miércoles, 9 de mayo de 2012

Un pincel & Un Microfono 4


Capítulo 4

Al escucharla sentí que lágrimas se asomaban por mis ojos, pero no deje que cayeran, mientras ella cantaba sus ojos se posaron en mi, mirándome a veces por el rabillo del ojo y otras de frente… La ovación del público no tardo en aparecer y los aplausos, las palabras de simpatía se hacían presentes, la gente se acercaba, le decían lo buena y lo hermosa que era su voz, Isabella solo agradecía algo ruborizada ante tanto halago, bajó del escenario y desde mi mesa podía verla con su ¿“novio”? y el, beso sus labios y luego camino a la salida, lo seguí con la mirada hasta el final, ahí se perdió entre la multitud, en ese momento me sentí relajada y sonreí, mire a Camille que me miraba intrigada.
-Es solo qu- trate de responder a su mirada de intriga
La voz de Isabella interrumpió la frase- ¿Te gusto mi canción?- me hablo al oído y rodeo mis hombros por la espalda…
-¿Ah?
-No digas “¿Ah?”… Dime si te gusto- se sentó con nosotras
-Si…-
-Me encanta lo animada que estás- dijo fastidiada
-A mi si me gusto tu canción- Hablo Camille sonriendo –Hace un rato vi a André, ¿Por qué se fue?
-Su madre lo llamo…
-¿Y como van las cosas con él?
-Mmm... A decir verdad no lo sé, últimamente no me siento muy a gusto con él, si, él se comporta como un cielo conmigo… Pero hace tiempo que deje de amarlo y no sé que hacer, solo siento cariño y eso, pero nada más.
-¿Pero no deberías decírselo?- Dije mientras prendía otro cigarrillo
-No sé, se me hace muy difícil… Sofía puedes dejar de fumar por favor, que me duele la cabeza.
-Pero si aquí todos fuman
-Como sea, apágalo por favor
-Bueno, bueno
Se escucho el sonido de un móvil, el de Camille, pero ella no lo escucho, tuve que sacarlo de su cartera y dárselo, luego de 5min de hablar creo que con su madre o algo así me miro como con tristeza.
-¿Qué paso?
-Mi madre, que llamo para avisarme que la tía Carmen está enferma y me pidió que fuera con ella
-Te acompaño entonces- me estaba levantando de la silla
-No- tomo mi mano- Iré sola, si tampoco es que sea para tanto, mi mamá es algo exagerada
-Pero deja que te lleve entonces.
-No, quédate aquí, si aún es temprano
-Camille… No seas terca, deja que Sofía te lleve- Atribuyo Isabella
-Bueno, bueno pero después volverás al bar, creo que Lucia te necesitara después
-Que si y tu cuando todo esté bien llámame para ir por ti…¿Estás segura que quieres quedarte solita allá?
-Sí…-suspiro- Sofía no me pasara nada… ¿Vamos entonces?
Asentí y le deje dicho a Lucia que volvería para ayudarle a cerrar el bar. Camille conversaba con Isabella mientras yo buscaba las llaves
-Isabella ¿te puedo pedir un favor?- hablo Camille
-Sí, ¿dime?
-Por favor puedes venir con nosotras, es que de vuelta el camino es largo y me da algo de temor que vuelva sola.
-Pero ¿y la presentación?-Pregunto Isabella
-No te preocupes, hablare con Lucía, ella lo entenderá
-Momento… ¿Escuche mal?- Me acerque a las chicas - Prácticamente, tendré una niñera… Camille no soy una bebe
-Sofía… El camino de vuelta a casa es muy largo, creo que ni siquiera llegaras a ayudar a Lucia- acaricio mis mejillas y me beso en los labios
-Pero
-Nada de peros Sofí, lo único que hago es cuidarte
-Pero no con niñera incluida… Y no me digas “Sofí” me carga… Además Isabella debería quedarse, ¿cierto Lucia?- Recalque esperando que Lucia me apoyara
-Yo no tengo problemas, además el público la recibió bien y como es su primer día lo perdonare
-Me encanta cuando estás de mi lado- le reproche a Lucia, quien reía con satisfacción al verme fastidiada…-Ya bueno vayámonos por favor
-Sofía no estés molesta
-Que no lo estoy… Puedes dejarme tranquila- volví a gruñir
-Parece que no tienes muy buen humor- Isabella reía
-Solo estoy fastidiada por tener chaperona
-No seas infantil- Contribuyo la ojiverde
-Sofía- hablaba de manera sabia- Camille se preocupa por ti, por eso me hizo venir con ustedes, porque créeme preferiría seguir con mi trabajo
-Lo sé, lo sé- sí, Isabella tenía razón, cada vez que salíamos en auto con Camille se preocupaba demasiado –Ah y lo siento por hacerte venir- sarcasmo –Créeme que a mí también me hubiese gustado que te quedaras en el bar

-Como sea… Isabella te acompañara y punto ya- Respondió una molesta Camille
Me sentí como una niña pequeña, sentí que el camino se hacía eterno, Camille iba sentada a mi lado e Isabella atrás… Pero con cada kilómetro que avanzábamos las estrellas se hacían más visibles, la brisa también era más húmeda y fresca, el camino se hacía cada vez más agradable, estábamos a pocos metros de la casa de la tía Carmen, se veían varios autos estacionados ahí mismo.
-No es necesario que te bajes, no te preocupes- agrego la rubia
-Pero… Quiero saludar a tu madre, hace tiempo que no la veo- le reproche haciendo una especie de puchero.
-Bueno- suspiro

Entramos y la primera que apareció fue la madre de Camille la Sra. Eugenia, la cual al verme me abrazo.
-Tanto tiempo Sofía… Disculpa por hacerte venir.
-No se preocupe, yo quise venir, no puedo dejar sola a Camille
-Bueno… Supongo que se quedarán aquí
-No queremos molestar… - Respondió Isabella
-Entonces me llamas para venir a buscarte, de todas formas lo puedes hacer a cualquier hora- Abrace y bese la mejilla de Camille, pero cuando termine de besar su mejilla, se acerco a mi rostro y me beso en los labios.

Así nos alejamos del lugar, ya íbamos a mitad de camino e Isabella dormía plácidamente en el asiento del copiloto, me saque la chaqueta y la tape con ella.
-Gracias… Tenía algo de frío – Susurró al acurrucarse
-Lo siento si te desperté
-No importa- sonrió
-¿Quieres que te vaya a dejar a casa?
-No te preocupes
-Mínimo que lo haga, ya que por mi tuviste que venir
-mmm... puede ser- Sonrió pícaramente

Ella me dio las indicaciones para llegar, realmente no era muy lejos del bar como a 15min en auto.
-Entonces nos vemos-
-Pero ¿Quieres pasar?
-Pero…-Dude
-Mínimo si viniste a dejarme- Sonrió de manera dulce.
Reí ante sus palabras y asentí con la cabeza, subimos al ascensor y ella enlazo su brazo al mío y apoyo su cabeza en mi hombro, presiono el piso n° 7 el cual era el último… Poco a poco el nerviosismo se acrecentaba, especialmente con su cercanía a mí, la puerta se abrió de par en par, dimos algunos pasos y estábamos frente a su puerta, metió la llave sonó un “clic” y la puerta cedió y justo en ese momento sentí que estaba frente a una nueva vida…

Presente…

Ahora me siento igual y sentada en el sofá con Isabella, la cual me miraba un poco preocupada.
-Sofía quiero pedirte perdón… Es que no sé que hacer…- se llevo las manos a la cara, con una mueca de dolor
-No, Isabella, no… Es que no lo hagas, no me pidas perdón… Isabella yo te quiero demasiado y ¿sabes? estoy cansada, demasiado cansada- Me saque los lentes y lo deje en la mesa.
-Sofía, yo también estoy cansada, estoy cansada de tener que ocultar lo que soy… Es que no puedo salir contigo, no puedo tomarte de la mano ni nada en publico y cuando me miras veo en tus ojos lo mal que te hago sentir- Su voz comenzó a quebrarse y su expresión era amarga
- Estoy resignada, ya no importa nada de eso, quiero descansar y respirar tranquila… Desde mi punto de vista, creo que estas mejor con André.
-¿Pero por qué me empujas a estar con él?, si no lo quiero, ¿Sofía acaso no entiendes?
-¡¿Qué quieres que entienda?!- Grite
-Que te amo, que contigo quiero pasar mi vida, no importa como sea, no importa nada más que tú y yo… Hoy, cuando estuve en tu casa y vi a Camille, me descompuse totalmente, me sentí celosa, sentí rabia- comenzó a llorar
-Entonces debes saber como me siento cuando te veo con André…- Dije sin mirarla
-Es que… ¿Por qué estas siempre con Camille?, no entiendo… ¿Sofía tienes algo con ella?- pregunto inquisitivamente
-¿Por qué me preguntas eso?- me sentí descubierta
-Es que ¿por qué tienes que vivir con ella?
-Isabella, no salgamos con agobios… Será mejor que me valla, no tengo intención de discutir contigo- Tome mi bolso
-No te vallas… Lo siento, es que vuelvo a decir no sé que hacer, realmente quiero estar contigo y poder abrazarte, verte despertar todas las mañanas conmigo, que cuando vuelvas a casa este yo esperándote y nadie más… Desde que te vi, sentí que mi vida estaba contigo, sentí que juntas seríamos felices.
-¿Tú crees que yo no sentí lo mismo?- Reproche -Pero dime ¿Acaso sabes cómo me sentí cuando te vi la primera vez con André?, ¿cuándo el te toma la mano?-
-Hablas y hablas de Camille, sé que tienes algo con ella.
-¡¿Qué tiene que ver ella en esto?! Estoy harta de ella y de ti, me ahogan, me aburren
-¿¡Entonces por qué viniste a mi casa?
-¡Porque pensé que contigo podría tener algo de estabilidad por unos días, porque creí que aquí podría descansar…!- el tono de mi voz creció hasta ser un grito, que no descendía, mi respiración se volvía entre cortada y mi pulso estaba acelerado, sentía un mareo terrible y sin más mi mente se nublo, solo sentí cuando caí al suelo…Poco a poco abrí los ojos y me encontré tendida en la cama de Isabella, escuche voces en la sala, quise levantarme, pero no pude, me sentí debilitada, el cuerpo me pesaba, la puerta se abrió y detrás de ella venían Camille e Isabella.

