con un familiar a casa
-Pero no tengo a nadie aquí en la cuidad, mis padres están en el extranjero
-Hermanos?
-Nop...
-Entonces deberá recuperarse aquí.
-¿Qué?- grito y la platinada comenzó a despertar
-¿Qué sucede... Te sientes bien Gabriela- y acaricio la mejilla de esta
-Nada...- Susurro
-¿Cómo qué no es nada?... Yo te llevare a casa mañana, no quiero que estés sola- hablo Lisa con voz firme
-No quiero irme contigo...- Le contestó Klimt
-Pues vente conmigo...- Le tembló la voz a la rubia- Yo te iré a dejar a casa Gabriela y cuidare de ti- sonrió y beso la frente de la arquitecto.
-Joan... No debes hacer esto por mi... Osea... Tú debes tener más problemas que yo... Sólo estoy algo lesionada- trato de sonreí.

Lisa miraba extrañada la escena, algo definitivamente no le agradaba, algo no calzaba y menos podía concebir como Gabrielle podía tener compañía como la rubia, es decir para Lisa, la platinada solo tenía aspecto de ser una zorra, de esas mujeres que están con otras por diversión.

-Disculpa... ¿ Cuál es tu nombre?- pregunto Lisa, con un tono de voz inquisitivo
-Hey, podrías tener un tono más cortés para preguntar!- la reprendió Gabrielle.
-No te soporto Gabriela Klimt!
-Entonces vete...
-Disculpen- se pronuncio el doctor...-La señorita Klimt necesita descansar, les ruego volver mañana a las 3 de la tarde, esa es la hora de visita.
-Gabriela... Mañana vengo por ti!- Joan beso suavemente los labios de la joven y se marcho.

Ambas chicas salieron, Lisa siguio con la mirada a Joan hasta ver que se había ido del hospital y ahí decidio salir del recinto, dejando dejando por fin sola a la arquitecto, quien no alcanzaba a dilucidar lo que había pasado, sobre todo el beso y los cariños con la platinada, ahora solo le quedaba descansar el resto de la noche.

Mientras tanto...

Joan caminaba a casa, aún estaba adolorida por lo que había sucedido... aun sentía las manos de ese mafioso apretando sus brazos, forcejeando con ella, ¿En qué minuto se le había ocurrido atender un cliente a las 7 y en su casa?, estaba algo aburrida en el cabaret, necesitaba un respiro, solo que este había sido uno a medias, porque la obligaron a tener una cita, la que debería haber durado solo una hora e incluso menos, pero las cosas no salieron como quería, el tipo en cuestión era un mafioso de poca monta, pero estaba pagando más de lo normal por una chica y quería solo a Joan

Flashback

El reloj marco las 7pm de la tarde, no quería tener sexo ni nada parecido, pero necesitaba tanto el dinero que no podía evitarlo, se arreglo lo suficiente y espero sentada en el gran sofá de la sala, realmente Joan esperaba que fueran las 9pm para ver a la arquitecto, pues le había parecido interesante ver como una mujer se resistía a ella pero salio de sus cavilaciones cuando la puerta se abrió y vio al su cliente entrar, cuando lo vio, se sintió incomoda, puesto el hombre en cuestión no tenía buen aspecto, todos sus clientes siempre eran apuestos, hombres de oficina, afables que solo buscaban un buen rato, pero está vez las cosas no eran así, el hombre en cuestión llamado Ricardo, tenía un tatuaje en el brazo, el cabello rubio mal teñido y una sonrisa macabra.

-Eres la rubia más exquisita que he visto- le susurro en el oído y puso su mano sobre la pierna de la rubia, a a cual solo le dio asco, pero sonrió por cortesía
-Quieres beber algo, vino? champagne? whisky o cerveza
-Cerveza por favor... Está noche serás solo mía lindura
Joan fue por cerveza, pero en realidad no quería estar ahí y se demoro lo más posible, hasta que el hombre la empezó a llamar y no tuvo más opción que salir, trato de sonreír, llego a la sala y el tipo ya estaba sin polera.
-Te demoraste mucho... ¿Qué paso no quieres estar conmigo?- pregunto de manera maliciosa y la abrazo por la cintura y la joven sintió un bulto se levantaba y empujaba sus nalgas; Joan retiro los brazos del hombre y se alejo para sentarse nuevamente en el sillón.

-Nena, ponte cómoda... Déjame ver tus piernas, muero por besarlas y saborearte- pronuncio y la tomo del brazo atrayéndola hacia si.
-Pero vayamos con calma
-Es que yo no quiero calma, quiero follarte ahora!- se saboreo y paso su lengua por la oreja de la platinada...-Llévame a tu habitación quiero ver como te comportas en la cama... Tengo entendido que eres la mejor del cabaret-  rio fuerte el hombre
A Joan no le quedo más que llevarlo a la habitación, el hombre la abrazo y comenzó a desnudarla, y ella to tuvo otra opción que soportarlo, poco a poco, la dejo solo en ropa interior, la miraba de manera pervertida y Joan sentía escalofrío, está vez no estaba gozando con su cliente, si no que le daba asco y su cuerpo empezó a rechazarlo, sus manos alejaban las manos de Ricardo, su toque no le agradaba, era brusco, estúpido, hasta que se zafo de su agarre.

-Oye que pague por acostarme contigo puta!
-Vete de mi casa, haré que te devuelvan el dinero- Le grito
-No... Ni aun que me lo devolvieran, quiero hacerte mía, quiero escucharte gritar suplicando porque pare de follarte y la jalo del cabello 
-Pero no quiero! no entiendes
-Ven para acá- y la abofeteo a lo que Joan cayo al suelo estrepitosamente, el hombre se posiciono sobre ella y comenzó a desabrocharse el pantalón, pero la platinada lo empujo y trato de correr pero el tipo la alcanzo, la empujo contra la pared, presiono contra ella su miembro, mientras la desnudo completamente y Joan solo pedía auxilio, era la primera vez que no disfrutaba con un cliente, se sentía sucia, horrible, el tiempo parecía eterno, ahora se encontraba con las piernas abiertas, el tipo la había amenazado con cortarle el cuerpo si no lo obedecía, esta vez si no tenía escapatoria si no sufriría las consecuencias, pero en un ultimo momento forcejeo con él y de la nada vio como Gabriela Klimt estaba sobre el abusador, peleando con el, el que con solo sacudirse envió lejos a la arquitecto, pero esta volvió sobre el y en ese instante Joan escapo de su agarre la desesperación la hacia gritar, mientras el hombre asfixiaba a la otra joven, pero esta reacciono y le dio una patada en los genitales, pero aun así aun que el violador estaba en el suelo, alcanzo a Gabriela y Joan vio todo en cámara lenta, como el abusador le quebraba una de las extremidades y golpeaba la fina cara de su cita de las 9pm, no quería seguir viendo como todo se transformaba en una matanza, como todo se iba al carajo simplemente porque no le había agradado su cliente, su trabajo era el placer, ¿por qué se detuvo a pensar en ella misma?, si no hubiese sido a si, la arquitecto no estaría en esta situación. La escena estaba siendo ennegrecida cada vez más, hasta que vio como Gabriela machacaba en el suelo al mafioso, jamás pensó que un cuerpo tan frágil fuera tan fuerte.

-Fin de Flashback-

Ahora, no podía pensar en volver a casa, no quería estar ahí y tampoco a su trabajo en el cabaret, se sentía cansada, culpable y sumamente sucia, pero no le quedo de otra, volvió a casa, comenzó a ordenar todo el desastre que había quedado, limpio la sangre y comenzó a llorar, ya no quería nada, necesitaba tranquilidad, marcharse a otro lugar, una vida nueva, donde nadie la conociera, olvidarse de todo, pero no podía, algo la ataba a la cuidad y tampoco podía dejar de lado a la única persona que la ha ayudado en esta vida...

Gabriela Klimt- susurro y lloro.

___________________
CONTINUARA

miércoles, 25 de julio de 2012

Reencuentro Parte 2 y Final


Francesca podía sentir la leve respiración de su amiga, pero también su corazón, noto como latía demasiado fuerte, pero no sucedió nada, Romina solo se quedo ahí, apoyada en el hombro de su amiga, pero cualquiera que las hubiera visto pensaría que eran novias, era cosa de mirarlas, demasiado melosas para ser solo amigas, incluso la gente que pasaba cerca y la hermana de Romina miraba a las chicas como si fueran pareja, cosa que hizo sentir bastante incomoda a Francesca.

-Vamos a caminar un rato- Hablo ya un poco más calmada, se puso de pie y le extendió la mano a su amiga, la que sonrió dulcemente, pero en ningún momento soltó la mano de la pelinegra.

Caminaron cuadras y cuadras, hasta que llegaron a una avenida, estaban en la esquina de una fabrica no andaba mucha gente por ese lugar, la verdad pasaron dos o tres personas, Romina miraba de manera expectante a su amiga, mientras que Francesca solo desviaba la mirada a cualquier lado, sabia que si la miraba fijamente no se iba a controlar y la iba a besar, cosa que no podía hacer, supuestamente amaba a Kate y no podía hacerle eso, tampoco solía hacer eso, odiaba los engaños pero jamás se había enfrentado a algo semejante, a una situación exquisitamente tentativa pero si lo hacia como se iba a sentir, como iba a mirar a su novia, mientras reflexionaba Romina se había sentado en el suelo en la puerta de la fabrica y al darse cuenta se hinco frente a ella.

-No sé que estoy haciendo- susurro para sí misma y de un momento a otro Romina la había besado y Francesca no se pudo contener y correspondió su beso, sabía que estaba totalmente mal, pero esos labios que sabían a frambuesa la tenían vuelta loca, entre besos y beso, los labios de la pelinegra estaban en el cuello de la castaña, quien gemía seximente y abrazaba más a su amiga quien sentía como poco a poco la castaña abría las piernas y comenzaba hacer movimientos pélvicos, se abrió el cierre del pantalón y tomo la mano de Francesca guiándola al interior de su prenda íntima, esta última suspiro al darse cuenta de lo mojada de su compañera, siguió besándola con más fervor y también masajeando la intimidad de Romina y esta no paraba de gemir de placer, Francesca coló una de sus manos en los pechos de su amiga.

-No son tan grandes como quisiera-dijo ruborizaba
-No importa- respondió y subió la polera de su amiga dejando al descubierto los firmes y redondos pechos de su amiga, los contemplo, pero no tardo en acercarse a uno de ellos y llevárselo a la boca para saborearlo una y otra vez, mientras que con la otra mano estimulaba es un ejercicio armonioso a Romina.

-Oh... introduce tus dedos en mi quiero sentirte- gimió y Francesca acato la orden, metió tres dedos los que resbalaban por los líquidos de su amiga...- sigue así pronto acabare... Espera- interrumpió el acto- se puso de pie, se bajó los pantalones, se apoyó en la pared y puso sus nalgas hacia Francesca, quien no creía lo que veía, su amiga estaba en todo su esplendor mostrándole su cuerpo sin tapujos ni vergüenzas

-Lámeme por favor y entra en mí, quiero sentirte
-Pero... Todos nos verán- respondió ruborizada hasta las orejas
-No hay nadie mira y estamos a oscuras- respondió mirándola desde la espalda.