-Has dormido toda la noche- Dijo Isabella sentándose a mi lado mientras tocaba mi mejilla- Vino el doctor a revisarte y dijo que estás anémica- Me miro preocupada.

-Sofía, ¿Qué hubiera pasado si te desmayas en la calle?- Hablo Camille y se hinco en el suelo y apoyo su barbilla en la cama-

-¿Isabella te llamo?- pregunte
-No… Yo vine porque supuse que estabas aquí, estaba preocupada- Suspiro- No quiero que sigamos discutiendo- su voz denotaba arrepentimiento

-Camille creo que no es muy adecuado hablar acerca de eso ahora- Reprocho Isabella

-Pero… -Me miro tiernamente- Sofía quiero que vuelvas a casa.

-Dejemos las cosas claras… No me quedare aquí, fue un infortunio el hecho de que desmayara, porque Isabella sabe que estaba a punto de irme de aquí…

-Pero Sofía tienes que descansar, por favor quédate, el doctor dice que tienes que guardar reposo.

-No me interesa quedarme aquí contigo, ni tampoco contigo Camille… Prefiero estar sola- Así luego de mis rotundas palabras, me levante de la cama, aun que me sentía seriamente debilitada y realmente necesitaba descansar, pero en aquel momento no quise hacerlo…-Por cierto no me busquen.

-¿Por qué siempre crees que tú lo eres todo?, ¿Por qué demonios eres tan arrogante?- Espeto la ojiverde que estaba molesta.

-¿A ver?… Primero me dices que no quieres discutir más conmigo, luego me pides que vuelva a casa y ¿ahora me criticas diciendo que soy arrogante?…No te entiendo, realmente no te entiendo… Por eso estoy harta, harta de todo.

-Por favor Sofía no te alteres que te hará mal- Isabella siempre tan preocupada.

-No te preocupes, estaré bien… Nos vemos- Ya en el ascensor, solo pude recargarme en las gélidas paredes, me sentía tan cansada, el dolor de cabeza había pasado a ser una leve cefalea que no cesaba, caí al piso apoyada en mis piernas, sentí frío y antes de llegar al primer piso, presione el nº7, al abrirse la puerta del ascensor me encontraba aun sentada en el piso, con la cabeza gacha y unas nauseas terribles, me puse de pie a duras penas, ayudada por las paredes anduve por el pasillo hasta la puerta de Isabella arrastrando mi bolso el cual me parecía tremendamente pesado en ese momento y antes de tocar la puerta, esta se abrió y solo alcance a ver el rostro de Isabella con sus ojos llorosos antes de que se nublara la vista… 

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Continuará...

jueves, 3 de mayo de 2012

Un Pincel & Un Microfono 3

Capítulo 3


Se escucho el “clap, clap” de los aplausos, yo estaba maravillada y solo era una prueba, la voz de Isabella me conmovió, y aquella vez en ese mismo instante supe que la amaba.
-Isabella estás más que contratada, bienvenida a nuestro bar “Clover Leaf”-
-Ves, si yo tenía razón… Siempre la tengo- Camille se vanagloriaba de su acierto
-Oh!, por cierto ¿puedes presentarte hoy mismo?
-Si claro- respondió con una bella sonrisa… Y yo suspire, salí precipitadamente del salón y fui a mojarme la cara, había entrado en pánico, era la primera vez que me sentía así frente a una desconocida, mientras reflexionaba
-¿Qué paso, por qué estás aquí?- se escucho una voz tras de mi.
-Dios por que me asusta así- respondí
-Es que de la nada saliste- hablo
-Nada, nada
-Sofía te conozco demasiado bien
-De verdad no es nada- sonreí falsamente, tome su mano y volvimos
-Bueno ya saben que tienen que estar aquí a las 9pm más o menos- Lucia se dirigía a nosotros
-Si claro- respondió Camille por ambas y me llevo a la salida- Nos vemos bye, bye- antes de que cerrara la puerta, pude divisar el rostro de Isabella que me miraba con una especie de tristeza, pero ¿por qué?… En ese minuto no lo supe…
-Sofía, ¿Qué te pareció Isabella?
-mmm...…- Dude en mi respuesta- Si, tiene encanto, creo que con esto a Lucia le bastara- reí un poco
-Si, es que la chica lo tiene, ¿Así que la madre de Isabella es tu jefa?-
-Si…- Aun tenía en la cabeza a la joven… Nos subimos a mi auto, un mini color cereza, durante todo el trayecto yo no mencionaba palabra alguna, así llegamos a casa, me tire en la cama mientras que Camille se duchaba.
-¿Sofía vendrás a darte una baño de tina conmigo?- llamo desde el baño
-Claro- sonreí y a cada paso que daba al baño dejaba detrás una prenda de ropa, así desnuda entre, me pare en el marco de la puerta- Supongo que me lavaras el cabello, necesito que me mimes hoy
-Obvio, ven, ven y dame un beso antes, ya que en el bar no me tomaste mucho en cuenta- respondió indignadamente divertida
-Lo siento, pensaba en otras cosas… O más bien tanto beber y fumar me tenía un poco distraída- respondí mientras me metía a la tina y me acomodaba entre las piernas de Camille, esta tomo un poco de shampoo entre sus manos y comenzó a masajear mi cabello, estaba acostumbrada a que lo hiciera cuando nos bañábamos juntas… Bostece, cerré los ojos, me apoye en el hombro de Camille y descanse, luego de tan relajante baño, me estire nuevamente en la cama solo con toalla, el cabello ya lo había secado, sentí un calor en mi mejilla, claro era la leve respiración de Camille que yacía en desnudez junto mi, desató la toalla que sostenía mi cuerpo, me miro unos segundos, para luego volcarse sobre mi, apoyo su rostro en mi pecho, sus manos buscaron las mías y las entrelazo, atrapándome bajo su cuerpo, dejó caer suaves besos por el camino entre mis pechos, su cabello que aun estaba algo mojado dejaba caer gotitas en mi cuerpo lo cual me causaba escalofríos.
-¿Sabes cuanto te quiero?
-mmm...… no lo sé- dije infantilmente
-Mucho, te quiero mucho.
Su cuerpo se pego al mío, y en un suave movimiento nuestros cuerpo jugaron, su respiración agitada me hacia pedir más de ella, así continuamos por unas horas, en un juego de emociones complementadas, en un juego con sabor a amor. Caí dormida sobre su cuerpo, al despertar eran casi las 9pm y Camille estaba vestida mirándome y acariciando mi cabello.
-¿Por qué no me despertaste?... Llegaremos tarde y Lucia pondrá una cara horrible- reí al final
-Es que… Me daba no sé que despertarte, lucias muy cansada en la tarde.
-Gracias por la consideración- la bese en los labios
-Sabes, busque la ropa que te gusta y esta lista para que te vistas.
-ha ha no tenías porque hacerlo… No soy una niña Camille
-mmm... creo que a veces si lo eres, ya mejor será que te vistas.
La ropa estaba sobre la silla, unos pantalones negros pitillos, camisa blanca ajustada, una corbata a cuadros roja, la chaqueta de cuero y claro mis bototos negros… Camille llevaba un vestido blanco con puntitos negros, zapatos negros de charol con un taco bajo, se veía muy hermosa… Eran ya las 9:15 y recién estábamos saliendo de casa… El bar estaba repleto, lo primero que vi fue a Isabella, sus ojos me miraron, éramos ella y yo, las voces había desaparecido y solo tuve ojos para ella, se acerco de manera seductora hasta nosotras, sonrió con satisfacción y beso nuestras mejillas, pero algo cambió en su mirar justo en el momento en el que los labios de Camille me robaron un pequeño y risueño beso, risueños, porque esos besos siempre me causaban risa y cosquillas.
-Oh! te deje algo de labial en la boca- dijo disimulando falsa sorpresa
-Oh si? Limpiame...- reí nuevamente y Camille limpio mis labios.
Isabella arqueo la ceja, dio media vuelta y desapareció
-Menos mal que llegan- hablo Lucia, que venía con un botellín de cerveza y un cigarrillo en la boca.
-Tú sabes, me quede dormida… Típico, veo que tiene todo a tope
-Si, se podría decir que no doy abasto… Pero va todo bien
-Mínimo- reí –Por cierto ¿A qué hora se presenta Isabella?
-A las 10:30 y creo que también tocara piano
-Ves, si tenía razón, definitivamente me merezco muchos besos hoy- Camille seguía vanagloriándose
-Que si, te daré muchos besos
-Respondes como si fuera una molestia
-Hey déjense de muestras de amor y vayan a su mesa, o prefieren la barra
-No lo sé… Quiero una mesa cerca del escenario- Respondí al tiempo que apuntaba dicha mesa- ¿Lucia te quedan cigarrillos de miel?
-Obvio… te mando una cajetilla y dos botellines de cerveza

Nos sentamos y lo único que hacia era buscar con la mirada a Isabella, no la veía por ningún lado y solo suspiraba una y otra vez, estaba inquieta, Camille por su parte me miraba muy extrañada, a ratos creo que quería preguntar que me pasaba pero dudaba y solo tomaba mi mano como si entendiera mi inquietud, hasta que por fin la pude divisar y lo que vi no me gusto, a su lado se encontraba un chico de aspecto apacible, su ropa era algo formal, llevaba traje, corbata y usaba lentes, el cabello corto y su sonrisa denotaba amabilidad, aquel tenía de la mano a Isabella y de una manera amorosa, a ratos le daba besos en las manos a esta y eso me descoloco totalmente y fue la primera vez que sentí celos de verdad. Bebí lo que me quedaba de un solo sorbo y prendí un cigarrillo con nerviosismo, incluso mis manos temblaron, aun que luego de unos minutos estaba más calmada y ya no estaba al pendiente de Isabella, ahora me ocupaba de mi adorable Camille, conversábamos de algunos planes que teníamos para irnos unos días de la cuidad, de las exposiciones, de los proyectos que yo tenía con Alice Martín y de las cosas que pasaban en la editorial, en fin, trivialidades que nos rodeaban, pero también sobre nuestras familias, en cuanto a la de Camille era muy estricta pero aun así nunca tuvieron reparos en cuanto a nuestra relación, y la mía, mi familia conocía a Camille, pero no hablaban mucho del tema, quizás mi madre preguntaba.
Mire mi reloj y era ya las 10:30 e Isabella se presentaría, no dejaba de lado el cigarrillo y tampoco la mano de Camille, las luces dieron hacia el escenario y todas las personas miraron hacia el, no sé porque razón pero me sentí orgullosa.