Así Francesca se acercó al manantial de su amigas y primero olio aquel néctar y sintió su corazón latir a mil, toco un poco con sus dedos a lo que Romina gimió, para luego lamer directamente la intimidad de la que en ese momento era su mujer, las piernas de su compañera temblaban y Francesca estaba maravillada, jamás pensó que su inocente amiga fuera en realidad tan descarada, así siguió en su labor la cual le encantaba, jamás había tenido sexo en la calle y era bastante estimulante, continuo lamiendo una y otra vez mientras que entraba y salía de su amiga con sus dedos, la que poco a poco comenzó a moverse más lo que indicaba que estaba a punto de acabar y Francesca sintió como los adentros de su amiga apretaban su mano señalando que había llegado al delicioso orgasmo. La pelinegra se puso de pie y comenzó a vestir a su amiga, quien estaba roja de la vergüenza y la abrazo, dándole un beso cerca de la oreja.

-No me mires Fran... No quiero que me veas así- susurro
-Pero que dices... Romina ya te vi lo suficiente... No te avergüences- respondió casi riendo
-Fran sabes por qué hice esto?
-De caliente?
-No!, eres tan insoportable
-Hey no te enojes hace un rato no parecías así
- Hice esto por que siempre, desde que te conozco me gustas y la verdad cuando te vi de nuevo sentí que te amaba... Que te amo, por eso quise entregarme a ti.

Francesca la miro impresionada, jamás pensó que su amiga tuviera unos sentimientos tan fuerte, ahora todo se había complicado y solo había una salida.

-Romina... Yo, yo no puedo corresponderte, me gustas, siempre lo has hecho y te encuentro hermosa, lo de hoy ha sido una de las mejores cosas que me han pasado, pero yo estoy enamorada de otra chica y esa chica es mi novia hace 2 semanas y no pienso abandonarla por esto.
-Dices que no significo nada, que solo estabas teniendo sexo conmigo...- Dijo entre sollozos
-Si- Respondió sin siquiera mover un músculo
-Y dices que amas a tu chica?
-Si la amo y eso nadie lo puede negar, lo de hoy fue un error olímpico- Sonrió de medio lado, sabia que se había equivocado y solo lo admitía
-Llévame a mi casa ahora!- Le grito y se fue caminando delante de Francesca
-Para que me dices que te lleve si vas delante de mi
-Entonces déjame hasta aquí
-Como quieras- Francesca estaba cruzando la calle
-No!- grito y camino hacia Francesca y le dio una bofetada para irse corriendo a su casa.

Así Francesca llego a su casa, con la mejilla roja, tomo su móvil y marco el numero de su novia

-Aló amor?
-Hola Francesca... Cómo estuvo tu día?
-Bien, estoy un poco adolorida pero bien... Kate puedo ir a verte a tu casa, quiero dormir contigo hoy- pregunto amablemente y sonrió de manera dulce, hoy necesitaba a su mujer.
-Claro... Te espero
-Kate... Te amo demasiado
-Yo también te amo Francesca. 

Fin. 


martes, 24 de julio de 2012

Mala Idea Cap II

 Cap. II
Volviendo

Así era habían pasado 5 años desde la última vez que había visto a la única mujer que había amado, ahora Mischa tenia 27 años, ya había terminado su carrera de arte hace dos años y daba clases en un modesto colegio, aun que era pequeño amaba la calidez del reciento y sobre todo lo bueno que eran los niños, daba clases hasta niños de 12 años, a veces era complicado explicarle a los más pequeños, así que se dedicaba a supervisarlos mientras pintaban, dibujaban o simplemente mientras jugaban. Su vida transcurría relativamente normal, de no ser porque a veces soñaba con Tasha eso en ocasiones le amargaba la semana, pero la única forma de olvidarla era pintando, pasaba días completo en su estudio y cada vez que dibujaba el rostro de una mujer aparecían los rasgos de su ex novia.

Día Jueves 5pm
Hoy había una exposición de arte de los pequeños de kinder, Mischa había organizado todo junto con la profesora de la clase, pusieron los cuadros que los niños hicieron en las paredes y otros en trípodes, los niños iban a llegar junto con sus padres dentro de poco.

-A las 6 comenzará todo... Los pequeños deben estar ansiosos por mostrar sus obras a su padres- Dijo la profesora de kinder, quien se sentaba al lado de la pelirroja
-Sí, me impresiona como algunos con lo pequeño que son tienen tanto talento
-Mischa salgamos hoy- pregunto muy coqueta la docente
-Natasha... Me encantas pero no tengo ganas de salir
-Y si voy a verte a tu casa?
-Eso me gusto más- sonrió y se inclino para besar a la profesora...
-Después de este evento nos vamos a tu casa.

Dieron las 6pm y comenzaron a llegar varios pequeños en compañía con sus padres, había leche y galletas para los niños y canapés para los adultos, en total habían 15 niños y casi 25 adultos.

-Profesora Mischa- hablo una pequeña de cabellos rubios
-Qué pasa Lena- Mischa se inclino a la altura de la niña
-Es que no encuentro una pintura que hice para mi mamí- respondió la niña haciendo un puchero
-Ya, vamos a buscarla- tomo a la niña en sus brazos y buscaron en unos estantes hasta que dieron con ella, era una pintura de una mariposa.
-Tía Mischa eres la mejor!!!!- dijo la niña y se bajo de los brazos de la pelirroja.

-Disculpen...- hablo Mischa llamando la atención de todos- Hoy es un día especial... Sus pequeño han trabajado duro haciendo estos hermoso cuadros solo para ustedes, así que disfruten de sus pequeños y llévense el cuadro que más les guste a casa- Los padres felicitaban a sus hijos y los llenaban de alago

-Profesora Mischa- nuevamente hablo la pequeña Lena
-Dime
-Mi mamá dice que quiere conocerte 
-Tráela entonces- Respondió despeinándola un poco

No pasaron ni tres segundo y lo que veía Mischa era increíble.

-Mischa... Oh por dios eres tú- hablo la mujer y sus ojos se llenaron de lágrimas para luego poder abrazarla
-No... esto no es verdad...
-Si lo es... Mischa no sabes todo lo que te he necesitado
-Demonios Tasha suéltame- susurro la pelirroja...-Esta tu hija aquí
-Necesito verte más tarde... Toma- saco un lápiz y anoto su número de teléfono en la palma de Mischa.
-Crees que te llamare?... Eres estúpida o qué?
-Tía Mischa por qué tratas así a mi mamí- pregunto jalandole el pantalón
-Estamos jugando Lena- respondió Tasha y la pequeña se rió y se fue a jugar
-Ni siquiera puedo echarte de este lugar porque eres la madre de la pequeña Lena
-Tanto me odias?
-Si Tasha te odio como no tienes idea... Sólo no me hables en lo que queda de esta recepción- y se fue a conversar con otros padres, quienes la alababan por su trabajo con los niños y como estos la querían, también se sumo la profesora del kinder Natasha, quien también recibía alagos y reía sonrojada por todos los buenos comentarios.

-Conociste a la mamá de la pequeña Lena?
-Sí ¿por qué?
-Es que es primera vez que asiste a estas reuniones, generalmente viene su tía Anastasia, pero es bueno que venga, su hija es un niña tan educada y buena compañera
-¿Y por qué no ha venido a madre?
-Tiene mucho trabajo
-¿El esposo?
-No tiene o eso me ha dicho Lena... Tú sabes como son los niños...-respondió - Recuerda que hoy es nuestra noche- y sonrió picara
-Lo sé...- sonrió de medio lado 

Ya había terminado la recepción de los dibujos y los padres ya habían elegido el cuadro que se iban a llevar a casa, así que el aula estaba casi vacía a no ser porque aun estaba Lena jugando con Natasha, mientras que Tasha observaba a Mischa quien ordenada el aula.

-¿Mischa puedo hablar contigo?
-No...
-Pero
-Pero nada Tasha...Salgamos no quiero que tu hija ni Natasha escuchen algo de lo que te voy a decir
Natasha vengo en unos minutos hablare con la madre de la pequeña Lena

Tasha la miro intimidada, era primera vez que la veía así, pero la siguió.

-¿Qué pasa... Por que no te alegras de verme?
-Eres estúpida, ¿alegrarme por verte?- Bufo...-Es que no recuerdas lo que paso hace 5 años
-Yo... yo no quería dejarte.
-Pero lo hiciste

De un momento a otro Tasha tenía abrazada a Mischa quien no podía zafarse de su agarre.
-En ningún momento he dejado de amarte... Estos 5 años sin ti han sido tan difíciles, Mischa yo te amo demasiado, ya no había vuelta atrás y también abrazaba a Tasha, sintió que esa parte que había perdido hace años volvía a ella y por un momento se sintió tan feliz, pero duro poco.

-No sé que pretendes Tasha...
-¿Sabes qué pretendo?... Esto- y besos en los labios a Mischa quien no pudo resistirse y la correspondió...- Sé que aún me amas- dicho esto se fue a buscar a su hija, dejando a la pelirroja con una sensación de amargura en los labios.

_______________________
CONTINUARA...

miércoles, 18 de julio de 2012

Mala Idea. cap I

CAP I
 TÉRMINO

5 años atrás.

Se escuchaban los gritos desde dos cuadras de distancia... A lo lejos se ven dos chicas, una de cabello largo rojo hasta la cintura, tiene una chasquilla cuadrada, de piel blanca, labios gruesos y sus ojos café oscuro claro, la otra chica se cabello rubio usa gafas, tiene el cabello hasta los hombros, de ojos verdes, labios finos y sonrisa amplia tiene algunas pecas en las mejillas y su expresión siempre es tranquila, pero está vez las cosas no son así, llevan hora y media discutiendo, la rubia trata de zafarse del agarre de la pelirroja pero no lo consigue.

-Estoy aburrida de ti y de tus berrinches... Hasta cuando estaremos así, de verdad ya no te soporto- hablo la rubia.
-Pero ayer no me decías eso... Todo lo contrario- hablo burlonamente la pelirroja y la rubia enrojeció de los nervios y le dio una bofetada...
-Esto se acaba aquí ... ¿Por qué siempre acabamos en esto?... Mischa cada vez que salimos algo encuentras mal, algo te molesta y no estoy para eso, sientes celos de los demás, no los debería sentir yo, siempre tienes números de teléfono de chicas en tus bolsillos, me has engañado 3 veces, SANTO DIOS!!! y yo te he perdonado
La pelirroja la miraba atónita, no creía lo que pasaba, su querida Tasha la estaba dejando solo por culpa de sus celos y sus ojos se llenaron de lágrimas.
-No consigues nada llorando... Esto es el fin de nosotras y aun que no lo pienses a mi me duele más de lo que se ve, mañana iré por mis cosas a tu casa.
-Es que ya no me amas- dijo mientras cubría con sus manos las lagrimas que rodaban por su mejilla
-En estos momentos mataste todo el amor que sentía por ti, solo hazme un favor no quiero saber más de ti, ya hiciste suficiente.
-Tasha yo te amo no tienes idea de como.
-Claro me amas tanto que me engañaste con 3 chicas, quizás hasta te acosaste con ellas o quizás cuantas más tuviste.
-Te engañe porque estaba harta de discutir, soy celosa, porque no aguantaba verte con tu ex, con un tipo que ni te merece, que solo quería volver contigo para usarte y acostarse contigo y lo peor era que te juntabas con el y no me decías nada , yo me tenía que enterar por otras persona, ¿ por qué nunca le pusiste freno a eso? , sabias que me molestaba verte con ese tipo, Tasha no me mientas sé que me engañaste con el, que te acostaste con ese imbécil e incluso sé que volverás con ese tipo... -Hablo lentamente pero cada palabra era más dolorosa...-si quieres irte con el, pues vete y sé que no te duele para nada esto, es más bien una escusa... Tasha te conozco más de lo que tu piensas... No vengas a mi casa por tus cosas, las enviare a la casa de tu madre y un favor más, tu no te aparezcas por mi casa-