-Disculpen, un poco de atención- Lucia había subido al escenario…- Primero, un gusto tenerlos a todo a ustedes en Clover Leaf y segundo, hoy tenemos a una hermosa joven que amenizara con su voz nuestras noches, con ustedes ¡Isabella Giordano!-
El “clap, clap” de los aplausos se dejaron escuchar, Isabella hizo su aparición y yo sonreí.
-Buenas noches a todos, es un agrado estar en el Clover Leaf, espero que disfruten-

La luz se volvió tenue, los ojos de Isabella brillaron y todo comenzó.


Estar contigo
“Cuando escuche el sonido de tu voz,
rompiste los esquemas de mi vida y cantare por ti corazón de ángel tan herido
Quiero estar contigo y robarte cada segundo que pasa
Porque quiero estar en tu vida
quiero robarte los suspiros que lanzas en las noches de soledad
Porque en el cruce de las miradas te encontré
Deja que cambie tu mundo, abre la puerta y llena de luz mi vida
Puedo dejar ir las cadenas que atan mi corazón, puedo dejar ir mi pasado...
Porque puedo despertar cada mañana a tu lado
Y quedarme junto a ti sin remordimientos
Siento que te infiltras en mi pecho
En mis suspiros, en mi sangre y en mi piel
Ahora solo quiero una cosa, solo quiero que estés en mi vida
Porque rompiste mis esquemas
Porque quiero robarte cada segundo que pasa
Porque quiero ser los suspiros que lanzas en las noches de soledad
Puedo dejar ir las cadenas que atan mi corazón, puedo dejar ir mi pasado...
Porque puedo despertar cada mañana a tu lado
quedarme junto a ti sin remordimientos
Y cantar por ti mi canción” 

______________________
CONTINUARA...

miércoles, 2 de mayo de 2012

Un Pincel & Un Microfono 2


Capítulo 2


   El sonido de la cerradura abriendo me despertó de aquellos pensamientos, seguí sentada en el jardín recibiendo los cálidos rayos del sol… Sentí unos brazos rodeándome y unos labios en mi mejilla.
-Te veías tan tranquila- Suspiro – Es raro… Pero, te extrañe demasiado a pesar de solo estar unas horas afuera- frunció el ceño en señal de molestia y prosiguió- A veces no sé porque razón, me gustaría quedarme todo el día contigo, sin tener que salir, sin tener que dar trazo alguno en un lienzo, solo cerrar la puerta y quedarme- Aun tenía el ceño fruncido, su expresión en si era casi de dolor. Mis labios permanecieron sellados, ¿que debía decirle?, es primera vez que Camille dice cosas así, hasta el momento sus actitudes siempre han sido despreocupadas pero hoy, su tono de voz suena muy afligido…Me observo por unos segundos mas esperando una respuesta y luego se fue a su habitación, una vez más me quede pensando, al parecer las cosas se estaban complicando, no quiero que Camille este atada a mi, ni siquiera quiero que Isabella lo haga, estoy bien así, libre, aun que este mismo hecho a veces me hostigue de sobre manera…Analice un segundo más la situación y me levante, camine casi de manera dubitativa a la habitación de Camille, estuve a punto de mover la manilla de la puerta y el timbre interrumpió mi acción, sonó una y otra vez de manera imprudente, hasta que me canse, fui a abrir la puerta y lo que paso a continuación me dejo en shock

-¿Por qué no contestabas mis llamadas?… Estaba demasiado preocupada- luego de estas palabra me abrazo
-Isabella, ¿Qué…qué haces aquí?- mis voz sonaba asombrada
-Al parecer no te agrada mi visita
-No, no me gusta para nada que estés aquí… ¿Vienes con André?- Ironice
-No metas a André en esto… Él no tiene la culpa
-Lo sé, él no tiene la culpa de nada, esa la tienes tú… Isabella acaso no entiendes
-Que quieres Sofía si no puedo hacer nada, sabes que mi familia no toleraría lo nuestro
-¡¿Que nuestro?! Si aquí ya no queda nada, sabes como duele y me molesta el hecho de verte con André, saber que en los mismos lugares de tu cuerpo que yo he besado el también lo ha hecho, creo que no sabes y no sabrás nada… Ah y es mejor que te vallas, realmente no tengo ganas de discutir contigo, ni siquiera escuchar tus excusas baratas
-Es que, es que quiero que escuches lo que tengo que decir…
-¡Es que nada! No necesito tus palabras sin sentidos ni tus disculpas, mejor preocúpate del pobre André, que el debe ser la persona que mas te ama- Deje la puerta abierta y me fui al jardín, Isabella siguió mis pasos, tome un cigarrillo y comencé a fumarlo con una larga calada
-Sabes que no me gusta que fumes
-Y sigues con lo mismo, ¿por qué me fastidias tanto Isabella? podría echarte y no dejarte volver mas a mi casa, incluso no es mala idea que te lleves alguna de tus cosas, así que es mejor que lo hagas, obvio es por el bien de ambas- El sarcasmo aflora con mayor ímpetu, me pare y a ratos la observaba, ella hizo uno que otro intento de acercarse a mi y yo solo la evitaba –Me molesta saber que vienes a disculparte, por favor Isabella ten algo de orgullo, siempre supe que lo que teníamos no tenía ni pies ni cabeza, que no llevaría a nada- Mis palabras se volvieron flexibles, la comprensión tomaba la situación- Sé que tu no tienes la culpa, si no que soy yo la que fomento esto, la que te ve y te sigue, la que añora tus besos y todo de ti… Creo que lo mas sensato que puedo hacer es dejar esto hasta aquí y olvidarnos de todo lo que ha pasado entre nosotras…- Isabella permanecía muda, como si aun estuviera analizando cada una de mis palabras, me senté a su lado, le di la ultima calada a mi cigarrillo y lo tire al suelo, mientras pensaba que decirle o mas bien que agregar para despertarla de su letargo, sonó mi móvil, y para mi sorpresa la voz que escuche del otro lado pertenecía a la madre de Isabella.
-¿Sofía?
-Si, dígame
-Oh querida te llamaba para invitarte a la cena que habrá por mi cumpleaños, puedes venir con quien gustes
-Pero…
-No, Sofía tienes que venir, es mañana… Que estés en casa alrededor de las 7pm está bien, además solo habrá amigos íntimos de la familia
-Estaré ahí no se preocupe… Hasta mañana entonces.
-Si no vienes me molestare bastante, oh! además hay algunos proyectos de los cuales quiero hablarte, hasta luego- colgué

-Al parecer estaré ligada a ti eternamente… ¿Por qué no me dijiste lo de tu madre?- sonreí como de fastidio seguido de una mueca de lamento
-Bueno, ni yo sabia que haría algo- respondió con la cabeza gacha
-Como sea, aun que tenga problemas contigo, aprecio mucho a tu madre como para dejarla plantada.
-¿Sofía?- la voz de Camille desde la habitación- ¿Estás con alguien?- Su tono de voz era el mismo despreocupado de siempre
-¡Si... Está conmigo! - Respondió Isabella de manera molesta.
Se escucho el “tap, tap” de los rápidos pasos de Camille hacia el jardín, se paro en el marco del gran ventanal y su sonrisa era demasiado cínica no pudo disimular su antipatía ante la visita de Isabella, esta última al verla solo arqueo la ceja
-Tu tono sonaba molesto querida Isabella- Sarcasmo a la médula
-No… Solo que me choca un poco saber que tú también vives en esta casa.
-Mala suerte mí querida Isabella, vivo con Sofía hace más de 5 años y obvio, paso más tiempo del que tú puedes pasar con ella, además esta casa la compramos juntas- las respuestas de Camille eran cada vez más hirientes, yo solamente escuchaba, en el fondo me causaba un poco de risa y preocupación saber de Camille defendía su posición, pero mi sentencia estaba dada, ella se ato a mi y yo no me di cuenta, no sé que rumbo tomara esto.
- Será mejor que me valla, tengo que ir con André, me escape de casa por unos minutos, solo para poder verte Sofía- dijo tristemente
-Dale mis saludos al agradable André- Ironizo Camille
-Hasta mañana Sofía- y luego de sus palabras deposito un suave beso en mis labios no sin antes verter unas cuantas lagrimas, las cuales cayeron en mis mejillas.
-Lo siento- susurre, a decir verdad, no me gustaba esto ya que me provocaba dolor y un gran cargo de conciencia.
Solo se escucho la puerta cerrándose levemente, los ojos de Camille se posaron sobre los míos, su mirada denotaba reproche, molestia, era primera la primera vez en años en la cual me mira de esa manera
-Al parecer aun no entiendes las cosas
-Camille no empecemos con agobios, me basta y me sobra sentirme mal por Isabella…Y ¿entender que? Que quizás cometí el error más grande al dejar que estas cosas pasaran, dejar que entraras en mi vida, dejar que el corazón se me dividiera entre ella y tú… Eso- le grite y proseguí – Estoy aburrida de darle vueltas a lo mismo cada vez que las veo, no quiero que ninguna de las dos se ate a mi
-Eres demasiado egoísta Sofía, estas solo por tu bien estar
-Lo soy y por lo mismo me voy de esta casa
-Y ahora escapas
-Llámalo como quieras- prendí un cigarrillo y camine a mi habitación…- Voltee y proseguí -Cuando este instalada vendré por mis cosas- Busque lo mas esencial que tengo, o sea, mi notebook, mi móvil, el Mp4, las gafas de sol, mis escritos, algo de ropa, zapatillas y cigarrillos que es mi mayor vicio y obvio dinero, o si no mi vida se iría literalmente por un tubo, ya con mis cosas listas, tome mis llaves y camine a la puerta sin si quiera despedirme de Camille, creo que estaba mas que molesta, demasiado, hace algo más de 30min mí relación sentimental con Isabella se había terminado y todo en un mas que caluroso día… Eran alrededor de las 6pm y aun se ve el sol, así que solo vago por las calles que siguen atiborradas de gente, mientras camino pesadamente pienso en donde dormir y que obviamente me otorgue estabilidad por unos días, en realidad a mi parecer la única persona que me puede otorgar algo de eso es Isabella, pero no podía quedarme con ella, sería como meterme a la boca del lobo, aun que se que ella no es estúpida y sabe fácilmente diferenciar entre el amor y la amistad o mas bien sabe lo que es un no. De esa manera no me queda más que ir a su departamento en el centro, aun que en el camino a este me devolví unas 5 veces, hasta que anocheció ya son las 11Pm y ahí estoy fuera de su puerta con el dedo tembloroso a punto de tocar el timbre y una vez más titubeo.
-Pero… ¿por qué estoy aquí?- susurre casi con pesar más bien con arrepentimiento.
-¿Sofía?...-
-Isabella… yo- No soy capaz de mirarla a los ojos
-¿Por que estás aquí?... ¿Pasó algo?- estaba visiblemente preocupada y me siento tan aliviaba al escucharla, se acerca y pone su mano en mi mejilla, ahí me doy cuenta que no puedo dejar de amarla y que no puedo alejarme de ella aun que lo quiera.
-Lo siento, lo siento Isabella
-No importa… ¿Solo dime que paso y por qué llevas un bolso?… ¿No será que Camille te hecho de casa?
-No, y no puede hacerlo esa casa es de ambas, solo puedo decir que no me sentía muy cómoda con ella-
-No te preocupes, puedes quedarte, de todas formas el departamento es muy grande para una persona solamente
-Pero- me mordí el labio y fruncí el ceño
Sus brazos me rodearon en un cariñoso y delicado abrazo
-No importa, no importa- respondía mientras apoyaba su barbilla en mi hombro.