-Ahora te haces la victima? Eres increíble Mischa... Vete a la mierda entonces-

-Acá la que es increíble eres tu... Me culpas a mi de la mala relación que teníamos, admito mis errores y los enmendé todos, cada uno de ellos y sabes que soy una novia estupenda, en cambio tú, no eres capaz de admitir que me has engañado con el estúpido de tu ex... Tu no me terminas a mi, si no que yo a ti...- Grito y suspiro como aliviada pero estaba sumamente dolida.

Mischa camino dándole la espalda a su ya ex novia Tasha, la cual solo la miraba  sin poder ni siquiera apelar a su favor. Llego a casa y tomo todas las cosas de la rubia, las dejo en unas cajas las que hacían en total 7 bultos, en ellas iba ropa, recuerdos, todo lo que le recordara a Tasha estaba ahí, las apilo y las metió en el auto, condujo hasta la casa de la madre de Tasha, toco la bocina unas 5 veces y no salio nadie, se sentía molesta, demasiado molesta, pero solo pudo llorar de impotencia la relación de 3 años se había ido al tacho de la basura por culpa de ambas, los celos y los engaños mancharon toda la relación que habían construído, pero tarde o temprano las cosas terminan solo que no quería que las cosas fueran de esa manera. Luego de llorar dentro del auto, se bajo de este y toco el timbre de la pequeña casa, hasta que una joven de cabellos rubios casi platinados salio...

-Vengo a dejarle esto a Tasha...
-Pero ella no vive aquí, vive con su novia
-Bueno yo soy la novia, mejor dicho la ex... Le puede entregar sus cosas... Gracias
-Espera...Tú eres?
- Mischa Petrova... y tú eres????
-Ah lo siento soy Anastasia la hermana menor de Tasha
-Pero no sabía que Tasha tuviera una hermana
-Ah, es que no paso mucho en el país.
-Bueno, entrégale las cajas a tu hermana... Gracias.
-Qué fue lo que paso entre tu y mi hermana

Mischa solo la miro y avanzo a su auto, mirando a Anastasia porque le recordaba demasiado a Tasha, pero solo sonrió y arranco el auto.

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CONTINUARA...
 





viernes, 22 de junio de 2012

Reencuentro. parte 1

3 años atrás

Hace años que se conocían, la primera vez que se vieron fue cuando tenían 8 años y su amistad se consolido instantáneamente, en ese tiempo los sentimientos siempre  fueron de amistad, pero adoraba su tiempo junto a ella así estuvieron juntas hasta los 12 años y como todas las buenas amigas, fueron separadas por asuntos que no tienen que ver con ellas, porque ambas toman caminos diferentes.

El verano ya había aparecido, las noches estaban ideales para salir a caminar, disfrutar de cualquier panorama hasta la madrugada, la que era sumamente refrescante para cualquiera que necesitara aire puro, así Francesca no era la excepción, esa noche iría a ver una obra de teatro junto a varios amigos, la obra era cerca de su residencia. Entro al teatro el cual estaba repleto, alguno de sus amigos actuaban ahí, por eso la razón de su presencia , luego de disfrutar, reír e incluso sentir nostalgia en la obra, al terminar salio del lugar a tomar un poco de aire puro ya que se sentía ahogada adentro, ahí mismo se encontró con unos amigos que participaban en las obras de aquel teatro, mientras conversaba animadamente escucho algo que hace mucho tiempo no escucha; alguien la había llamado por un apodo "Fran" solo una persona conocía, volteo y ahí la vio, frente a sus ojos estaba Romina, la chica que dejo de ver cuando tenían 12 años, ahora tenían 23 años, "Mina" como la llamaban todos sus amigos, se había convertido en una mujer guapísima, llevaba el cabello castaño suelto, liso un poco más abajo de los hombros y su sonrisa blanquecina estaba tal como su amiga la recordaba, pero ahora tenia una figura estilizada, llevaba unos jeans apitillados y una polera sin mangas, ajustada perfectamente a su cuerpo, además se veía más alta que Francesca la que estaba atónita, no creía lo que veía y menos que su amiga la recordaba, por primera vez en mucho tiempo sintió que el corazón se le salia, Mina se acerco a ella y la abrazo, susurrando en su oído "Te extrañe demasiado", Francesca la miro tan extrañada, pero raramente feliz, así rompió el abrazo para irse, pero la pelinegra la detuvo.

-Oye te irás así sin más- balbuceo nerviosa, ahora si no entendía nada, tal vez florecieron esos sentimientos que se había disfrazado como amistad, pero ahora le parecía extraño.

-Debo volver a casa, debes ir a verme, sigo viviendo en el mismo lugar de siempre, prométeme que iras mañana- Sonrió y acaricio la cabeza de la Francesca.

-Deja de hacer eso, ya no somos niñas- rio- Si iré 

-No faltes- y beso su mejilla.

Volvió a casa prácticamente corriendo, debía calmarse, algo andaba mal dentro de ella, cualquiera diría que estas cosas pasan, es decir el encontrarse con un amigo o amiga que te gustaba y volver a sentir lo mismo, incluso decirlo aun que estas personas son del mismo sexo, pero el problema no radicaba en ello, si no, en que Francesca tenía novia, Kate, con la que solo llevaba 2 semanas, pero había sido un amor fulminante o eso creyó ella, su móvil comenzó a sonar, saco este y vio de quien se trataba, era Kate.

-Hola amor, ¿cómo lo pasaste?-

-Bien, muy bien cariño- sonrió al pensar en Romina...- pero estoy un poco cansada

-Entonces mañana quédate en casa y salimos otro día, sé que no has descansado mucho estos días... Recuerda te amo!, besos mi amor y pasado mañana te voy a ver, hablamos por msn.

-Si mi amor, yo también te amo! No sabes cuanto... Ya, nos vemos pasado mañana, tráeme algo rico y me regaloneas, TE AMO!- Respondió la pelinegra, era verdad, amaba a Kate por sobre todo, siempre quiso una mujer como ella, así; dulce, buena por naturaleza, aun que tenía un genio bastante fuerte, incluso eso le gustaba, aun que la aparición de su antigua amiga no la hizo dudar sobre el amor que sentía por su novia, sintió miedo de lo que podía llegar a hacer, tampoco quería engañarla, pero el sentimiento resurgido la tenía dubitativa acerca de sus acciones.

Al día siguiente, se paseaba de un lado a otro por la casa, su familia la miraba extrañada, su hermano menor le pregunto si había peleado con Kate, pero solo negó con la cabeza, para ocupar su mente en otras cosas, comenzó a preparar algunos informes para el trabajo, tenía pensado ir a la casa de Romina cayendo la noche, el día paso rápidamente, cuando vio el cielo apunto de volverse negro azulado, busco la ropa que se pondría, busco unos jeans negros apitillados, zapatillas del mismo color, una polera blanca y una chaqueta gris, esta vez llevaría el cabello suelto, ya que la noche anterior lo tenía atado, se miro al espejo un par de veces ya que su vanidad aparecía de vez en cuando, ya no aguanto más y salio a la casa de la castaña, trato de caminar lo más relajada posible, pero no lo logro, se demoro 15min en llegar, respiro hondo y toco el timbre el cual tenía una musiquilla a lo que rio sintiéndose más tranquila, pasaron unos segundos y una mujer de unos 50 años abrió la puerta.

-Hola... ¿A quién buscas?- pregunto
-Se encuentra Romina?
-De parte de quién?
-De Francesca
-Oh! eres la niña con la que se juntaba mi hija, tanto tiempo, pasa pasa- dijo la mujer y después le sirvió un vaso de jugo

Así Francesca se encontraba en el living de la casa, jamás había entrado a esa casa, bueno Romina tampoco había entrado a la casa de su amiga, después de unos minutos la castaña llego.

-Hola... Nos vamos?- pregunto amablemente

-Claro!... Hasta pronto, fue un gusto verla nuevamente

-El gusto fue mio, no vuelvas tan tarde hija.

- Si mamá

Caminaron cerca de la casa de Romina y no decían palabra alguna, se sentaron en la entrada de una casa que estaba en venta, el silencio no era incomodo para nada, era como si nunca se hubieran separado, Romina tomo del brazo a Francesca y se apoyo en su hombro, acercándose peligrosamente a su amiga.

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CONTINUARA...




martes, 12 de junio de 2012

Recuerdos de Lluvia

Hace 8 años atrás tal como el día de hoy la lluvia caía de manera intensa, creo que era el mes de Junio y las lluvias se acentuaban de manera extraña sobre todo en las noches...

Ya eran las 11pm demasiado tarde y esperaba el autobús para volver a casa, se estaba empezando a preocupar de sobremanera, miraba de reojo el móvil y ya marcaban las 11:30pm, Francesca de cabello negro azulado y unos profundo ojos cafés, había pasado toda la tarde con su novia cerca de la casa de esta ultima, perdiendo así la noción del tiempo y olvidando todos los problemas, hasta que noto que la lluvia comenzó a hacer estragos y con ellos quedarse sin locomoción para volver a su casa.

-Es muy tarde para que te vayas Fran- hablo con dulce voz la chica que sostenía su mano.
-Lo sé... Pero debo volver, mañana tengo cosas que hacer y nunca me he quedado fuera de casa Antonia- respondió Fran bastante afligida.
-Pero es muy tarde y quizás te puede pasar algo- volvió a decir Antonia y abrazaba a la pelinegra.
-Tienes razón, es mejor que no me vaya- sonrió- Me iré a la casa de mi amigo que vive por aquí cerca- respondió, mientras que con el paraguas se cubrían de la lluvia...
-Es mejor que te vengas conmigo, no creo que puedas quedarte en su casa, tal vez su mamá pensara mal- dio justo en el clavo.
-Cierto-. respondió pensativa... -Y... si me voy a quedar ... Contigo- Dudaba demasiado- Tal vez no te dejen, mejor espero un poco más y me voy- Volvió a dudar

-Pero... Déjame preguntar- hizo un puchero- Además esta lloviendo muy fuerte.
-Pero si tengo paraguas- dijo tontamente

-Ven, vamos a preguntar mejor- y la tomo de la mano, llevándola a su casa para hacerla esperar en el portal, tardo unos 5min y volvió.
-Sí te puedes quedar- dijo para luego sonreír amablemente

Francesca entro a la casa, no era la primera vez que estaba ahí, llevaba algo de dos semanas con Antonia, quien era demasiado hermosa; rubia de cabello ondulado, hasta las cintura, con rasgos italianos, unas pecas en las mejillas y nariz, ojos verde esmeralda, media 1,65mts más alta que Francesca y de 17 años como su novia, de figura estilizada, tenía completamente embobada a la pelinegra

-Entra a mi habitación, te traeré algo caliente.
Francesca se sentó en la cama, estaba demasiado nerviosa, esta era la primera noche con su novia, pero tampoco quería que fuera así, es que amaba a la joven Antonia, pero le parecía un poco excesivo pasar una noche juntas tan rápido, tampoco pensaba en sexo ni nada, solo que la ponía nerviosa estar en esa situación con la mujer que amaba, además sumado a que nunca se había quedado fuera de casa y el solo pensar en que dirían sus padres le ponían la piel de gallina...