Entramos y me sentí como la primera vez que entre en este departamento

Hace 2 años atrás…

Aquella vez estuve todo el día en el bar donde canta actualmente, ¿que hacía ahí yo?... Bueno ayudaba a la dueña, Lucia, ya que somos amigas de infancia y hace poco que había abierto y necesitaba ayuda con algunas cosas, el lugar era bastante cuidado, las paredes eran de color caoba, el piso era de baldosa negra y en cada mesa había una especie de lamparita, las mesas y sillas eran de madera barnizada, en total habían unas 15 mesas, en si el bar era bastante acogedor… Lucia necesitaba un complemento para el bar, para darle el toque especial del cual ella llevaba semanas hablándome, por eso estaba yo ahí, porque le había comentado que Camille conocía a una joven muy “interesante” según sus propias palabras, ella la traería al bar…Eran las 5pm, con Lucia estábamos fumando mientras esperábamos a Camille, el lugar ya estaba levemente aromatizado con el olor del tabaco de miel el cual solemos fumar cuando conversamos.

-Ésta chica con la que vives, Camille… ¿Hace cuanto que conoce a esa joven?- pregunto mientras destapaba un botellín de cerveza
-mmm... hace 1 años o más, no lo sé realmente, pero según Camille, esta chica creo que se llama Isabella es muy talentosa o algo así
-ha ha no me irán a traer a cualquier estúpida.
-No lo creo, Camille no es tonta, ademas está advertida- reí
-Por cierto como va la relación de ustedes
-Oh eso… Es una relación abierta, Camille no pasa mucho en casa a veces y le dije que ella podía hacer lo que quisiera, que no está atada a mí
-Oh! Sabias palabras Sofía ha ha ha- estábamos bastante animadas
-¿Y tú?, ¿no hay nadie, ni una chica o un chico por lo menos?
-Realmente no tengo tiempo, y ellos o ellas exigen mucho y es un fastidio y menos ahora con el bar… Ves si podríamos haber sido pareja Sofí, pero no eres mi tipo.
-Tu tampoco lo eres Lucia- seguíamos riéndonos
-Ha pasado algo de una hora y aun no están aquí, ¿crees que paso algo? Y ya llevamos 4 botellines de cerveza
Se escucho el “tock, tock” de la puerta, Lucia se paro a abrir y por fin aparecían las mujeres que esperábamos, Camille nos saludo a ambas, mientras la otra chica, Isabella, miraba de manera nerviosa el lugar
-Bienvenida a mi humilde bar “Clover Leaf”… Mi nombre es Lucia Caut- se dirigía a la joven desconocida.
-Gracias… Soy Isabella Giordano, mucho gusto, gracias por darme esta oportunidad- la joven sonaba muy cortes… Yo seguí bebiendo mi botellín y dando una que otra calada a mi cigarrillo totalmente distraída
-Disculpa… ¿tu eres Sofí cierto…?-Entrecerró los ojos ¿O sea Sofía Almeida? - se acerco- ¿Tú… trabajas con mi madre? Con Alice Martín- habló de manera muy animada casi sorprendida- Te he visto un par de veces en el trabajo de mi madre.
-¿Ah?- mire de reojo mientras bebía aun-... Oh… ¿Tu madre?...- la mire directamente- hahaha como no me di cuenta el parecido...Sí, yo trabajo con ella
- Sí- Rió… - siempre me habla de ti, ella dice que escribes como lo dioses, a pesar de lo joven que eres, pero ella nunca menciono lo guapa que eras.
-¡OH!... ¿Yo? ¿Guapa?… No, no lo soy- sonreí mientras fumaba al punto de quemarme los dedos
-Ahora se hace la modesta…- reprochaba Lucia con una sonrisa burlesca…- Ya basta de conversaciones, a lo que vinimos, por favor Isabella en el escenario es tuyo.
- Sí-
Se paro ahí, yo quede boquiabierta por la belleza de la joven, actualmente me sigo maravillando con ello, pero en aquel entonces era una niña para mí.
-Cantare algo que escribí


“Mientras esperaba por ti, comprendí muchas cosas
Donde esta el amor que tanto espere
Donde se perdió eso que teníamos
Acaso desapareció entre mis dedos
Acaso desapareció entre los cuerpos que danzan
Sin tocarse el uno al otro
Y mire dentro de mi alma y viaje a mis adentros
Pensé que había olvidado eso que llaman amor
Pensé que lo había enterrado y aun esta ahí
Esperando que el roce de tus dedos y el calor de tu cuerpo lo despierte
Espero que me despiertes, solo espero a que despiertes”

___________________
Continuará...

miércoles, 25 de abril de 2012

Un Pincel y un Micrófono 1

 Camine durante toda la noche, pensando, pensando en ti, en este tortuoso amor, en ese que a veces no me deja dormir, que a veces me trae de cabeza y hace que me hace cometer mil errores solo por la simple razón de querer verte y poder sentir el abrazo que tanto he extrañado… A veces me siento desnuda y sola, ya que aun que mire otros ojos es imposible no pensar en ti… Muchas veces he deseado encontrarme contigo, pero con una “tú”más madura, feliz, no quiero encontrarme con la mujer que me cautivo en un principio, porque sería enamorarme de un recuerdo.

He pasado semanas con la cabeza en la luna, con la mente en un infierno constante… He pasado meses, probando el amor de otras mujeres, escuchando las tonadas de otras voces, y el tacto de otras pieles…

                                                                                                                         Sábado 12-Septiembre-2009
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Capítulo 1

La música y el humo del cigarrillo son mi compañía últimamente, la tenue luz de los bares también lo son y hoy, hoy no es la excepción, el sonido de la música, el suave vaivén de melodías hace que mi cuerpo y mente entren de un lapso de tranquilidad, quizás por esa razón me gusta estar aquí, la luz se apaga y uno de los focos apunta al escenario del bar, ahí una bella joven de 21 años se sienta en uno de los banquillos, un violín hace su aparición y la chica comienza a cantar, todos los jueves se presenta y yo estoy acostumbrada a escucharla, a veces toca el piano mientras canta, es como si ella con su voz le diera el toque final a mi noche… Su presentación es de una media hora y todo el bar disfruta de su música, después de cantar, siempre se sienta a mi lado en la barra, apoya su cabeza en mi hombro y susurra en mi oído “Te extrañe”, me quita el vaso del cual estoy bebiendo y bebe de el, sonríe y besa mi mejilla; sus manos buscan las mías, las entrelaza a las de ella, son las 3 de la mañana y nos retiramos del bar, caminamos a su pequeño departamento, la mujer que canta y que en estos momento lleva mi mano se llama Isabella Giordano, una joven de cabellos negros con mechones rojizos, una joven de amplia sonrisa y voz suave, esa voz que al susurrar se vuelve exquisita, sus ojos, sus bellos ojos celestes que son como el cielo, su contextura es delgada y piel blanca, posee unos lindos labios carnosos y nariz respingada, de dedos delgados y frágiles, propios de una pianista y así de esta manera Isabella es la mujer ideal para mi.  Su caminar es un tanto seductor, quizás seductor desde mi perspectiva, la ropa que usa siempre esta ceñida a su esbelto cuerpo, solo a veces lleva cosas holgadas y aquellas veces es porque le gusta ponerse mis chalecos luego de hacer el amor. Su aroma…Isabella tiene un olor muy especial, como a frutos rojos, a frutillas y arándanos, cuando me abraza su olor queda en mis ropas, cuando duerme en mi cama su olor también yace ahí…

Entramos al departamento cierro la puerta y ella se abalanza sobre mi dejándome contra la puerta, busca mis labios como un alivio a su desesperación, tira el bolso, toma mis manos y las pone sobre su cintura. Ha pasado casi una semana desde la ultima vez que hicimos el amor, el beso se profundizo y las lenguas se palparon, el calor de la situación provoco que poco nos fuéramos desnudando y ahí, ahí la quise mas que nunca, solo la contemple unos segundos, la apegue a mi nuevamente, el tacto de su exquisita piel me volvía loca; deslice mis dedos por su espalda, bese su cuello, lamí sus pechos, mordí sus pezones, quería demasiado a Isabella, caímos al amplio sofá, la brisa de la noche que se colaba por las cortinas provocaba un leve escalofríos en ella y buscaba mis brazos nuevamente, deposita poco a poco besos en mi cuello, en mis hombros en mi barbilla, con sus dedos delinea la curva de mis pechos y los lleva a su boca, los chupa y los muerde, no puedo negarlo cuando estoy con ella pierdo un poco la cabeza.
-Sofía… Sofía- gemía – Sofía estoy tan enamorada de ti- Decía mientras una de mis manos acariciaba su sexo, estaba sentaba sobre mis piernas de frente, a cada paso que se acercaba al orgasmo sus dedos se clavaban en mi espalda, sus labios besaban mis mejillas y boca, su mano bajo por mi vientre y palpo la humedad dentro de mi y comenzó a acariciar hasta que llegue al orgasmo junto con ella, se recostó sobre mi y beso mis manos, se acurruco en mi pecho he hizo que la envolviera con mis brazos, al parecer su piel se había enfriado quise ir en busca de una manta pero no me detuvo.

-Deja que me quede más así, Sofía, extrañaba tu aroma, extrañaba tu cuerpo- Susurró

 Las horas pasaron y el sol asomó por el horizonte, abrí los ojos y no sentí a Isabella a mi lado, levante la cabeza por sobre el sofá y ahí estaba mirando por el ventanal hacia el amanecer, podía escuchar como tarareaba una de sus canciones.

-¿Vienes a dormir conmigo?- Sonreí mientras estiraba mis brazos hacia ella
-Tengo que salir… Tú sabes- corto mi inspiración
-Sí, lo sé, para mi lástima- dije con molestia

Me levante del cálido sofá en busca de mis cosas, me metí a la ducha... Diez minutos más tarde ya estaba afuera y vestida, la mire expectante, me acerque.
-¿Tan pronto te iras?- pregunto con un dejo de dolor
-Isabella, bien sabes que me quedaría más, pero tú debes salir y no estoy como para quedarme todo el día aquí esperando por ti… Cuando te desocupes llámame o…
-Sofía no te molestes- puso sus manos en mis mejillas
-Molesta no… aburrida de la absurda situación en la cual estoy por tus silencios- quite sus manos de mis mejillas.
-Sofía quiero que te quedes, que me esperes- busco mi mirada
-No… Isabella no soy tu juguete, quizás esta sea la última vez que este en esta casa, o más bien la última vez en la cual hiciéramos el amor… Nos vemos.

Camine hacia la puerta y mire de reojo a Isabella que solo me miraba confusa y triste, tome también mis gafas de sol, por un momento quise volver, abrazarla y decirle “Me quedare y te esperare” Pero no… Cerré la puerta tras de mi.
 El día estaba caluroso, solo voy con una polera holgada y gafas de sol, me dirigí a casa, no voltee a ver como desaparecía del panorama el departamento de Isabella que esta en el 7 piso el cual es el último, no sé si para mi fortuna o desgracia, en su casa no tenia casi nada de mi ropa, puesto que no solía quedarme a dormir, pero por el contrario ella si lo hacía en mi casa, mi habitación estaba cubierta de pequeños detalles de esta mujer, entré de manera sigilosa, por fin estoy en mi habitación y odie profundamente cada cosa de Isabella, escuche que tocaban a mi puerta y luego un rostro más que familiar se asomaba, era la linda Camille… Si “linda” porque lo es, con sus sonrisas, sus cariños furtivos, sus abrazos de sorpresa cuando yo estaba absorta en mis pensamientos, sus tasas de café a altas horas de la noche en esas noches frías mientras yo trabajaba en algún proyecto, y también por su rostro y su físico, somos casi de la misma estatura 1.65 y de la misma edad, ella es muy pálida, tiene los ojos cristalinos de un verdoso profundo, sus mejillas son levemente rojizas como si constantemente estuviera ruborizada, su cabellos son, como decirlo ¿castaños? Mejor dicho rubios, lleva el pelo hasta los hombros, aun que la mayoría de las veces lo lleva recogido y así también se ve linda, su voz, no sé porque pero siempre puedo recordarla… Entró a la habitación y directamente se tiro sobre mi cama, yo permanecía sentada en mi escritorio mirando algunos trabajos que había pospuesto, Camille estiro uno de sus brazos y atrajo mi silla hasta ella, me miro con sus bellos ojos y se mordió los labios, solo suspire y la entendí, me acerque mas y rocé sus labios, poco a poco me fui posicionando sobre ella, pero no llegue nada mas, solo la bese y no era por excitación si no que era de cariño, sus besos siempre están dotados de ternura, de complicidad, sus caricias son tan delicadas, siempre, siempre se ha comportado tan dócil y yo tan mimada con ella, es que la adoro.

-Sofía… Discutiste con Isabella ¿cierto?- su voz sonó algo distante
-Algo así… Sabes a lo que me refiero
-Por que no la dejas… ¿No sería más fácil?
-No lo sé…
-Bueno da lo mismo, se que siempre volverás a casa, se que tus labios también son míos y que aunque la estúpida de Isabella te tenga, se que estas mas cerca de mi que de ella… Oh! por cierto hoy la veré, tengo algunas cosas que ajustar con respecto a sus presentaciones

¡Lo olvidaba!... Camille, es pintora, muy reconocida por cierto, y también la persona que arreglaba las presentaciones de Isabella, irónico ¿cierto? Las dos mujeres con las cuales me acostaba eran amigas o algo así… Si, se puede pensar que soy una persona mala y perversa y quizás lo soy… Pero Isabella tiene novio, si un novio esplendido aun que no recuerdo como se llama, pero se que el adora a su novia, siempre le envía flores o la llama en la noche antes de una presentación, a veces estaba presente y con eso tengo que soportar el hecho de que se besen en mis propios ojos, o que pasen por mi lado tomados de la mano, al final se podría decir que solo Camille es inocente por el simple hecho de que no besa a nadie mas que yo, y yo…yo tengo el corazón dividido…

_________________
CONTINUARÁ...

lunes, 13 de febrero de 2012

Crees en los Milagros?? Parte 4

Shiori se retiro del lugar, mientras que Juri aun dormitaba, las puertas de la esperanza estaban abiertas nuevamente, la esgrimista seguía pensando en ella, pero la sentencia estaba dada, esta última había levantado un muro y ese era el del desprecio, el ser ignorada completamente por Arisugawa, pero aun así su mente seguía llena de recuerdo amables y dulces, pero todo se venía abajo cuando llegaba a su mente el nombre de “Charlotte Giordano”, es que la amatista no lo podía cree, ¿Qué tenía Giordano?, ¿Qué veía en ella Juri?, es decir, según Shiori ella misma era la pareja perfecta para la ojiverde, pero por ahora no podía hacer nada.

Charlotte andaba en busca de Juri, le había perdido la pista desde el desayuno, anduvo por casi una hora por toda la universidad, solo le faltaba el lugar preferido de su novia y este era el gran roble donde esta última dormía y/o reflexionaba y precisamente ahí estaba, durmiendo muy tranquila, se acerco sigilosa y se sentó a su lado, la observo como si se tratara de la obra de arte más hermosa, es que simplemente le fascinaba todo de Juri, amaba su fina sonrisa, la templanza, su valor, su amor por la carrera y disciplina, sus besos, el cuerpo, su tenue pero firme voz, todo eso y más le hacían perder la cabeza. Ahora debía despertar a la joven pelinaranja, la movió un poco pero no funciono, así solo le quedo otra forma de hacerlo y esa era llenar de besos a su novia, y así fue, primero en la frente de manera suave, para luego seguir a la punta de la nariz, después en el mentón, se acerco a una de sus mejilla y deposito un beso más firme, para por fin besar los tersos labios de su amaba, la cual al sentir los labios de su pelinegra le correspondió el beso y esta ultima se separo de ella.

-Estabas despierta- hablo sorprendida
-Si, pero quería disfrutar de tus besos más de lo habitual- sonrió divertida, para luego abrazarla, haciéndola caer en sus brazos
-Por cierto, ¿por qué desapareciste toda la mañana?-
-Estaba cansada, nada más
-Es que te busque por todos lados
-Charlotte, sabes que si no estoy en el salón de esgrima estoy aquí- acariciándole la cabeza
-Además, desde esta misma mañana algo te pasa.
-Charlotte- Aclaro su voz un poco- No me pasa nada- respondió, pero nuevamente le mentía a su novia, pero que le iba a responder, claro que la recién llegada había sido la mujer que más había amado en la vida y que quizás aun la amaba, que en un momento de debilidad dejaría todo a un lado y volvería con la amatista y que esta misma le había roto además de robado el corazón, que solo hace unos meses había comenzado a reconstruir su alma, todo gracias a su querida Charlotte, pero si le decía eso, el milagro de Shiori se concretaría otra vez y no, eso no podía ser, porque no caería dos veces en la misma trampa, ahora creía en ella misma, siempre lo había hecho, pero anteriormente estaba dentro de los duelos para conseguir los milagros, la eternidad, las estrellas, cualquier cosa que quisiera, pero más que buscar esas cosas, lo que quería Juri era echarlas por tierra, pero aun así el milagro de Juri era ese en el cual Shiori le correspondía, pero si se realizaba sabía perfectamente como terminaría y así era, es decir así fue, pero ni la misma Juri contaba con que Shiori sentía algo por ella y esto lo supo el último día que estuvo en Ohtori.

Hace 3 años atrás...