Antonia volvió con dos tasas humeantes de té con canela y además los padres de su novia traían cosas para comer para el par de tórtolas, aun que obviamente los adultos no tenían ni idea de lo que pasaban ambas chicas cuando salían juntas, los adultos luego de saludar a Francesca se retiraron de la habitación a dormir, ya eran la 1am. La rubia miro un poco preocupada a su novia, la cual solo tenia una expresión afligida, así que se acerco a ella abrazándola, cayendo ambas sobre la cama.

-Tranquila, sé que tus papás no te dirán nada ¿ya?
-No lo sé
-Piensa positivo ya?- la rubia le hizo ojitos a lo que la pelinegra sonrió más relajada
-Comemos mejor?
-Sip

Devoraron lo que le habían traído y también habían reído de una que otra anécdota del día ya pasado, hasta que de a poco la pelinegra comenzó a bostezar una y otra vez y su novia también.


-Vamos mejor a la cama... Te estas durmiendo aquí mismo
-Bueno
-Espérame, me pondré pijama- Antonia, fue a cambiarse al baño, mientras tanto, la peliazul se sacaba los zapatos y el sweter que llevaba para quedar en pantalones y polera, se metió a la cama, miro el techo, cerro los ojos y pudo agudizar su oído para poder escuchar la lluvia, que ya en ese momento tenía melodía propia y suspiro, se sentía de verdad relajada, la lluvia tenía ese efecto en ella, hasta que escucho la puerta y vio a su novia asomarse, traía el cabello más revuelto y se notaba agitada, rápidamente apago la luz y se metió a la cama que compartiría con su novia. Ambas quedaron frente a frente, sus respiraciones se convertían en vapor, se tomaron de la mano para producir un poco de calor, se besaron levemente y rieron por lo bajo.


-¿Dormirás así?¿con tantas cosas?
-Pero si no tengo pijama
-Pero si duermes con ropa, estarás muy incomoda y no podrás descansar-

Así Fran, le hizo caso, se saco el jeans, los calcetines y también la polera, quedando solo en sostenes frente a su novia quien podía distinguir la blanquecina piel de su amada por la luz que se filtraba en la ventana. Antonia abrazo a Fran y la beso, primero suavemente, hasta que la pelinegra estiro sus brazos y apego más a la rubia a su cuerpo desde la cintura y comenzando a desnudarla, en cuestión de minutos la pecosa ya no tenía ropa y Fran tampoco. Comenzaron a explorar sus cuerpo de manera temblorosa, solo se había besado, nunca se habían tocado, así se estaban conociendo nuevamente las amantes, besando los pechos de la otra, dibujando lo torneado de sus piernas, la pelinegra sostenía a su novia abrazándola por la espalda, besándola y recorriendola con sus manos, rozando delicadamente su parte intima, Antonia se volteaba a ver a su novia y besaba sus pecho, para también colocar su mano derecha en el manantial de su joven novia, provocando que su piel se erizara y que se apegara más a ella, levantando la cadera y creando un rítmico movimiento de vaivén, haciendo que ambas llegaran al zenit.


La noche se lleno de suspiros, de gemidos ahogados en la sabanas y risillas nerviosas. Así fue como las novias sellaron su amor, el cual no recuerdo cuanto duro exactamente, pero si no hubiese sido por la lluvia quizás jamás hubiesen dado ese paso el que fue llenado por la excitación, el romanticismo y la sinfonía creada por la lluvia.


Fin.












miércoles, 30 de mayo de 2012

Un pincel & Un micrófono 7


Capítulo 7



-Será mejor que me valla- dije tomando mis cosas.

-¿Madre estás ocupada?- Una voz detrás de la puerta y seguida de unos leves golpecitos -Vi salir a André de la editorial, déjame pasar necesito hablar contigo-
Acto seguido ambas hablaban dentro de la oficina, mientras que yo estaba en el baño escondiéndome y ahí vi mi rostro en el espejo desfigurado totalmente, no me reconocía para nada, el labio rajado, un corte en el tabique y el ojo hinchado.

-Isabella- dije en voz baja y comencé a escuchar atentamente.

-Dime ¿Sofía vino a trabajar? Vi sus cosas en la sala de redacción- Escuchaba perfectamente desde el baño- Mamá estoy demasiado preocupada por su salud y por lo que pueda hacer André contra ella- Hablo desesperada. -Ayer cometí un error atroz, la eche de mi casa, sabiendo que tenía que guardar reposo y que estaba cansada, mamá quiero demasiado a Sofía como para dejarla, sé que todo esto es difícil, pero estoy tan decidida a dar este paso por ella y ella… Ella no me deja – sollozó
-Hija debes tratar de entender a Sofía- respondió su madre y el silencio reino en la oficina para luego escuchar la puerta cerrando y supuse que ya se había ido, salí del baño con el hielo envuelto en una pequeña toalla y lo puse sobre mi cara.

-Alice, me iré sola a casa, estoy me- levante la mirada y solo me encontré con Isabella cruzada de brazos con el ceño fruncido y con una mirada de reproche, le di la espalda

-¿Qué te paso?- toco mi hombro y su tono de voz era tan sereno, quizás solo estaba manteniendo la compostura.