Ese día todo era complicado, en la mañana había hablado con sus compañeros del consejo estudiantil, les contó que se iba del instituto por motivos de fuerza mayor y los demás de cierta manera comprendían el hecho, Juri hablo en privado con el joven Kaoru, el ojiceleste, su mejor amigo solo le deseo lo mejor, el sabía todo el embrollo con Takatsuki y por eso la entendía mejor que nadie, luego de eso hizo todo el papeleo para su traslado, seguiría su último año en el instituto de la universidad donde se cambiaba y luego tomaría derecho.
Comenzaba a atardecer y decidió ir a ver a su amigo, a su superior de armas, compro unas rosas azules dirigiéndose al cementerio, llego a dicho lugar, se adentro en el mirando todas las tumbas que había hasta que llego a la de su amigo, hecha de mármol, donde estaba perfectamente esculpido el nombre de este “Tsuchiya Ruka”, se sentó en la esquina de la lapida.

-Hola… Hace un tiempo que no venía a dejarte rosas azules, que son tus preferidas- sonrió de medio lado- Gracias por cuidar siempre de mi, recuerdas las últimas palabras que me dijiste “No te preocupes Juri, no te preocupes”, bueno ahora ya no lo hago, ahora me iré de Ohtori y buscare mi propio camino, como lo hiciste tú, prometo volver cuando esté mejor- dicho estas palabra, puso las rosas en agua y rezo unas cuantas veces y se marcho del lugar. Ahora solo le quedaba una última cosa, pero no lo quería hacer, ¿Es que acaso se lo merecía? Medito Juri, pero era obvia la respuesta y esta era un no.

En la noche decidió ir al lugar que más le gustaba del instituto, este era el salón de esgrima, en donde obtuvo solo la victoria, se fue a cambiar y por ultima vez llevaría el uniforme de esgrima de la academia, abrió su casillero, saco a su compañero infalible, su querido florete, ya en el salón, respiro hondo; llenando sus pulmones con el aire del lugar, observo el recinto, se sentó en el piso y lo acaricio, toda la escena era nostálgica, luego se ubico en la silla, desde donde siempre observaba los combates y los entrenamientos de sus compañeros, medito un poco y tenía razón, iba a extrañar demasiado Ohtori, que sin importar que, era su casa, su hogar, ahí conoció a Miki, a Toga, a su amada Shiori y por su cabeza pasaron solo recuerdos de esta, su presencia, su risita nerviosa, su mirada que la desconcertaba, las pocas caricias que le regalo y su delicada voz, es que simplemente, la amaba por sobre todo; pero para espantar tan melancólicos pensamientos, procedió a levantarse y ponerse en guardia, despejo su mente e imagino un compañero de entrenamiento, con pasos firmes y una agilidad enorme, dio variadas estocadas cada una con una majestuosidad única, los ojos de la esgrimista brillaban al momento de ejecutar tales movimientos, es que este deporte la hacía sentir sumamente viva, pasaron las horas y se sintió satisfecha y a la vez cansada, descansó unos segundo, para después ir a tomar una ducha fría, sintiéndose más relajada miro su uniforme del consejo estudiantil con algo de pena y se lo puso ya por ultima vez al igual que su uniforme de entrenamiento. Todo estaba en penumbras cuando salió, amaba los colores que provocaba la noche, se dispuso a caminar pero una voz la llamo, se volteo a ver y sus ojos no le daban crédito, ahí estaba la dueña de su corazón.

-Shiori... ¿Qué haces afuera a estas horas?- habló pesadamente
-Quería verte-
-¿Por qué?- suspiro la pelinaranja, con un dejo de molestia
- Quiero estar contigo- respondió la joven
-No... Shiori- tomo aire y dejo salir todos los reproches que tenía dentro desde hace ya mucho tiempo- Entiende, ya no quiero más juegos, si te gusto, si me amas o que sé yo, dímelo, pero basta de este tortuoso juego, estoy cansada- respondió casi al punto de las lagrimas pero las contuvo para que así Shiori no se diera cuenta
-Yo...
-Tú, nada- Siguió reprochando a la amatista- Te fuiste de Ohtori, supuestamente me quitaste al chico que quería... Vuelves, tratas de acercarte, pero me quitaste algo que jamás me importo, Shiori... tu eras la que me importaba, nadie más que tu- Por fin hablo con sinceridad
-¿Te importaba?... ¿Es que acaso ya no es así?
-No, ya no... Me iré
-¿Dónde?... ¿Por qué ahora?- hablo desesperadamente…
-Eso no importa... Pero me alejaste de ti Shiori, con tus desprecios; con tus palabras, con tu mirada, con esa maldita actitud.- Alegó y tenía razón de sobra.

Juri por primera vez en su vida rechazaba a Shiori, siempre estaba detrás de ella, pendiente de cualquier cosa que viniera de esta, pero ya no, miro a su amada a quien se le nublaron los ojos, sintió tanta pena, Shiori la abrazo, Juri no lo soporto y lo correspondió, era la última vez que la tendría en sus brazos, le dolía, se le rompía el alma, pero debía hacer tripas corazón, pero no contaba con que Shiori atrapara sus labios en un beso con sabor a victoria y también a derrota, sintió las lagrimas de su adorada niña, y derramo unas también que se confundieron con las de su acompañante, terminaron separándose por falta de oxigeno, Arisugawa desvió su mirada para que la otra no viera sus lágrima, pasaron unos segundo y Shiori comenzó a caminar a los dormitorios comunes llevando con ella a la esgrimista, estaban a punto de llegar pero esta última detuvo el paso.

-No puedo... No quiero que esto acabe así- pronuncio estas palabras suavemente- Shiori ya no creo en ti- hablo casi lastimeramente, dicho esto, Juri le beso la frente y se marcho del lugar, dejándola sola.

-¡Pero yo te amo!- le grito

-No te creo- respondió sin voltear mientras las lagrimas se asomaban nuevamente

_____________________
CONTINUARA...

jueves, 29 de diciembre de 2011

Extraña II


Necesitaba un baño urgente, aun que ¿Para qué tanta parafernalia?, si solo saldría con una puta, pero aún así debía ir presentable, Gabriela tampoco era una mujer descuidada, por lo tanto fue a su casa de igual manera y ahí por fin, medito sobre ir o no, sobre ir a la casa de los Spinoza, pero ¿Por qué no disfrutar de un ambiente diferente al del hogar de su compañero de trabajo?, así que se baño lo más rápido posible, eligió un lindo conjunto, pantalón negro, una polera gris y un blazer negro también, peino su cabello en una cola de caballo, se maquillo un poco, algo de brillo en los labios y estaba completamente lista, escucho su celular y por el tono de este supuso que era un mensaje, pero lo ignoro, salio a toda prisa.

Miro su reloj, las 9:15 estaba bien en la hora, iría en auto, saco de su chaqueta la tarjeta de la joven, reviso la dirección, extrañamente la joven vivía cerca del trabajo de Gabriela, así que en 10min. estaría ahí y así fue, se encontró afuera de un lujoso edificio, lo miro bien incluyendo la placa que sirve de presentación de los edificios y en esta se encontraba inscrito el nombre de la arquitecto y lo recordó; el edificio en cuestión era uno de los primeros proyecto en los que participo, ahora si todo le parecía una broma, rió un poco y se dispuso a entrar en aquel edificio, este tenía 30 pisos y cada inquilino era propietario de un piso completo, además todos poseían una llave del ascensor, por lo tanto para subir se requería permiso del propietario. Gabriela se acerco al conserje para preguntar por Joan, el hombre de edad le otorgo una llave que la llevaría directamente donde la joven, esas llaves se introducían en una cerradura especial, según la llave era el piso, Joan vivía en el piso 30 y por lo que podía recordar este era el más grande de todos, saco conclusiones, al parecer la cabaretera era una mujer con mucho dinero o muchos amantes, imagino que hasta políticos, mafiosos y tipos de esa calaña, se habían acostado con la meretriz y en un momento sintió asco, no podía imaginar las cosas que hacía y aun que fuera un trabajo le parecía atroz que una mujer tuviera que usar esas estrategias para ascender en la vida ."Todos tenemos motivos para ser quienes somos" pensó, ya estaba en el piso 29, reviso su reloj, las 9:30 en punto, arreglo un poco su chaqueta, respiro hondo, los nervios estaba apareciendo, escucho la campanilla que indica la llegada al piso en cuestión. La puerta abrió de par en par, frente a ella, estaba el piso mas lujoso que podía haber imaginado, inspecciono todo con mirada critica, pero lo más extraño era que aun no aparecía su anfitriona, comenzó a sospechar que era una jugarreta del propio André, ¿Por qué como una cabaretera podía tener semejante lugar para ella sola?
 Escucho unos ruidos extraños, más bien el ruido de alguien cayéndose, y ahí despertó de su letargo, caminó rápido al lugar donde había escuchado el sonido, entro despacio y no le dio crédito a sus ojos, frente a ella, un hombre corpulento, semidesnudo y con un gran tatuaje en el brazo, forcejeaba con la rubia, que estaba completamente desnuda y de un momento a otro cegada por la rabia Gabriela se abalanzo sobre el hombre, el cual solo con agitar su brazo se la saco de encima, pero la joven se lanzo nuevamente con las fuerza que tenía y logro que el hombre soltara a Joan, quien gritaba una y otra vez desesperada sin saber que hacer, el hombre se acerco con mirada asesina a Gabriela, la tomo por el cuello tratando de asfixiarla, pero la arquitecto un poco mas rápida le dio un golpe bajo en los genitales y el hombre callo estrepitosamente quejándose, pero tomo una pierna de la arquitecto haciéndola caer, la arrastro hacia él y le quebró el brazo derecho a la joven y seguido de eso un puñetazo en la nariz, la cual sangro estrepitosamente, el dolor era demasiado fuerte, Gabriela solo gritaba, con la cara toda ensangrentada, pero llena de adrenalina con el brazo libre y con todas sus fuerzas le dio un golpe en la cara al corpulento hombre que aun yacía en el suelo, le dio uno en el ojos y cuando el hombre se cubrió y la soltó, rápidamente se puso de pie y con la pierna derecha le dio una patada en la cara y le piso la mano hasta sentir como se quebraran los huesos de este, el agresor quedo inconsciente tal vez de dolor o quizás Gabriela le dio en una parte delicada, pero así rápidamente llamo a la policía, minutos más tarde, las jóvenes se encontraban en el hospital, ya que al ver el desastre que había quedado en el departamento y el estado deplorable de Gabriela y unas evidentes marcas de golpes en Joan, fueron llevadas ahí y un hombre de unos 40 años les tomaba declaración a las jóvenes y el matón de turno estaba abajo siendo llevado a comisaría.

-Cuénteme Señorita Klimt, ¿Qué fue lo que paso?

-Bueno, yo venía por la señorita, la llevaría a cenar, pero cuando llegue escuche ruidos extraños, así que fui a ver y fui testigo de como el hombre trataba de violar a la señorita y trate de sacárselo de encima, forcejee con él, como ve mi brazo derecho está hecho un desastre y me dio un golpe en la nariz, y yo me tuve que defender como pude.

-Así veo... Señorita Klimt gracias por su declaración, pero su deber era llamar a la policía primero, no dárselas de héroe, luego sera llamada a declarar a un tribunal, el hombre con el cual paso todo es un fugitivo, muchas gracias por su ayuda de todas formas.

A Joan le habían tomado declaración por separado, así que pasaron unas horas para que pudieran verse, Gabriela permanecía recostada en una camilla, ya que al parecer no solo tenía el brazo quebrado si no que un esguince en el pie izquierdo, por lo tanto no se podía mover mucho, lo único que hacía era quejarse y suspirar.
-Pero quien me manda a hacer de heroína, si soy una debilucha- se decía así misma en voz alta
-Pues yo no pienso eso...- Escucho la voz de la rubia, que entraba a la habitación- Gracias por salvarme-
-No me las des... Cualquiera hubiera hecho lo mismo- Hablo recta, casi rabotica.
-Ahora yo te debo mucho- Se acerco y le acaricio la frente, se sentó en una silla cercana a la camilla
-No debes hacer nada por mi...-Hablo casi suspirando...-Solo una última cosa... Toma mi celular y busca el nombre de André Spinoza y llámalo para que me venga a recojer
Dicho así, la joven marco pero no contestaba hasta que por fin atendió, pero no era la voz de el, si no la de una chica, la voz de Lisa.
-Gabriela? estás con André?
-Disculpe...No habla con Gabriela, pero ella necesita que la vengan a buscar a la clínica Almeida, puede decirle al señor Spinoza que venga por ella.
-¿Qué le paso a Gabriela?, yo soy amiga de ella, soy Lisa la esposa de André
-Tuvo un accidente
-Voy para allá- y colgó, Joan le entrego el celular a Gabriela
-Estaba André?- pregunto una adolorida arquitecto
-No, me contesto una mujer, dijo que se llamaba Lisa
-¿Qué le dijiste?
-Que estabas aquí, que habías tenido un accidente
-Rayos... No debiste decirle... Dios santo ahora comenzaran las preguntas
-Pero si vendrán por ti y estarás mejor
-No... No estaré mejor, si no que Lisa estará sobre mi todo el día
-Pero relájate... Ahora debes sanar tu brazo
-Lo sé y lo peor es que con este brazo hago los planos y todo- La cara de Gabriela no era la mejor, además del brazo, tenia la nariz resentida, morada por el golpe y una herida, pero todo tapado con un parche- Debo verme divertida con todo esto
-La verdad sí- rió un poco Joan y Gabriela la siguió, así el ambiente se relajo un poco y ambas se durmieron, Joan apoyada a lo pies de Gabriela, hasta que el ruido de la puerta las despertó. Un poco adolorida Gabriela abrió los ojos y vio a Lisa, a quien le brotaban lágrimas de sus azules ojos.
-¿Qué paso?- la abrazo despacio
-Nada, nada
-¿Y quien es ella?- apunto a la rubia
Gabriela no sabia que decir, la rubia no era su amiga, no era su novia, solo una puta, una mujerzuela
-¿Es tu novia acaso?... La veo muy a gusto durmiendo mientras te tiene tomada de la mano- Cierto, la rubia se veía tan relajada durmiendo y además tenía suavemente tomada de la mano a Gabriela y esta última no pudo evitar sonreír.
-¿Qué tiene que ver eso?... ¿Acaso son celos Lisa?
-No...-Respondió dubitativa- ¿Pero dime qué fue lo que te paso?
-Te digo nada- hablo casi susurrante
-¿Por qué hablas tan bajo?
-No quiero despertarla, no paso una buena noche... Sólo pídeme un taxi para irme a casa
-Pero si yo te puedo llevar- inquirió
______________________
CONTINUARA...


martes, 27 de diciembre de 2011

Extraña

EXTRAÑA.

Ya estaba un poco fastidiada de la vida de oficina, siempre lo mismo, pero en el fondo ese era  el trabajo que amaba, trabaja en una constructora, tenía su oficina propia, con esos sillones que indican que tienes un alto puesto, con esos que tus compañeros de trabajo envidian, pero que a veces te aburren, sobre todo cuando no existe ningún proyecto que te entusiasme, así se encontraba Gabriela Klimt que ya no encontraba proyectos interesantes, nada le quitaba el sueño últimamente, de cierta manera necesitaba más energía, más vida, alguien que le robara las sonrisas o incluso que la hiciera llorar, ¿Por qué algo tan drástico?… Simple, ya no sentía nada por nadie ni nada, tampoco se había vuelto una persona banal o egoísta, tan solo nada la movía.

La tarde había caído estrepitosamente sin que ella se diera cuenta, ya llevaba horas y horas revisando papeles, ordenando su oficina, despachando materiales y un centenar de tramites, miro el reloj, las 11pm, sintió un poco de incertidumbre pero no sabía porque, sabia que llegaría a casa, dormiría y en la mañana temprano saldría de casa para nuevamente estar detrás del escritorio que ocupaba precisamente en estos momentos.
Aun quedaba gente en la oficina, algunos compañeros de trabajo, esos que hacen hora para llegar tarde a casa para no ver a sus esposas, algunos que siempre quieren ir por una copa. Gabriela tomo sus cosas, un pesado bolso y algunas carpetas, se despidió de los que se encontraban ahí, pero uno hombre de 1.80mts la detuvo y le sonrió.
-Vamos por una copa?
-André…¿No quieres ver a tu mujer?
-No… Demasiados problemas
-¿Y? ¿Qué le dirás?, ¿Qué te quedaste trabajando conmigo?... Lisa pensara que soy tu amante o que sé yo.
-No, pero no pensara que ando tras alguna mujer, sabes que te tiene confianza-
-Pues bien, vamos entonces, ¿Dónde me llevaras?-

La verdad, siempre que salía con André, terminaban en un bar de mala muerte, de esos que apestan y esta lleno de borrachos buscando pelea, pero a ambos les quedaban esos lugares, ya que eran unos busca pleitos, pero Gabriela no quería terminar nuevamente con el labio rajado o André con un brazo roto. André Spinoza de 25 años al igual que Gabriela era un hombre de armas tomar, su cabello negro azabache y su blanquecina sonrisa de galán lo caracterizaba, pero nunca tuvo efecto sobre Gabriela, que eran más hermanos que compañeros de trabajo.
-Hace tiempo quiero visitar un lugar- Habló André con voz ronca- Pero esta vez te aseguro que no habrán problemas, me han comentado que todo es muy tranquilo y tengo la sensación de que también te agradara, además andamos vestidos para la ocasión- Sonrió para luego bajar al garaje e ir en su auto.
Se estacionaron en una calle bastante pintoresca, la verdad tenía aspecto de ser un “Barrio rojo” en donde están todos los cabaret, café con piernas y tugurios de esas clases, Gabriela hizo una mueca de desagrado y André rió.
-No que era un lugar tranquilo… Mentiras
-Hey! Gabriela cálmate… Sígueme
Entraron a un pasaje angosto, se pararon frente a una puerta negra de metal, parecidas a esas típicas de fabricas, en donde pasan cosas terroríficas, toco un par de veces, se asomo un hombre un tanto corpulento, pero de sonrisa afable, este abrió la puerta, primero se adentro André y luego Gabriela con un aspecto algo tenso y justo ahí, frente a sus ojos, vio algo que solo en películas se ve… Un fantástico cabaret, uno parecido a la película Moulin Rouge, quedo boquiabierta, frente a ella, hermosas mujeres, cuerpo esculpidos a mano, corsé por doquier, champán y tragos con fuertes colores iban y venían, André la hizo volver en sí y la tomo del brazo guiándola a un sofá cerca del escenario.
-Ves? Te dije, este es un lugar tranquilo… Uno de mis amigos me lo recomendó y no quise venir solo… Sé que tú me acompañas en todo.
-Sí, pero esto es ridículo.
-Ridículo?...¿Por qué?,-Pregunto casi incrédulo- Si aquí hay hermosas chicas, luces, alegría Gabriela, Alegría- Recalco esta ultima palabra- Ahora solo disfruta, que yo invito.
Gabriela, suspiro y no pasaron ni 5 minutos y dos hermosas jóvenes se acercaron al par. Una de ellas rubia casi de cabello platinado, de busto voluptuoso, pero de sonrisa picara, coqueta, ojos celestes, parecía más una actriz porno que otra cosa, no llevaba mucha ropa, mas bien su cuerpo era cubierto solo por la tela de encaje del sostén y las pataletas, esta se sentó en las piernas de Gabriela, quien no sabía como reaccionar, pero la rubia más inteligente, tomo una de las manos de esta y la coloco sobre su pierna, y Klimt casi se desmaya, por su parte André, solo se rió, además a su lado, se encontraba una pelirroja de infarto, de busto normal, pero de blanca piel y labios carnoso, ojos como zafiros, que lo primero que hizo, fue besar a André.