-Nada-

-¿Por qué está tu ropa manchada con sangre?- mire de reojo y sostenía las prendas entre sus dedos… Su voz aun era tranquila, quizás supone que escuche todo lo que le había contado a su madre.

-Por nada- En ningún momento la mire, mantuve mi cabeza gacha.

-No puede ser por nada… ¿Fue André cierto?

-No…- Mi voz fue tajante y con ella le quite de las manos mi ropa.

-Pero si hasta tu polera esta manchada en el pecho- Dicho esto se acerco a mí, y tomo mi rostro por la barbilla al ver mi rostro desfigurado se alarmo…- Dios mío Sofía... ¿Qué te hizo ese estúpido?

- nada- insistí en el hecho, aun que es bastante obvio

-Sofía sé que tú no eres violenta, creo que eres la mujer más pacifica del mundo… ¿Fue André cierto?... ¿Cómo deje que esto sucediera?- decía con los ojos cristalizados y a punto del llanto.

Mire hacia otro lado, como tratando de negar el hecho, pero Isabella tenía razón.

-Lo siento- Se escudo en mi hombro y lloro amargamente, no tuve más opción que abrazarla… - Perdóname… Todo esto ha salido mal, termine con André, discutimos, me pregunto porque lo dejaba y me desespere y le conté lo de nosotras- decía mientras lloraba ocultándose en mi hombro.

-Ya no importa Isabella- Trate de sonreír pero el dolor no me dejaba.

-Vamos a la clínica, por favor- me suplico y acaricio mi mejilla.

-No quiero, me curare en casa- hable despreocupadamente.
-No, debemos ir- hablo Alice.

- ¿Qué? Ud. También, si no es para tanto- atribuí.
-¿Cómo que no es para tanto?- respondió Isabella y apretó mi labio, di un grito leve, con eso ella tenía de sobra una prueba de lo delicada que estaba mi rostro.
Así, a regaña dientes partimos las tres a la Clínica Lozano, obviamente fui atendida enseguida, el doctor Lozano miro mi labio, limpio y suturo, hizo lo mismo con mi nariz, la reviso el corte no era tan profundo, era más bien leve, aun así también suturo, el dolor era insoportable, pero me puso un ungüento el cual me anestesio un poco, para luego poner una especie de parche en la nariz y me dio antiinflamatorios para cada ocho horas; luego mi mano, toco los nudillos, examino a simple vista y con ello dio un pequeño diagnostico el cual era un esguince en la mano, pero primero dijo que para asegurarse era mejor una radiografía, así luego de unos veinte minutos estaba fuera de rayos X, pasaron una hora aproximadamente, la radiografía estaba lista y con ello vino el acertado diagnostico del doctor, un esguince en la mano, así que estaría con yeso durante unas semanas para sanar la luxación… Como era de esperarse, Lozano junto con Alice e Isabella me dieron una especie de charla acerca de lo irresponsable que soy con mi salud, que me cuido poco y cosas por el estilo, en el fondo lo agradecí porque vi en ellos preocupación por mi y sobre todo cariño… Isabella se sentó junto a mí, apoyo su cabeza en mi hombro, me dio un pequeño y delicado beso en el mientras que entrelazaba sus manos a las mías.

-Debo decir que hacen una… Como decirlo, una pareja bastante especial- Dijo Lozano- Nunca pensé que vería a una mujer tan feliz como tu hija Alice.
-Sí, debo admitirlo que lo son- Las palabras de la mujer fueron dulces.
Después de estas palabras, salíamos de la clínica, de mi mano iba Isabella y esta a su vez del brazo de su madre.
-Madre puedes irte sola, yo iré con Sofía a caminar.
-Están seguras-
-Si, no te preocupes.
Me pareció extraña la petición, aun así, nos despedimos de Alice y esta me hizo prometer que me tomaría una semana de vacaciones a lo que yo asentí… Cerca de la clínica había un parque, en cual se encontraba una gran y bella pileta de mármol donde se veían a los niños jugar, las abuelitas sentadas en las bancas dando de comer a las palomas y novios caminando amorosamente de la mano, Isabella se sentó en el pasto e hizo un ademán para que me sentara junto a ella, me estire en la hierba, era bastante molesto el yeso, pero no podía hacer nada, solo suspire.
-Quiero disculparme por lo de ayer… Creo que no fui prudente.
-Realmente yo tampoco lo fui y también me equivoque… Isabella fui muy estúpida y sé que-
-Ya no importa- sonrió, la mire y busque su mano
-Si… Ya no importa… Creo que sí, me iré a vivir contigo.
-¿Si?- Sus ojos brillaron, se veía maravillosamente hermosa, una vez más me sentí embobada por su belleza.
Estuvimos estiradas en la hierba, a ratos algunos perros y cachorros se nos acercaban y tomaban el sol con nosotras, los niños jugueteaban alrededor, más de alguno pregunto que me había pasado, otros me miraban impresionados, uno de ellos, una pequeña de unos 6 años se sentó junto a mí y con su manito toco mi labio y luego dijo:

-“No te duele”- a lo que yo reí y respondí.- “No estoy bien, ¿Por qué?

-“Porque una vez me caí y me rompí la rodilla mira”- me mostró su rodilla y tenía una pequeña herida. 

-¡OH! ¿Y ahora te duele?-. Me miro, rió y luego orgullosamente dijo –“NO”-Se quedo con nosotras unos minutos y luego su madre la llamo, la pequeñas era adorable, con el cabello rubio y las mejillas rosadas, era una muchachita risueña y me recordó a Camille, aun que luego aquel recuerdo se esfumo.

-Camille- susurre, casi de manera inaudible.

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CONTINUARA...