-Esto no…-Alcanzo a decir antes de que la rubia besara tiernamente a Gabriela y cuando el beso termino, esta ultima sólo pudo poner mala cara, segundos después aparto a la rubia y tomo a André por la camisa  arrastrándolo a una esquina.
-Si me querías traer a una prostíbulo, deberías haberme dicho- hablo molesta
-Tranquilízate, solo pasa un buen rato
-No quiero llevar una mujerzuela a la cama
-Pero si te encantan
-Lo sé, pero no quiero una ramera- luego de esas palabras lo que sintió fue un fuerte golpe en su mejilla.
-No soy una ramera, ¿Quién te crees que eres?- Le grito a la arquitecto
-Uf pues para mi si, eres una PUTA, con todas sus letras- Hablo despreciativa,  justo cuando veía venir otro golpe, para en seco a la rubia.
-Este es mi trabajo, imbécil-
-Entonces te dejo trabajando… Me largo de esta estupidez! Y André, me llevo tu auto, nos vemos mañana- Grito y salió empujando a todos los que se encontraban en su camino, al único que le sonrió fue al corpulento hombre de la entrada quien le devolvió la sonrisa.
Así, salió maldiciendo al mismo diablo, arranco a toda velocidad y llego a su departamento y en el camino recordó que no llevaba su móvil, lo mas probable es que estuviera en su auto o en su oficina, bueno importaba bien poco, las únicas llamadas que recibía eran las del trabajo y si no contestaba, eran redireccionadas a teléfono de la oficina.
Jamás se había molestado tanto… Es que Gabriela, era demasiado formal para algo así, si quería a alguien, lo hacia de manera adecuada o anticuada, invitaba a la chica en cuestión a salir, así y se daba algo más o si le gustaba mas de la cuenta actuaba, pero ir a un prostíbulo por una chica, era demasiado bajo para ella y mas aun llevada a traición, prefería andar por ahí peleándose con gañanes que otra cosa, pero ya era tarde y necesitaba descansar, se metió a la ducha, tomo un baño de tina y acto seguido se fue a la cama.
A la mañana siguiente, el timbre sonaba una y otra vez de manera irritante, en pijama Gabriela se levanto y solo rió al ver que André estaba en la puerta, con la ropa llena de labial y de trago.
-Hueles a diablos André!
-Maldita seas Gabriela.
-Hey no me culpes, yo no tengo nada que ver… Pero ya, pasa y ve a bañarte, debo suponer que Lisa no sabe nada y debe estar preocupada, cuando lleguemos a la oficina yo la llamare y le diré que dormiste acá porque estábamos viendo un proyecto o que se yo.
-Gracias…
Mientras André se bañaba, Gabriela buscaba su móvil y si, debía estar en la oficina, pasado 20min, André ya estaba hasta vestido, el joven muy astuto, siempre dejaba trajes en la casa de la joven arquitecto, además ambos casi siempre vestían iguales, como si fueran hermanos o algo así, Gabriela se metió a bañar y en 30min ambos estaban en la oficina, y acto seguido la arquitecto llamaba a Lisa.
-Hola.
-Gabriela?, dime... ¿Excusaras a André?
-Eh? Si!, estaba en mi casa para variar, proyectos que ver y cosas así
-No sé porque te creo, pero bueno, los espero a ambos para cenar.
-Gracias Lisa
-No sé porque no me fui contigo cuando me lo ofreciste- respondió lastimosa y colgó.
-Que te dijo la Lisa…
-Nada, que nos esperaba a cenar.

Hace casi unos 3 años cuando Gabriela aun no se titulaba, ella y Lisa, tenía una relación que jamás se concreto, simplemente porque esta última tenía un miedo enorme al que dirán, además quería tener hijos, una familia, cosa que Gabriela le ofreció pero la otra joven fue cegada por el miedo.

Cada uno fue a su puesto de trabajo correspondiente, para el agrado de ambos aun no llegaba ni el jefe, pero aun así querían adelantar trabajo, para no tener que llevar nada a casa, aun que de cierta manera Gabriela se entretenía bastante revisando papeleo el fin de semana si no tenía nada que hacer, algunas veces cenaba con los Spinoza, usualmente Lisa era quien extendía la invitación, pero de la misma manera las rechazaba, le era incomodo observar como André no tomaba en cuenta a su hermosa esposa, solo asistía cuando se veía sobrepasada en llamadas de la joven mujer.
Bajo por un café un mokaccino, ese generalmente era su desayuno con un panecillo con nueces, Gabriela no era muy adicta a los chocolates, pero si estos eran mezclados con café, era lo mejor, poco a poco mientras bajaba por el ascensor vio como el edificio se llenaba de gente, ahora si, eran las 8am y todo comenzaba a funcionar como un reloj, con los engranajes perfectos, saludo a varios compañeros, a otros solo les dedico una sonrisa, en la oficina se respiraba un agradable olor a café y a chocolate, era normal, la mayoría para despertar tomaban esas bebidas, en 2 horas había hecho la mayoría del trabajo, hoy en realidad no había mucho, solo supervisar una obra, debía estar ahí a las 2 pm y solo eran las 10 am no paso mucho tiempo y comenzó a dormirse, ya era habitual dormir ahí, por lo menos tenía un sofá de 3 cuerpos en su amada oficina, así que le paso un mensaje a su secretaria diciendo que nadie la molestara, pero dicha secretaria ya sabía que la arquitecto dormía a veces y este era el motivo del mensaje de "No molestar" Gabriela se tendió sobre el sofá y no pasaron ni 3 segundos y ya descansaba plácidamente, descalza e incluso se saco la camisa que llevaba hoy, la dejo en el perchero, siempre llevaba una polera debajo, así que estaba cómoda, pero como todo en la vida, nada es para siempre y escucho la voz de su secretaria llamándola.

-Marta, estoy ocupada, quien quiera que sea que vuelva más tarde…
-Señorita Klimt, aquí hay una joven que insiste en verla y no se quiere retirar
-Pues bien hazla pasar- respondió molesta
Se puso la camisa y sus zapatos, tomo una posición mas recta y se sentó tras su escritorio y su placa dorada donde esta inscrito perfectamente su nombre “Gabriela Klimt”, pasaron unos segundo y tocaron a la puerta, a lo que Gabriela respondió con un “adelante” de tono firme, nuevamente como la noche anterior, quedo boquiabierta, frente a sus oscuros ojos, la platinada chica de la noche anterior se sentaba frente a ella, cruzando las piernas frente a una estupefacta Gabriela.
-Así que “Gabriela Klimt”- pronuncio sensual la rubia
-Sí, dígame que necesita señorita-
-Qué formal!- rió picaramente la rubia
-Sólo pregunto por protocolo, como ha llegado aquí, hay algo que necesite de mí- Hablo más formal de lo habitual
-La verdad he venido a dejarte algo querida- y de su bolso saco el móvil de Gabriela
-¿Cómo?, ¿Dónde?...Gracias- dijo aliviada- Además siento haberme comportado como una imbécil ayer en la noche, ¿De qué manera puedo pagarte?
-Llévame a cenar- sonrió casi satisfecha la bailarina
-Eh?...Pues bien, yo la llevare a cenar, a donde paso por usted?
-Pues a mi casa… Aquí esta mi tarjeta…- así se paro lentamente, se acerco a Gabriela y le beso la mejilla… -Hoy a las 9:30 Pm… Espero por ti- le susurro en el oído… Segundos mas tarde, la arquitecto aun no comprendía lo que había sucedido, si bien, la platinada le devolvió el móvil, ahora tenía una cita con ella, miraba la tarjeta, una rosada, con letras negras y una tipografía muy decente que llevaba un perfume bastante exquisito, la verdad pensó que la tarjeta seria de esas de poca monta, con un perfume barato, pero al parecer la rubia, llamada “Joan” como decía la tarjeta, era una mujer bastante detallista. Guardo la tarjeta en el bolsillo de su chaqueta y salió de su oficina camino a la de André, en el pasillo, todos comentaban acerca de la rubia despampanante que había pasado por ahí, escucho también que parecía actriz porno y no lo pudo evitar, se fue riendo, hasta llegar a la oficina de Spinoza .
-¿Así que la rubia estuvo aquí?- dijo al tiempo que levantaba una ceja.
-La chica tenía mi móvil, así que me lo vino a dejar- respondió sonriendo
-Tal vez te lo robo y esta fue la excusa para verte y veo que te entusiasma la cabaretera.
-No, jamás…Tengo dignidad André… Pero tengo un problema…La llevare a cenar- hablo casi con pesadez
André comenzó a reír y no paraba, obvio le parecía cómico, que su mejor amiga, llevara a una cualquiera a cenar a una puta, con todas sus letras.
-Por lo tanto no iré a cenar con ustedes, discúlpame con Lisa.
Luego de ello, volvió a la oficina y lo peor de todo es que no podía sacarse a la rubia de la cabeza, es que había que decirlo, fuera o no una cabaretera, era guapa, tenia una sonrisa bonita, la chica era un ángel, lo peor de todo, era que no tenía la imágen de ella de hoy, si no la de la noche anterior, esa imagen en donde estaba casi desnuda, pero debía sacársela de la cabeza, si sólo era una cualquiera y la cena, sólo sería para agradecer.

Se arreglo un poco, debía supervisar una obra, cogió su auto y partió, al llegar todos los obreros la saludaron cortésmente, algunos de ellos ya la conocían, Gabriela Klimt, era de esas personas que son fáciles de querer, porque era una joven simpática, de buen humor, porque jamás hacia juicios de valor, a pesar de no creer ya en nada ni en nadie, sabía que los demás no tenían la mínima culpa de ese comportamiento y por ello mismo jamás dejaría que otros pagaran los platos rotos, no estuvo mucho tiempo, más que nada fue a revisar unas cosas, pero se sentía cansada, así que entro a su auto y se durmió afuera de la obra, no se sabe cuanto tiempo paso, pero su celular sonó y del otro lado, la voz del joven André.

-Donde estas?
-En mi auto
-Gabriela son las 8 de la tarde…
-Demonios… He dormido todo el día… Rayos, voy para allá

Arranco a toda velocidad, debía estar en la empresa, para entregar unos informes, justo a tiempo, con carpeta en mano, fue donde el jefe, fue sumamente corto el tramite, hablo sobre tramites de la obra con el jefe, hasta se rieron con algunas cosas y las 8:45 ya estaba lista, pero ahora venía otro percance, su cita con Joan, no tenía tiempo de pasar a su casa a cambiarse, pero necesitaba un baño.

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CONTINUARA